P.O.V CalemAhora compruebo que no puedo dejar a Larissa mucho tiempo sola. Porque solo fui a matar a un hombre que se atrevió a robarme y cuando regresó, los hombres ya estaban sedándole la mano para poder tenerla. Y mis hombres inútiles no hacen nada.Veo a Larissa de reojo que observa por la centena. Debo de decir que esa ropa le queda muy bien. Quisiera quitarle esa ropa y tenerla aquí arriba de mí y hacer la mía.¿Qué me pasa? ¿Por qué pienso esas cosas? ¿Por qué tengo celos? No sé qué es lo que me pasa, porque cada vez es más difícil controlar estas sensaciones.Minutos después llegamos a la bodega donde tengo toda mi mercancía. Y donde la empaquetan y la mandan a diferentes lugares del mundo.Bajo del auto y Larissa baja también. Los dos entramos a la bodega. Veo a todos los hombres trabajando para mí. Los dos pasamos caminando.—Qué mujer, qué buena.—Me gustaría que el jefe nos la dejara para jugar con ella.—Te aseguro que ha de estar muy apretada.—Me gustaría chuparle todo
P.O.V LarissaVeo a Calem irse. Yo tomo un baño rápido. Me pongo mi pijama de seda tipo vestido. Me veo en el espejo y no me veo tan mal. En eso comienzo a pensar en Calem desnudo.—Ya, Larissa, deja de pensar esas cosas. Sí, lo admito, Calem es guapo, pero ya deja de pensar esas cosas. —Intento sacar esas cosas de mi cabeza. Escucho que alguien toca la puerta. Salgo del baño y camino hacia la puerta. Es la sirvienta.—Señorita Larissa, le traje la cena —me dice una señora mayor.—Hola. Gracias. Pasa —Le abro la puerta y ella entra—. Déjeme ayudarle.—No, mi niña, ya estoy acostumbrada a esto —menciona la señora, pero le quito la bandeja.—Pero déjeme ayudarla, señora, ¿cuál es su nombre? —le preguntó amablemente.—Mi nombre es Julia, señorita Larissa —me dice gentilmente.—No me digas, señorita o señora, solo llámame, Larissa —le corrijo—. ¿Por qué esas formalidades no me gustan?—No, cómo cree —se niega.—En serio, dime solo, Larissa. —Le vuelvo a decir.—Está bien, como usted guste
P.O.V Larissa Debo de admitir que no sé qué hacer, no sé dónde poner mis manos o qué hacer con ellas. Mientras que Calem sabe bien dónde tocarme y besarme. En eso siento como su parte de Calem se despierta y yo me levanto para no sentirlo del todo porque no sé si a él le duela que lo aplaste. —¿Qué es eso? ¿No quieres? Para detenerme —me interrogó Calem con las pupilas dilatadas. —Si quiero. Pero no te duele que esté arriba de tu parte. —Veo que quiere reírse. —No te rías —le digo. —Es que ahora veo tu inocencia, pero me encanta. Y para responder a eso, la respuesta es que no me duele, es todo lo contrario, me gusta —me contesta y me sigue besando en el cuello. Yo bajo de nuevo y siento tu parte tocando la mía por la delicada tela de mis bragas. Calem hace que me frote contra su parte y hago el movimiento que me está ayudando a hacer. En eso Calem se levanta del sillón, conmigo enredada en su cintura. Me lleva hasta la cama y me acuesta con delicadeza. Él se queda arriba de mí
P.O.V Burak ¿Quién pensaría que Larissa me golpearía? Debo de decir que me impresiona; ella no es como las otras mujeres que buscan a su príncipe para que las proteja; ella se sabe proteger sola. Estoy en mi departamento con una bolsa de hielo en la cabeza porque me duele muchísimo. Por los golpes de Larissa y de Calem. Odio hacer este tipo de trabajos. Pero si no lo hago, Mateo golpeará a mi madre y ella no se merece eso. Aunque en ocasiones me gustaría saber quién es mi padre. Quizá él me quiera ahora ya de grande, pero mi madre no sabe nada de él. Pero muero por saber qué hizo Calem. Sería tan tonto como para violar a su esposa. No lo sé, pero sé que Calem me oculta algo, pero no sé qué es. —Burak, no me vas a hacer compañía en la cama. —Escuchó la voz de Clara. —Creo que tú puedes hacerte el trabajo sola, no me necesitas a mí —digo por qué no estoy de humor. También Clara es la única forma de hacerle daño a Mateo con su hija adorada. —Pues de ahora que no está Calem, tengo
Después de salir en mi auto. Necesito ir a visitar a alguien. Pasan minutos en los cuales sigo manejando hasta que veo las enormes rejas del panteón. Estacionó el auto en la entrada, bajó del auto y entró al lugar. Paso por muchas lápidas, miro flores en algunas y otras con flores marchitas. Llego a la lápida donde y veo el nombre que busco de Darius… Hace muchísimo tiempo que no vengo a este lugar. —Hola, padre. Espero que estés bien enterrado, tres metros bajo tierra. Pensé que te extrañaría después de lo que pasó, pero sabes que no es todo lo contrario. Estoy feliz de que estés ahí. Porque te odio, padre. —Decido irme del sitio; no tengo más que decirle a mi padre. Llego a mi auto, me subo en él, lo pongo en marcha y me voy a un lugar tranquilo donde poder pensar. Llego a un mirador alejado de toda la ciudad, estaciono el auto, apago el motor y comienzo a recordar la razón por la que mi padre está muerto. —Maldito seas, padre, espero que ardas en el infierno. Yo que di todo po
P.O.V CalemDespierto poco a poco; mis ojos se empiezan a acostumbrar a la luz de la habitación. Siento un peso arriba de mí. Cuando estoy totalmente despierto, veo a Larissa con sus piernas y uno de sus brazos arriba de mí. La observó dormir y vio que tenía una pésima forma de dormir. Intento quitarme sus piernas de arriba de mí.Siento que me duele mi parte; con mi mano lo toco y si corroboro que sí me duele la punta. Pero sé que se debe a lo ocurrido anoche con Larissa.Poco a poco me pongo de lado para contemplarla dormir.Veo que poco a poco despierta; sus lindos ojos azul grisáceo comienzan a abrirse. Verla así, se ve tan tierna, tan hermosa. Sé que en mi rostro debo de tener una sonrisa. Ella abre los ojos por completo y me mira atentamente.—¿Qué es eso? ¿A qué se debe la sonrisa de tonto? —Sabía que me diría una de sus cosas.—No es una sonrisa de tonto, es una sonrisa de felicidad —digo y veo cómo se comienza a levantar de la cama. Toma su bata y se la pone. Cuando ella se l
P.O.V LarissaEntro al baño; estoy terminando de ponerme mi pantalón. Cuando me lo pongo, me acomodo mis pechos de nuevo, me acerco al espejo y me veo atentamente. Observó cómo todo mi cabello está despeinado. Mojo un poco mi mano y empiezo a peinar mi cabello.Termino de arreglarme y me veo por última vez en el espejo y en eso veo una mancha roja en el cuello.—¡Mierda, Calem! —Salgo del baño muy molesta y busco con la mirada a Calem. Observó que estaba sentado en su silla frente al escritorio. Llego hasta él y me paro enfrente de él.—¿Pasa algo, mi vida? —Ahora ya me dice mi vida, pero bueno, él me declaró que me ama.—¡Sí, pasa algo! ¿Por qué mierdas me dejaste esto en el cuello? —vociferó y él volteó apenas de reojo.—Ah, eso es para marcar mi territorio. —Escucho esas semejantes idioteces de él.—Marcar tu territorio, pero no eres perro y yo no soy un objeto —le gritó enojadamente.—Pero eres mi esposa y eres mía totalmente. —En ocasiones creo que Calem está muy a la antigua.—¿
P.O.V Calem Veo cómo Larissa se marcha de la oficina. No sé qué le pasa. O esté corriendo de mí, no lo sé. Pero averiguaré qué le pasa. —Señor Dunne, ¿apoco ya pronto será padre? —me preguntó uno de mis socios. Pero no es posible; apenas he tenido dos veces relaciones con ella. —Dado por terminada la reunión. Nos reuniremos en unos meses para ver que los negocios vayan bien —les digo y veo cómo todos se comienzan a ir. Decido salir también. Voy hacia mi oficina a buscar a Larissa y ver qué le pasa. Entro y no la veo por ningún lado. —Larissa —me acerco al baño y abro la puerta y no está. Salgo rápidamente de mi adivina y me accedo a una de mis secretarias: —¿Han visto a mi esposa? —Su esposa, miramos que bajó por el ascensor —me dice una de ellas. —¡QUE NO LA PUDIERON DETENER! —Las dos no me dicen nada y me voy hacia el ascensor. Presionó el botón del primer piso y se desesperó porque las puertas no se abrieron. Cuando se abren, corro por toda la recepción. Pero no encuentro a