El mismo díaNew YorkIanA lo largo de nuestra vida nos cruzamos con muchas personas, pero a muy pocas conocemos realmente. La mayoría son solo sombras que van y vienen, sin dejar huella, sin significar nada. Pero hay otras… otras que se nos clavan en la piel, que se vuelven parte de nosotros, aunque no queramos.Basta un gesto, una mirada profunda, un instante de silencio para descifrar lo que piensan, lo que sienten. Y es jodidamente aterrador. Porque cuando alguien te conoce así, cuando puede leer entre tus palabras y ver lo que intentas esconder, te deja desnudo. Te quita todas las armas, todas las máscaras.Pero incluso con todo eso, con años de conocer sus gestos, sus formas, sus malditas manías… todavía hay momentos en los que te dejan en la incertidumbre más absoluta. No tienes certezas de sus acciones, no sabes si van a abrazarte o a destruirte, si su rabia es odio o solo una forma de disfrazar el dolor. Y eso asfixia. Te consume. Te deja con el corazón pendiendo de un hilo,
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