Capítulo 263
El aire parecía haberse paralizado.

Enzo extendió la mano y acarició mi cabeza, su voz sonó pausada y tranquila.

—Esa vez que fui al concierto, la persona a la que quería invitar eras tú...

—La persona con la que siempre esperé poder divorciarme eras tú.

—La persona a la que he amado durante veinte años... también eres tú.

Su voz, firme y serena, transmitía una convicción inquebrantable. Sus ojos color ámbar brillaban intensamente: —Delia, siempre has sido tú, nadie más.

Mi corazón sintió como si algo lo jalara con fuerza.

Inmediatamente, empecé a sentirme nerviosa, perdida.

**Resultó que, siendo quien era, cuando alguien realmente me amaba y me cuidaba, mi primera reacción era pensar que no lo merecía.**

Una mezcla de emociones me invadió, y, de manera instintiva, quise negar lo que había dicho: —¿Cómo podría ser yo? Ustedes se conocen desde hace tantos años, y tú y yo apenas...

—¿Recuerdas que te dije que no regresé a la familia Jiménez hasta que cumplí ocho años?

Enzo explicó con ca
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