C2- VÍNCULO ROTO.
A la mañana siguiente, Odette se levantó de la cama con movimientos lentos; su cuerpo aún estaba débil y adolorido. Kilye, su doncella, la miraba con preocupación.
—Mi señora... es muy pronto para levantarse. Está muy débil —dijo la joven loba.
Pero Odette negó, ignorando el ardor que aún sentía en su vientre.
—No, Kilye. Tengo que verlo. Necesito solucionar esto con Ragnar.
La chica suspiró, resignada. Sabía que no había forma de detenerla. Todo el mundo conocía el amor que Odette le tenía a Ragnar, un amor que había nacido desde que eran cachorros. Su unión había sido bendecida por la Diosa cuando sus lobos despertaron, y ese día había sido el más feliz de su vida.
Pero esa felicidad se había desmoronado con el tiempo, con cada embarazo fallido, con cada pérdida. Y ahora, su relación pendía de un hilo, pero Odette no estaba dispuesta a dejar que se rompiera.
Estaba segura de que lo que Ragnar había dicho la noche anterior era producto del dolor y la ira.
Tenía que serlo.Se giró hacia Kilye mientras ajustaba su vestido, que ya no le quedaba como antes. Su cuerpo estaba demacrado, su rostro pálido, con ojeras profundas que el espejo no podía ocultar. Pero no importaba. Tenía que convencerlo. Tenía que salvar lo que quedaba entre ellos.
—¿Cómo me veo? —preguntó, intentando esbozar una sonrisa.
—Como la más hermosa del reino, mi señora —respondió la chica, aunque su mirada decía otra cosa.
Odette le dedicó una sonrisa agradecida, besó su mejilla y salió con prisa, ignorando el dolor que cada paso le causaba. Ragnar tenía un horario estricto, y a esa hora probablemente estaría en las aguas termales del castillo. Le gustaba relajarse allí. Así que se apresuró, atravesando el bosque con determinación.
Pero mientras caminaba, un escalofrío recorrió su espalda. Su pecho se apretó de repente, como si algo invisible la estuviera estrujando desde dentro. Se detuvo en seco, con la respiración entrecortada y el corazón acelerado.
Lo sabía. Lo sentía.
El vínculo con Ragnar. Algo estaba mal.El aire fresco del bosque no logró calmarla. Su mente empezó a llenarse de pensamientos oscuros.
«¿Había tomado a otra loba de la manada?»Ragnar siempre había sido deseado por muchas, incluso antes de que la Diosa los uniera. Todas lo miraban, lo deseaban. Pero ella... ella había sido la elegida. Si la Diosa la había considerado digna de él, ¿por qué haría algo así?
Sacudió la cabeza, tratando de despejar esos pensamientos.
—No, él no lo haría. Ragnar me ama, lo sé.
Pero el dolor en su pecho se intensificó y las náuseas la golpearon con fuerza, pero no podía quedarse quieta. Si lo que sentía era verdad, tenía que verlo con sus propios ojos. Apuró el paso, casi corriendo, siguiendo el rastro del vínculo que los conectaba. Y cada paso hacía que su corazón latiera más rápido, como si supiera que algo terrible la esperaba al final.
Y cuando llegó... el mundo se detuvo.
Ahí estaba él.
Y también estaba Briella. Su madrastra.Odette se quedó clavada en el suelo, incapaz de moverse. Sus ojos no podían apartarse de la escena frente a ella. Briella estaba encima de su compañero, moviéndose con un ahínco que le revolvió el estómago. Sus pechos rebotaban con cada movimiento, y Ragnar gemía, perdido en el placer.
—¡Sí, Ragnar! ¡Sí! ¡Más, dame más! —la voz de Briella resonó como una bofetada en su rostro.
Una lágrima solitaria rodó por su mejilla.
Y el olor de ellos, de su sexo, el sonido de sus gemidos, la forma en que sus cuerpos se tocaban... todo la golpeó de una vez. Su estómago se retorció con tanta fuerza que pensó que iba a desplomarse.Pero no era solo tristeza.
Era ira. Una furia visceral que la consumió de repente.—¡Ragnar!
Sin pensarlo, se lanzó hacia ellos y agarró a Briella por el cabello, arrancándola de encima de su hombre con toda la fuerza que tenía. Briella gritó, sorprendida, pero Odette no se detuvo. Sus uñas arañaron la piel de su rostro y sus manos golpearon sin control.
—¡Zorra! ¡Put@ asquerosa! —gritó.
Briella intentó cubrirse, pero Odette no le dio tregua.
—¡Ensucias la memoria de mi padre revolcándote con mi compañero!
—¡Odette, basta! —la voz de Ragnar la detuvo por un segundo.
Se giró hacia él, esperando encontrar algo en su rostro: arrepentimiento, vergüenza, cualquier cosa. Pero lo que vio la dejó helada. Ragnar no parecía arrepentido. Al principio, su expresión mostraba sorpresa, como si lo hubieran atrapado. Pero luego, su rostro se endureció. Y se volvió frío y distante.
—Odette... nuestra unión ya no funcionaba. No éramos felices. Briella... me entiende de una manera que tú nunca pudiste. ¡Ella puede darme lo que tú nunca podrás!
El aire abandonó los pulmones de Odette. Sabía a qué se refería.
Herederos. La maldita palabra que había destruido su felicidad.—¿Qué...? —murmuró, pero un segundo después la ira volvió con más fuerza—. ¡Eres un maldito mentiroso! ¡Prometiste serme fiel, somos compañeros destinados!
Ragnar suspiró, como si siquiera explicarse fuera una molestia.
—Odette, no hagas esto más difícil de lo que ya es. Esto se acabó.
—¿Más difícil? —espetó incrédula—. ¡Acabo de perder un hijo! ¿Y tú qué haces? ¡Te vienes a follar a mi madrastra! ¡A Briella! ¡La mujer que fue esposa de mi padre! ¿Y tienes el descaro de decirme que no haga esto más difícil?
Briella, que había permanecido en silencio, habló con una falsa fragilidad que solo alimentó la furia de Odette.
—Lo… lo siento mucho. No quería que esto pasara. Nunca quise lastimarte, Odette.
Ella la miró con un fuego incontrolable ardiendo en sus ojos. Nunca había sentido afecto por Briella. Desde el momento en que su padre la tomó como compañera, apenas dos meses después de la muerte de su madre, había sido una presencia incómoda, una sombra que nunca encajó.
No le gustaba, nunca lo hizo. Era de su misma edad y afirmaba haberse enamorado de un hombre que bien podría haber sido su padre. Todo en ella le resultaba falso, y ahora podía ver sus verdaderas intenciones.—¡No me engañas! —espetó—. Siempre supe que eras una perra de la peor calaña. Mi padre nunca pudo verlo, y ahora Ragnar tampoco. Pero yo siempre lo supe.
Briella bajó la cabeza, sollozando como si fuera la víctima en todo aquello.
—Te juro que intenté resistirme. Pero... no pude evitar enamorarme de él. Por favor, perdóname —dijo Briella, temblorosa, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
—¿Perdonarte? —Odette bufó—. ¡Eres una roba maridos patética! ¡Lo que voy a hacer es arrancarte la piel lentamente!
Pero antes de que pudiera continuar, Ragnar se levantó, cubriendo su desnudez.
—No tienes que explicarte, Briella —dijo, con una voz sorprendentemente suave.
Su actitud era fría, calculadora, como si todo lo que acababa de suceder no tuviera la menor importancia. Como si ella no fuera más que un obstáculo en su camino.
—¿Estás satisfecha? —preguntó, girándose hacia Odette—. Pues ya lo sabes. No es mi culpa que tú no seas lo que busco. Lo intenté, Odette, pero... no sirves como mujer.
Ella sintió como si una daga se hundiera en su pecho y su corazón, ya fracturado, se rompió por completo.
—Es mi derecho tener una nueva luna —continuó Ragnar—. Y he decidido que sea Briella.
Al escuchar esas palabras, el vínculo que los unía, que ya estaba debilitado por el dolor y la traición, se rompió por completo.
Y un vacío insoportable se apoderó de ella.Para Odette, la Diosa era cruel. Siempre lo fue. Porque cuando una pareja destinada traiciona, todo el dolor recae sobre la hembra.
«Nosotras cargamos con todo», pensó. «El dolor de dar vida, el dolor de perder a quienes amamos, el dolor de la traición. Es injusto. Todo es injusto».Sus piernas cedieron, y cayó de rodillas, incapaz de sostenerse. El peso de la traición y el rechazo era demasiado.
Lía, su loba interior, aullaba desgarrándose dentro de ella. Mientras tanto, Ragnar y Briella se quedaron allí, mirándola con indiferencia, como si su sufrimiento no significara nada, y en ese momento, Odette supo que nunca podría perdonarlos. Nunca.C3 - ELLA ME OBLIGÓ.1 MES DESPUÉS…Durante los días siguientes, el vínculo de Odette con Ragnar comenzó a desintegrarse. La atracción que alguna vez sintió por él se desvanecía poco a poco, y con ella, su fuerza. Pero tanto ella como Lía estaban en peligro. La falta de energía la debilitaba cada vez más.Afortunadamente, Kylie, su criada personal, no permitía que se derrumbara por completo. Todos los días le llevaba jugos y comida exótica, y cuando Odette se negaba a comer, la obligaba, como en ese momento.—Mi señora… tiene que comer. Está muy débil —insistió la joven, colocando un plato frente a ella.Odette suspiró y tomó el cubierto con lentitud. Kylie sonrió, satisfecha.—No puede darle el gusto de verla destruida. Esa Briella no es nada comparada con usted, mi señora.Odette entendió a qué se refería.Porque, aunque ya no era la compañera de Ragnar, seguía siendo la hija de Alistair Silvermoon, uno de los antiguos alfas de los siete reinos.—Gracias, Kylie —dijo, tomando la man
C4-RECUPERARLO TODO.«¿Bebé?»El pecho de Odette se contrajo. —¿Cómo pudiste, Odette? —gruñó Ragnar, su mano rodeando su garganta, su agarre era despiadado —. ¡¿Cómo te atreves a intentar matar a mi hijo?! ¡¿Tan resentida estás que serías capaz de hacer algo tan bajo?!Ella agarró su muñeca, luchando por respirar.—¡Ragnar! —exclamó con dificultad—. ¡Suéltame!Pero, en lugar de soltarla, la arrojó al suelo, ella cayó sobre sus manos y rodillas. Y cuando levantó la vista, se encontró con la mirada fría y acusadora de su excompañero.—Mantente lejos de ella —la amenazó—. Es mi última advertencia. Briella está embarazada de mi heredero. Y si tengo que sacarte del medio para que él viva, ten la seguridad de que lo haré, Odette. ¡No me pongas a prueba!La ira y el dolor perforaron su pecho, pero no dijo nada. Solo lo observó girarse hacia Briella y levantarla en sus brazos, como si fuera su tesoro más preciado, mientras la llevaba de regreso al castillo.Horas más tarde, se abrazaba a sí
C5-ALFA ZAYDEN.Zayden entró al gran salón imponente de un verdadero alfa. Su cabello negro caía desordenado y sus ojos de un azul profundo se movieron con astucia sobre la multitud. Alto, musculoso y con la energía dominante de un lobo nato, su sola presencia silenció la habitación.Odette lo miró y sintió una atracción inmediata, un magnetismo innegable. No era solo su apariencia, era su poder, la seguridad con la que se movía. Por otra parte, Briella también lo observaba con interés. Sus labios se entreabrieron sutilmente, como si ya imaginara lo que sería estar bajo el dominio de un alfa como él.Zayden avanzó, y todos se acercaron, ansiosos por saludarlo. Las palabras de bienvenida y las reverencias eran inevitables, sin embargo, de la nada su mirada se cruzó con la de Odette. Ella respiró hondo, armándose de valor, y comenzó a caminar hacia él con seguridad. Y cuando llegó, le entregó una copa con una sonrisa seductora.—Bienvenido, Alfa Zayden —dijo, con un toque de coquetería
C6- QUIERO UN HIJO.En la habitación, Odette sentía el peso de su decisión, pero sabía que no podía retroceder si quería recuperar su manada.—Siéntate —le indicó.Zayden obedeció, aunque su mirada la recorrió sin disimulo. Observaba cada detalle, cada gesto. Le gustaba lo que veía, pero la curiosidad lo invadía: ¿cómo era posible que Ragnar la hubiera cambiado por Briella? Para él, aquella mujer no tenía nada de especial.Odette desapareció en el baño y, cuando regresó, llevaba puesta solo una bata que se ceñía a su figura. Sus piernas quedaron al descubierto, y el apretó los puños, esforzándose por mantener el control.—Gracias por la chaqueta —dijo ella, extendiéndosela.«Hermano... esta mujer es sexy como el infierno», gruñó Vin en su mente. «Mira esas piernas. Nos haría olvidar que no hemos tenido una mujer en mucho tiempo».«Cállate», gruñó Zayden en respuesta mental.Él asintió con un leve movimiento, pero no dejó de mirarla. Odette sintió su escrutinio como una caricia ardient
C7 - SOLO DOS DÍASZayden se apartó de ella con calma.—Eres rápida para tomar decisiones —comentó.Odette soltó el aire que, sin darse cuenta, había estado conteniendo. Se sintió aliviada, aunque la presencia del alfa seguía revolviendo su interior.—Entonces, ya que estamos de acuerdo —continuó él—, firmaremos un contrato.—¿Un contrato?—¿Pensaste que un trato tan importante sería solo de palabra?Ella abrió la boca para responder, pero la cerró sin encontrar qué decir.No había esperado eso. Él no dijo nada más, tomó su chaqueta y sin querer aspiró el aroma de Odette en la prenda, pero al darse cuenta de lo que hacía, se recompuso rápidamente. Caminó hacia la puerta y justo antes de salir, se detuvo.—Me iré en dos días. Para entonces, ten tus maletas listas —su voz era firme, sin dejar espacio para discusiones—. El contrato se firmará en mi manada.Odette intento decir algo, pero él ya se había ido. Se quedó mirándolo desaparecer, perpleja por la velocidad con la que todo había s
C8 - EL CORAZÓN INTACTO.La noche siguiente, el segundo baile del festival se celebraba con aún más esplendor. Odette hizo su entrada con una presencia deslumbrante, más radiante que la noche anterior. Su vestido acentuaba cada movimiento, y su sonrisa, ahora más segura y encantadora, atrajo la atención de todos.Especialmente la de los hombres.Ahora que el rumor de que era libre, se había extendido, los lobos solteros la miraban con interés. No pasó mucho tiempo antes de que el alfa de una manada cercana se acercara con una copa en la mano y una sonrisa confiada.—Odette, estás hermosa esta noche.—Muchas gracias, Alfa Xander.El lobo de cabello castaño se acercó más y le tendió una copa.—Deberías considerar visitar nuestra manada. Un cambio de aire te haría bien —dijo, inclinándose ligeramente hacia ella.Odette sonrió con cortesía, pero en ese preciso momento, sintió la intensidad de una mirada. Giró el rostro y se encontró con Zayden, el estaba de pie, observándola con una expre
C9- NO PUEDO TENER SENTIMIENTOS POR ELLA.Más tarde esa noche, Odette encontró a Seamus en los límites del bosque. —¿Estás dispuesto a estar de mi lado? —le preguntó, sin rodeos.Seamus no respondió de inmediato. Su mirada se perdió un instante en el suelo, como si buscara algo en la tierra húmeda bajo sus pies. Luego levantó la cabeza y asintió, despacio pero con decisión.—Tienes toda mi lealtad, Odette —dijo con voz grave —. Y no soy el único. Hay más hombres que no están de acuerdo con cómo Ragnar lleva la manada. Estamos dispuestos a apoyarte.Odette no dejó que su rostro reflejara más de lo necesario, pero una chispa de satisfacción cruzó por sus ojos. Había sospechado que no estaba sola, pero escucharlo de boca de Seamus lo hacía tangible, real. Una sonrisa breve, casi imperceptible, se dibujó en sus labios.—Entonces mantente atento —le advirtió —. Cuando llegue el momento, te avisaré. Planeo recuperar la manada de mi padre.Seamus asintió de nuevo, esta vez con una inclinaci
C10-NECESITO PROBARTE.Zayden arrugó la nariz ante el hedor que Briella le causaba. Su lobo gruñó con desprecio en su mente.«Zorra.»La palabra resonó con un tono gélido y repulsivo.Briella, sin embargo, no se inmutó.Se deslizó un paso hacia él, con una sonrisa insinuante y una mirada que recorrió su torso desnudo. Trazó con los ojos cada línea de los tatuajes sobre su piel, la forma firme de sus músculos.Ragnar era fuerte, sí, pero Zayden... Zayden era otra cosa. Era más letal. Más dominante. Más... tentador.—Solo quiero que te sientas bien —dijo en un susurro meloso, cargado de intenciones—. ¿Qué puedo hacer por ti?Zayden apenas la miró.Su expresión era de puro desdén. Su lobo quería alejarse, al igual que él, pero se quedó inmóvil, dejándola desnudarlo con la mirada. Le acababa de quedar más que claro que Briella era una put4 descarada.—¿Ragnar te envió a mi cama? —preguntó cortante.Ella parpadeó, sorprendida, y el color en su rostro vaciló por un segundo.—No… no es así…