P.O.V Calem Después de darme una ducha y desayunar. Estoy en mi despacho pensando bien en el plan para capturar a ese hombre. Pero también a mi mente le viene un sentimiento de asco hacia mí mismo por meterme sexualmente con mi prima. Sin embargo, ahora que lo pienso, no sé si ella esté al tanto de lo que es para mi familia. —¿En qué piensas, Cal? —No me di cuenta cuando Lari entró a mi despacho. —No escuché cuando entraste. —La miro atentamente. —Sí, lo noté. Por lo que veo, la noticia de que tu exnovia es tu prima te tomó demasiado de sorpresa. —Todavía me lo recuerda más. —Pues sí, debo de decir que sí fue una sorpresa, pero lo hecho, esta no lo puedo cambiar; ahora lo único que quiero es encontrar a esos hijos de puta que intentaron secuestrarte. —En eso veo que la apuesta se vuelve a abrir. Entran Burak y Marcus. —Entonces es el momento adecuado para planear todo —dice Burak entrando a mi despacho—. Pero también gracias por dejarme traer a mi madre. —Pues díganme cuál es e
P.O.V Larissa Después de decirle la verdad a Calem sobre que yo no tomé esa pastilla, debo de decir que una parte de mí está triste; sí, llegué a pensar que estaba embarazada. Pero por lo visto, primero tengo que terminar con toda la basura que hay en mi camino para poder darles algo mejor a mis hijos. También está bien por la parte que debo de hacer del plan; si hubiera estado embarazada, no podría hacerlo. Calem salió muy temprano con mi padre. Tenían que ir a entregar la mercancía a los árabes. También porque mi padre traería más armamento para lo que vamos a hacer. Tengo un antojo de algo dulce. Me levanto de la cama y me pongo mis pantuflas. Salgo de la habitación. Llego a la cocina y busco en uno de los cajones algo dulce que comer. Miro en el estante de arriba una cajita de galletas de chocolate. Pongo una silla y me subo para bajarla. Tomo la caja en mis manos y me meto una galleta en la boca. —Hola, Larissa. —Esa voz la conozco; es Dante. Volteo y miro a Dante en la pue
Han pasado varias semanas y hemos dejado que nuestros enemigos piensen que no sabemos quiénes están detrás de todo esto. Yo estoy lista en mi posición. Estoy estacionada en una calle; veo por el retrovisor cómo varias camionetas negras se acercan a mí. Me meto un pequeño cuchillo en mi bota. En eso, un disparo entra por la ventana de atrás. Bajo la cabeza y veo que impacta en el otro de enfrente. Saco mi arma y por el espejo disparo. Dándole a uno de esos hombres. Veo cómo bajan más y más hombres; no sé cuántos sean, pero son demasiados. Estoy disparando hasta terminar con las balas. En eso los hombres se me acercan y me bajan a la fuerza del auto. Uno de ellos me golpea en el estómago. Yo caigo en el piso. Intento recobrar la respiración y me levanto. Los hombres quedan sorprendidos. —Espero que disfrutarás tu último día —le digo y veo cómo él pone una sonrisa. —Ja, ja, ja, ¿y qué me harás, pegarme con tu bolso? —Veo cómo se voltea y hace que los demás se burlen de mí. En eso,
—¿Qué es esto, padre? —Ella me dice enojada. Veo que Mateo se va hasta donde está su hija y lee el papel, pero él lo rompe y lo tira al piso. —Eso es mentira, ella solo nos quiere engañar y hacernos pelear entre nosotros. —Lo veo como una sonrisa, retándolo; él lo nota y se acerca a mí y me da un fuerte golpe en la cara. Siento el sabor metálico en mi boca, escupo hacia el piso y veo sangre. —Engáñate todo lo que quieras; tú, más que nadie, sabes que es verdad. Tú aventaste a tu hija a la cama de su primo y a la cama de su tío. —Él me vuelve a golpear. —¡Cállate! —me grita molesto. Me vuelve a golpear fuertemente, haciendo que la silla se desclave y caiga de lado al piso. Con el clavo intento romper el lazo de mis manos. Rompo el lazo, pero finjo que sigo amarrada. Él me levanta y acomoda la silla. Yo me quedo quieta esperando el momento. Veo la pequeña ventana. —Sabes, te pareces mucho a tu madre. Tantas noches deseé tenerla entre mis brazos, pero nunca pude; pero tú tienes un p
P.O.V Calem Después de escuchar cómo ese estúpido hombre fue el que mató a mi padre, cómo le robó su mercancía y sus socios. No me pude contener. Según el plan, era matar a Mateo, pero tenía que matar a ese hombre. Pero sé que mi Lari sabe cómo arreglárselas con ese hombre. Aun así, no bajo el lente de mi fusil de francotirador. Observé cómo ella se enfrentaba a ese hombre. Pero no sé por qué cada vez que la veo pelear me excita tanto. Por otra parte, debo de controlarlo; no es el momento. Tomo mi motocicleta y me voy hacia el lugar. Llego y veo cómo todos disparan en todas direcciones. Yo también saco una de mis armas y comienzo a disparar. Veo a los hermanos de Lari que entran en la casa. Yo sigo matando a todos estos perros; minutos después veo cómo los hermanos de Lari sacan el cuerpo de Mateo. Eso me hace sentir más aliviado de que compruebo que Lari está bien. —Ah. —Siento un ardor en mi brazo. Compruebo que estoy sangrando, veo a un hombre que le están temblando las manos
—No, eso no puede ser cierto —dice Clara. —Pues lo es, solo que tú no lo ves —le responde Fátima. —Espero que sepas esconderte bien, porque cuando salga de esto te mataré. — Él amenaza a Fátima, pero ella solo le escupe en el rostro. —Pues no creo que salgas vivo de esta. —Veo que Fátima pone una sonrisa de satisfacción. —Debí de matarte cuando pude —escuchamos como amenaza. —Exactamente, debiste de habernos matado, Mateo, o debería de decir, hermano —dice Burak y vemos cómo Mateo se queda sorprendido. —¿De dónde sacas esa enorme mentira? Tú no eres mi hermano. —Hasta en estos momentos él sigue mintiendo. —Claro que es tu hermano, por esa razón tú siempre lo trataste mal —le dice Fátima. —No, él nunca será mi hermano, él solo es un bastardo. —Vemos cómo aprieta la quijada. Los ignora y voltea a verme. —Sabes, me da mucha alegría que tu padre nunca fue feliz; como era tan fácil de controlar, que hasta hice que causara una guerra y solo por una mujer. Qué bueno que esté muerto.
P.O.V Larissa (Momentos antes de enterarme que estaba comprometida con un extraño) —¿Qué hay arriba? —le pregunté a mis hermanos porque por mi cumpleaños me han traído a un club nocturno. —Arriba es donde el pecado y la lujuria se unen —responde Dimitry. —Cállate, Dimitry. Verás, hermanita, si ves que cada escalera está iluminada con un color. La del lado derecho está iluminada de rosa para las mujeres; que quieran hombres dispuestos a darles placer y la de la izquierda está iluminada de azul para los hombres, donde encontrarán mujeres encantados de complacerlos —me explica Garald. —¿Pero no pasa nada si una mujer sube al lado azul? —le pregunté y los dos me miran sorprendidos—. Hey, no soy lo que piensan; a mí me gustan los hombres. —Bueno, como sea, hermanita, no pasa nada; aquí respetan las preferencias de cada persona —me dice mi hermano Garald. Seguimos caminando hasta llegar al bar. Veo que el barman se acerca a mis hermanos; no escucho lo que le dicen, pero después
P.O.V Calem Después de años de estar con mi novia estoy listo para contarle todo a mi abuelo ya es momento de que sepa de mi amada. Así que lo busco por toda la casa hasta que lo encuentro en su despacho sentado mirando algunos documentos. Y sin esperar mucho hablo antes de que sea interrumpido. —Hola abuelo —lo saludo. —Hola hijo —me responde. —Abuelo quiero decirte algo —digo. —Claro dime. Camino por la habitacion nervioso sintiendo como mis manos sudan. —Abuelo, quiero que conozcas a mi novia Clara y que me ayudes a pedir su mano —le cuento muy contento. —¡Qué! —Veo asombro en la cara de mi abuelo. —¿Tiene algo de malo, abuelo? —indagó. —Pues creo que ya es momento de lo que sepas —me dice y eso me confunde. —¿Qué pasa, abuelo? —le pregunté. —Tú no puedes casarte con esa mujer porque tú estás comprometido con otra mujer —me explica mi abuelo y siento como si me cayera un balde de agua fría. —¡QUÉ! Pero, ¿cómo —le digo, sorprendido? —Tú estás compr