Unidos

P.O.V Larissa

Debo de admitir que no sé qué hacer, no sé dónde poner mis manos o qué hacer con ellas. Mientras que Calem sabe bien dónde tocarme y besarme.

En eso siento como su parte de Calem se despierta y yo me levanto para no sentirlo del todo porque no sé si a él le duela que lo aplaste.

—¿Qué es eso? ¿No quieres? Para detenerme —me interrogó Calem con las pupilas dilatadas.

—Si quiero. Pero no te duele que esté arriba de tu parte. —Veo que quiere reírse.

—No te rías —le digo.

—Es que ahora veo tu inocencia, pero me encanta. Y para responder a eso, la respuesta es que no me duele, es todo lo contrario, me gusta —me contesta y me sigue besando en el cuello. Yo bajo de nuevo y siento tu parte tocando la mía por la delicada tela de mis bragas.

Calem hace que me frote contra su parte y hago el movimiento que me está ayudando a hacer. En eso Calem se levanta del sillón, conmigo enredada en su cintura. Me lleva hasta la cama y me acuesta con delicadeza. Él se queda arriba de mí
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