Finalmente, se detuvo frente a un vestido midi de color azul marino, con un corte modesto pero favorecedor. El tejido fluía con suavidad, y el color resaltaba sus ojos de forma sutil. Lo sostuvo entre sus manos, dudando si sería la opción correcta.—¿Demasiado? ¿O lo suficiente? —soltó al aire, esperando que el vestido fuera el adecuado. Se sentó en la cama, rodeada de prendas descartadas, mientras miraba el vestido azul. Sabía que debía decidirse. Así que lo eligió. Finalmente, Brenda se decidió por el vestido azul marino. Era sencillo, elegante y, sobre todo, no demasiado llamativo. Se miró una última vez en el espejo, ajustando los mechones de cabello que caían enmarcando su rostro, justo cuando escuchó el sonido de la puerta. Haidar había llegado.El hombre, como era habitual, no perdió tiempo. Se dirigió directamente a su habitación para arreglarse. Brenda esperó en silencio en la sala, jugando con los dedos, mientras su nerviosismo aumentaba con cada segundo. Cuando ambos fina
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