Jamal no podía apartar la vista de Madelaine mientras ella estaba afuera, frente a la impresora, sacando algunas copias que él le había solicitado. Sus movimientos eran fluidos, naturales, pero en su mente, cada gesto de ella parecía estar lleno de gracia. Sin embargo, cuando Madelaine giró en dirección a su despacho, Jamal rápidamente disimuló y fingió estar concentrado en su portátil. Últimamente, se sentía extraño. Lo que había comenzado como una simple atracción cuando la vio por primera vez, ahora se había convertido en un incendio que no podía controlar. Cada vez que la veía, algo en su pecho se encendía. Era como si Madelaine hubiera despertado una parte de él que creía inexistente, una que lo hacía sentir vulnerable y, al mismo tiempo, lleno de vida. Desde su oficina, Jamal observó cómo Madelaine hablaba con una compañera en el pasillo. Ella sonreía, y su risa se escuchaba hasta su lugar. Había algo hechizante en ella, algo que lo mantenía absorto. ¿Qué era? ¿Qué estaba pa
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