— Signora necesitamos hablar con usted — El teniente de la policía había llegado hasta la magnífica residencia de Cinnia.
— ¿Y usted es…?
— Soy policía, trabajo en el caso de la señora Allegra Rici y…
— Excúseme usted, señor, pero no conozco a ninguna persona con ese nombre — Cinnia replicó de inmediato, no era mujer de atemorizarse con facilidad.
— Tal vez conozca el caso como “El escándalo de los Romano”
— Los Romano… los Romano… — Hizo como si los buscara en su mente — Perdón, ¿Pero debería conocer ese apellido?
Cuando despertó la cabeza le dolía como el diablo, se pasó instintivamente la mano por el cabello y sintió algo húmedo y pegajoso, el golpe había sido muy fuerte. Miró hacia todos lados intentando orientarse y recordó que había dado a luz.— ¡Mi bebé! ¡Oh, Dios! ¡Mi pequeño!Caminó a gatas prácticamente arrastrándose hasta la cama y lo encontró dormidito entre las sábanas, sintió que el alma le volvió al cuerpo.— ¡Está bien, gracias al cielo!Allegra recogió las sabanas sucias y luego de lavarse, comer alguna cosa y atizar el fuego de la chimenea, volvió a recostarse junto al niño. Afuera el viento gélido soplaba con fuerza, al menos por ahora ambos estaban a salvo y en el refugio de una habitación tibia.En la ciudad los medios rese
Arianna puso en marcha el motor del todo terreno y luego de un largo rato de camino llegaron al pueblo, durante la travesía Allegra le contó todo lo que le había tocado vivir durante esos días. Arianna la escuchaba con asombro y admitía que tal vez ella no podría ser tan valiente ante una situación similar.—Te admiro Allegra, de verdad que tienes unas grandes agallas, una valentía excepcional, eres una gran mujer, no cualquiera habría salido de algo así sola, para serte sincera, me sorprendes muchísimo, no habría esperado eso de ti, no me malinterpretes, pero siempre me pareciste una alma ilusa, metida en tu arte, en temas filosóficos, en los clásicos… ¡Pero hoy me has dejado con la boca abierta!—No creas que porque vengo de Sicilia, la cuna de las ciencias y de las artes, soy toda señora biblioteca ambulante, también puedo ser ruda
Francesco levantó el teléfono para responder la llamada de su investigador privado.—Diga, tiene información sobre el caso de… de… — el nombre de su mujer se le quedó atragantado a mitad de la garganta — de ella… — Dijo finalmente con un deje de amargura en la boca.—Señor, he investigado mucho, no tengo rastro de su esposa, pero si he visto como algunos de sus conocidos parecieran seguir con sus vidas, como si no estuvieran escondiendo nada, sin embargo, por experiencia le puedo asegurar que en algún momento cometerán un error, y cuando lo hagan estaré pisándoles los talones.—No me sirve esa respuesta, ¡quiero noticias ya! — Le gritó perdiendo la paciencia, tenía casi un
La mirada juguetona de Camina se posó sobre la de Francesco mientras sus manos volaban sobre el esculpido pecho del empresario que sentía como cada toque le quemaba por dentro, deseando lanzarla sobre el escritorio y hacerla suya una vez más.—Carmina, por favor, sabes que eso no es necesario, pero la llamaré yo mismo para que se lleve esto — señalando con la mano los folders con los contratos — Así tendremos el espacio libre…Carmina sonrió con complacencia, lo había hecho de nuevo, encender a Francesco con solo un par de miradas, una sonrisa perfecta y sus manos sobre su pecho. Continuó el camino de sus manos hasta abajo, sobre el abdomen de piedra de él, e introdujo una dentro de sus pantalones, buscando su… — ¡Ah! ¡Ah! ¡Eres absolutamente delicioso Francesco!Carmina suspiró con las manos del empresario todavía en sus pechos y su se**xo dentro de ella.— ¡Ah!, quiero seguir teniendo esto contigo durante mucho tiempo cariño, no había tenido tan buen se**xo desde mis tiempos en la universidad, no pensé que pudiera tener un orgasmo tan delicioso sin ayuda de ciertas… cosas…Francesco se acomodó los pantalones y la miró de frente cuando ella se giró para verlo con la blusa desabotonada y los exuberantes pechos al descubierto.— ¿A qué te refieres con “cosas”? — Replicó él.—Bueno, ya te he dicho que soy muy abierta en mis relaciones, y me gusta experimentar, tenía un amigo con cierta habitación, y había de todo ahí dentro, ¿Si me entiendes verdad? — Le d19 Declaración de venganza
Carmina se fue pisando fuerte con esa arrogancia que la caracterizaba y un aire triunfador rodeándola por completo. Miró de arriba abajo a la insignificante secretaria de quinta que la observaba con desprecio desde su lugar de trabajo y se dirigió directo a los elevadores. “¡Ya está hecho!” — Tecleó y presionó enviar. De inmediato su móvil sonó y la voz de la otra mujer se escuchó con claridad: — Sí, acabo de ver la foto, muy declarativa, si me permites decir… — Bueno querida mía, ¿Eso era lo que querías no? Que lo conquistara e hiciera público lo nuestro. —Exactamente, ¡Necesito que la mosquita muerta esa de Allegra vea en lo que he convertido su mugre vida! — Creo que eso lo ha visto todo el país querida… — Contestó Carmina con complacencia mientras se retocaba el lápiz labial en el espejo del elevador. — Ahora es que comenzará la guerra, ya verás que Allegra no pasará mucho en aparecer, vendrá a verlo para exigirle respeto, ella sabe que él es culpable de tratarla como una cu
“¡Un nuevo escándalo del hijo del poderoso empresario Giorgio Romano está calentando las redes!”Con esta frase comenzaba el noticiero en la sección de farándula, cuando Allegra cambió el canal, no podía creer tener tan mala suerte de que justo la noticia tuviera que ver con su esposo, el hombre del que estaba huyendo en todas sus formas.“Esta mañana, la conocida magnate de la moda italiana, Carmina Armani, publicó una reveladora fotografía en la que aparecen ella, muy ligera de ropa, besando al empresario Francesco Romano, el mismo que protagonizó hace casi un año el escándalo junto a su esposa Allegra, de la cual todavía las autoridades no saben nada…”Allegra inspiró profundo, no quería llenarse la cabeza de ideas tóxicas, pero acaban de nombrarla a ella, así que mejor escuchaba el chisme completo, por si
Cuando Luca colgó volvió a la habitación del bebé y se recostó junto a él, lo observó dormir, era tan hermoso, tan delicado, su rostro de ángel tan alejado de toda la realidad de sus padres le daba un aire tan puro que a su madre se le escaparon un par de suspiros.Tomó una de sus manitas y la besó con delicadeza, tenía los dedos largos como los de su padre, las personas siempre decían que Francesco tenía manos de pianista, y su nariz respingada, era la marca de nacimiento de los Romano.Allegra pensó que aunque quisiera no podría jamás huir de Francesco Romano, lo vería el resto de su vida en el rostro de su hijo, era tan parecido a su padre, que seguramente cuando fuera un jovencito se le dificultaría ocultar la verdad, tendría que hallar la manera de sacarlo del país en algún momento, haría un plan, a futuro claro,