No soy yo, eres tú, dijo Takashi ese día en medio de la cocina, para luego agregar, solo seremos ambos mi conejito, seremos nuestros cachorros y nosotros.Mia lloro en sus brazo, lloro tanto, que Takashi sentía que moriría, aun así, no dijo nada, solo la abrazo, allí en la cocina y luego en la cama, la abrazo aún mas fuerte, mientras sus grandes manos acariciaban su espalda, y cuando se durmió, no dejo de acariciarla, era como si quisiera aliviar su alma, el alma de una joven, que habían torturado, que habían despedazado y aun así, Mia brillaba como un sol, no solo para Takashi, era toda la familia Zhao, no era pena, mucho menos lastima, porque ante los ojos de este clan de mafiosos, Mia era resiliencia, Mia era fuerza y voluntad, Mia era alguien digno de respetar, como un náufrago que logra llegar a destino, como un explorador perdido que al fin a encontrado el camino, como lo que era, una persona que siguió adelante, aun sintiendo que ya nada tenía, ni para dar, ni para recibir, aun
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