Corría con todas mis fuerzas, el aire frío golpeando mi rostro, mientras el cielo, oscuro y denso, presagiaba una tormenta feroz. El sonido de mis pasos resonaba en la quietud de la noche, y mi corazón latía desbocado en mi pecho, bombeando sangre a toda velocidad. No podía fallar. No podía dejar que esto terminara de esta manera.— Mierda, maldita mierda. —maldije entre dientes, la ansiedad apoderándose de cada fibra de mi ser. Me había quedado dormida, inmersa en pensamientos que no pude controlar, y ahora, al despertar, me di cuenta de que el tiempo me había jugado una mala pasada. No había notado que él había salido, y con él, todo lo que había temido comenzaba a hacerse realidad.Mañana cumplíamos dos meses de novios, y ahora todo lo que sentía por él estaba siendo destrozado, aplastado por la horrible visión que se desplegaba frente a mis ojos. Ahora entiendo por qué pidió esa cita conmigo. Todo había sido una trampa. Una mentira, desde el principio. ¿Y yo, tonta, había caído?L
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