Brenda llegó al piso lujoso, bajando del auto con rapidez. Ni siquiera se despidió de Haidar, y él tampoco hizo ningún intento de detenerla. El rugido del motor fue lo único que le quedó de él al verlo desaparecer rápidamente de su campo de visión. Suspiró, sintiéndose abrumada por la cantidad de emociones que la invadían. Apresuró el paso y, al entrar, se encontró en medio de la sala, tratando de calmar la maraña de pensamientos en su cabeza.No tuvo mucho tiempo para reflexionar, porque Marilyn apareció rápidamente para recibirla con un abrazo cálido. El gesto le arrancó una sonrisa tímida y algo forzada, pero agradecida.—¡Brenda! Bienvenida. Alexandra ha preparado un desayuno delicioso para ti, ¡te va a encantar! —dijo Marilyn con entusiasmo, mientras tomaba a Brenda del brazo y la conducía hacia la cocina.Brenda, aunque cansada, agradeció el gesto mientras trataba de componer su mejor sonrisa. Era difícil no sentirse mejor con la calidez que ambas mujeres irradiaban. En la cocin
Brenda y Alexandra salieron juntas a la calle, y fue Alexandra quien tomó la iniciativa de guiarla hacia el supermercado. Conociendo bien el lugar, Alexandra pidió un taxi que las llevó directamente hacia su destino. Brenda, aunque acostumbrada a estas tareas en el pasado, sentía todo de manera diferente ahora.Al estar en medio de los pasillos del supermercado, eligiendo la comida y los productos que necesitaban, Brenda no pudo evitar evocar los días en los que esas pequeñas tareas eran su rutina diaria. Solía encargarse de las compras como algo automático y sin importancia, pero ahora lo veía con otros ojos. De alguna forma, esas pequeñas cosas habían dejado de ser simples quehaceres; ahora tenían un significado diferente. Sin embargo, lo que ya me has echado de menos era llegar a casa y avisarle a su madre que ya había comprado todo lo que necesitaba. —Tengo un listado de todo lo que debemos comprar —dijo Alexandra, sacando un papel ordenado de su bolso—. Sin embargo, puedes agre
Aquel día, Brenda despertó con una energía inusual. Abrir los ojos y sentir ese optimismo no era algo común para ella últimamente, pero la razón llegó poco después, con el mensaje de texto de su amiga Madelaine. Al abrir el teléfono, una sonrisa se dibujó automáticamente en su rostro.Madelaine: Hola, Brenda. Solo quería avisarte que mi avión despega en unas horas. Ya falta poco para que esté de vuelta.El corazón de Brenda dio un vuelco de alegría. No podía creerlo. Madelaine, estaba regresando al país. Aunque sabía que el reencuentro significaría explicar todo lo que había sucedido en los últimos meses, no podía evitar sentirse emocionada. Saber que tendría a alguien con quien compartir sus pensamientos y emociones la llenaba de paz. En aquel mundo donde a veces se sentía sola, Madelaine era justo lo que necesitaba.Brenda: No puede ser… Desde ya estoy esperando tu regreso. ¡Qué felicidad!Con una sonrisa aún en el rostro, Brenda se sentó al borde de la cama, pero rápidamente dio un
La mujer bajó la mirada hacia el abdomen de Brenda, su expresión llena de curiosidad y suspicacia. Algo había cambiado en su amiga, y parecía que finalmente había notado las señales.—¿Acaso estás… embarazada? —cuestionó, con un tono de voz plagado de sorpresa e incredulidad al mismo tiempo.Brenda se quedó en silencio por unos momentos, mordiéndose el labio inferior. Las palabras de Madelaine estaban cargadas de tanta verdad, una que llevaba días tratando de mantener oculta para ella. Finalmente, tomó la mano de su amiga con suavidad.—Ven, siéntate conmigo —le pidió, dirigiéndola hacia una banca cercana en el parque. Ambas se acomodaron y Brenda respiró profundamente, como si estuviera reuniendo el coraje necesario para hablar.Madelaine esperaba en silencio, observándola con atención, hasta que Brenda finalmente se lo dijo.—Madelaine… hay demasiadas cosas que han cambiado en mi vida. Por eso quería hablar contigo en persona. —Sus ojos se llenaron de una necesidad urgente por conec
Después de la conversación que tuvieron Madelaine y Brenda, se dirigieron a una pequeña cafetería y pidieron algunos aperitivos deliciosos. Mientras devoraban la orden, hablaron un poco más de trivialidades y de los planes que Madelaine tenía ahora que había regresado.—Y bien, cuéntame, ¿lograste conseguir un empleo ahora que has vuelto? —Sí, comenzaré a trabajar como mesera en un club nocturno. Sé que no es el trabajo que esperaba, pero el pago que me darán es demasiado bueno para rechazarlo. —¿Estás segura de trabajar en un club nocturno como mesera? Después de escuchar lo que pasaste, este tipo de lugares podría ser un poco incómodo para ti. —Lo sé —hizo una mueca—. No te di todos los detalles. Pasé por una situación completamente difícil en la que me raptaron y la verdad, creí que no podría salir viva. También me obligaron a trabajar en bares y todo ese tipo de lugares. Tuve que hacer cosas de las que ahora me arrepiento profundamente, pero no podía hacer nada para evitarlo. E
Esa noche, Brenda se sentó para devorar la cena. En poco tiempo, apareció Haidar, ocupando un asiento alejado de ella, comiendo en silencio. Brenda expiró, buscando romper la tensión que se había instalado entre ellos.—Jamal resultó ser la persona que se convertirá en el jefe de mi amiga ahora que aceptó el trabajo como mesera en su club —dijo de pronto, intentando generar una conversación.Haidar dejó de comer y alzó la mirada, observándola con profundidad.—Sí, Jamal fue a mi oficina y me contó al respecto. Sin embargo, tu amiga terminó ocupando la vacante de asistente en el estudio de arquitectura de Jamal. ¿Aún no te lo ha dicho ella?—Oh, no, no me lo dijo... —se quedó a medias cuando su teléfono sonó, un mensaje de su amiga interrumpiendo el momento.Madelaine: "Brenda, hoy me pasó algo inesperado. Jamal Saieh, además de ser un tipo demasiado guapo, me ofreció el trabajo en su estudio de arquitectura. ¡Terminé convirtiéndome en su asistente! Mi regreso no podría ir mejor. Estoy
Poco a poco esa mañana, cuando la luz del sol se colaba a través de las cortinas de la habitación, ella se despertó. Lentamente abrió los ojos, sintiendo el calor del cuerpo de Haidar a su lado. Se giró hacia él y lo vio dormido, con una expresión tranquila en su rostro. Recordó la noche anterior, las confesiones y el beso que había cambiado todo entre ellos. Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras se preguntaba cómo había llegado a ese punto.Ahora todo se miraba desde una perspectiva diferente, un ángulo que sinceramente le encantaba. Haidar abrió los ojos y, al ver a Brenda mirándolo, sonrió con un brillo en sus ojos grisáceos. —Buenos días, hermosa—, susurró con voz suave y aún adormilada.—Buenos días—, emitió Brenda, sintiéndose feliz y un poco cohibida por la intimidad del momento. —¿Cuándo regresarás a casa?—, quiso saber, sintiendo un deseo profundo porque el árabe se quedara así con ella toda esa mañana, pero sabía que eso no podría ser. —Regresaré para la cena—, pro
Después de comer un trozo de la tarta que había preparado Alexandra con Marilyn, Brenda se dirigió a su habitación y allí le hizo una llamada a su amiga Madelaine. Necesitaba contarle la buena noticia y cómo su relación con Haidar tomó un rumbo diferente. Era evidente la emoción en el tono de voz de Brenda. —Madelaine, ¡tienes que escucharme! Haidar y yo… hemos hablado y ahora estamos juntos. Es real—, dijo Brenda, sintiendo que las palabras salían de su boca con excedente felicidad.—¡Sabía que tarde o temprano pasaría! Estoy tan feliz por ustedes dos—, respondió Madelaine, su voz rebosante de alegría. —Tú mereces esto, Brenda. Mereces ser feliz—.Brenda sonrió. —Gracias, Madelaine. Siento que necesito que alguien me pellizque, para saber si es cierto o solo estoy soñando. —Deberíamos vernos, ahora estoy en el estudio trabajando, Jamal salió hace un momento a la compañía de tu esposo. Ahora que Madelaine se refería a Haidar, como su "esposo", sentía una explosión de sensaciones