Tengo una hermosa noticia para ustedes, les cuento que me decido por hacer otro libro para esta saga y los protagonistas de este libro ya los conocen... son ... ¡Zinerva Smith, Garald Petrovic y los mellizos, Marcos y Marcio Brown! (Los padres de los trillizos) Si se pregunta cómo es esto, se narrará la vida de ellos desde un mes antes del embarazo actual de Zinerva, es un libro que aún no tengo nada escrito, pero mi plan es poder publicarlo apenas termine este libro. Por otro lado, volviendo a esta historia y en especial a este capítulo estamos en uno de los momentos más esperados por ustedes, así que quiero saber su opinion.
—¿Cuándo decidieron irse? —me sorprende el tono cortante de Anakin.—Hijo, no te tomes esto mal— uno de sus padres habla, es el que tiene cabello castaño, aunque es marrón parece tener unos tonos rojizos y pecas, sus ojos también son marrones, pero no un marrón oscuro.—Padre, tomaron esta decisión sin nosotros, es obvio que esto nos molesta, no solo es su mate y Luna la que están tratando de proteger, también es nuestra madre y como sus hijos pensé que nos tomarían más en cuenta en esto.Anakin tiene la cara roja, miro a Arman y este está serio, después a Tosha y este solo tiene el ceño fruncido, al final miro de nuevo a Alex, él sigue ausente aunque está sentado a mi lado, me preocupa, no tengo idea de lo que pasa con él, pero creo que tiene que ver con los padres de mis otros Alfas.—Anakin, creo que se te está olvidando un gran detalle, somos tus padres y aunque vivamos en su manada bajo su dominio no somos inferiores a ustedes, esto es algo que veníamos hablando con tu madre hace
| Anakin |Corro cuando por fin encuentro el rastro de Alexander. Me ha tenido media noche detrás de su cola porque le mentí a mi osita, diciéndole que estaba con él y que no se preocupara, para que por fin pudiera dormir. No quiso salir a conocer la manada hoy y nadie la forzó; tuvo suficiente con la conversación que nos escuchó tener con nuestros padres.Cuando llego a una parte angosta del río que atraviesa nuestra manada, veo una sombra muy negra en medio del agua. Por razón no podía olerlo, si estuvo metido debajo del agua todo este tiempo. Ahora la mitad de su cuerpo está afuera y, por el pelaje seco, sé que ha estado en la misma posición por un buen rato. Gracias a su descuido, pude encontrarlo.—Déjame solo, por favor.Me acerco a él, pero me siento justo donde el agua no pueda tocarme; no quiero echarme un baño ahora, debe estar helada.—Ya no eres un macho soltero. Tienes una hembra omega, sabes que eso significa que es muy sensible. Si desapareces de la nada, se preocupará.
—¿A qué le huyes?—Ya sabes la respuesta.—¡En serio le huyes a una tierna omega!—Guarda silencio, Antosha.—Es difícil sacarte de quicio.—Prueba otra estrategia para intentar sacarme información. Tengo dos hermanas, créeme, las hembras son las mejores en sacar secretos, sobre todo ella. Esos ojazos me parten en dos el alma sin intentarlo.—¿Entonces para qué te resistes?—No lo sé. Supongo que por vergüenza, porque ella ya sabe que no soy el Alfa que quiero aparentar ser, el que ella merece.—Créeme, sus expectativas de nosotros están en cero. Eso es refrescante, no tenemos que hacer algo para impresionar. A ella le da igual un millón de dólares o uno, no entiende las estúpidas expectativas que los demás tienen sobre los Alfas, tampoco es interesada y se descubre a sí misma cada día. Es simplemente perfecta, y no creo que darle vueltas al asunto le esté ayudando. Creo que ella puede llegar a sobrepensar o malinterpretar las cosas muy rápido...Él deja de hablar cuando yo empiezo a e
Entramos a la casa. Prácticamente estoy seco. Tuvimos que dejar de correr cuando llegamos a las cabañas para no alertar a nadie. No entiendo qué pasó, pero Antosha se ve preocupado. Apenas llegamos a la sala, encuentro a mi mate acurrucada en las piernas de Anakin mientras él la abraza.Me siento a su lado. Antosha se sienta del otro lado y escucho unos pasos. Miro hacia atrás y encuentro a Arman.«¿Si está en la casa, por qué no estaba con ella?»—¿Cómo te sientes, tesoro?—Bien. Anakin aclaró mis dudas. Yo no quería preocuparlos.—Te dije que teníamos que sacar a esa mujer fastidiosa —gruñe Antosha.—Sabes que no podíamos, pero ahora sí. El acuerdo ya expiró y aún no lo hemos renovado —habla Arman. Ahora está frente a nosotros.—¿Quién es ella? —pregunto. Me siento excluido. No tengo idea de a quién se refieren ni qué pasó.Sé que Antosha lo sabe. Supongo que sus hermanos se lo contaron, pero por el apuro no tuve tiempo de preguntar y no me gusta quedarme sin información.—Charlotte…
Hay un pequeño silencio. Duele ver que los mismos ojos que hasta ahora me habían mirado con lo que quiero pensar que es amor, curiosidad y, en algunos momentos, ganas de que deje este mundo, ahora me observan con una mezcla de decepción, dolor y otras emociones que no puedo identificar.—Cosita, yo...—Voy a volver a dormir —ella intenta irse, pero yo la detengo sujetando su muñeca con cuidado.—Cosita, no es bueno posponer una conversación de este tipo. Es importante que hablemos.—Pero tampoco es bueno hablar cuando estás enojado, dices cosas que no quieres decir.—¿Estás enojada?—No, es solo un ejemplo, pero tú entiendes. —La suelto—. Gracias, prometo que hablaremos hoy.Yo no digo nada y la veo alejarse. No vuelvo a su dormitorio. Me siento en el mueble mientras muerdo mi labio. Esto no debió salir así, pero es normal su reacción. Nuestros lobos no pueden entender, o mejor dicho, no tienen la capacidad de separar el hecho de que su mate haya estado con otro ser, aun cuando pudo ha
Acaricio su cabello. Tiene frizz y sus hermosos rizos están sueltos. Su pequeña cara descansa sobre mi pecho. No llora, pero puedo sentir lo que ella siente, obviamente con menos intensidad. Solo lo noté cuando Anakin me dijo que su comportamiento no era normal. Yo simplemente asumí que era culpa de esa mujer.Alex no ha entrado a la habitación, así que supongo que ella le pidió espacio. Aunque no entiendo por qué lo hace. No parece de las personas que explotan, y aunque lo hiciera, todos somos adultos. Sabemos que, en momentos de enojo, podemos decir cosas que no son ciertas y no tomárnoslas tan a pecho. En este momento agradezco no haber tocado a ninguna hembra. Ya he tenido algunos desacuerdos con ella y no deseo más. Cuando vea a mi mamá, le voy a agradecer.«Mi madre, mis padres.»Viene a mi mente lo que Alex dijo. No dudo que sea cierto. Ni siquiera voy a molestarme en buscar pruebas como seguramente Arman y Anakin están haciendo, tratando de hallar algún mínimo detalle que desa
—No pienso desperdiciar ni un segundo de mi vida hablando de esa mujer, incluso ahora me roba el tiempo que puedo pasar contigo—. Dejo de sostener su cintura para agarrar su rostro—. No quiero hablar de ella, si quieres, te mando a hacer un informe.Ella agacha la cabeza. Tengo que hacer que la levante para que me mire. Sus ojos se ven apagados. No, no puede ser que esa mujer incluso ahora fastidie mi vida, no quiero verla así. No soporto su tristeza.—No debes sentirte insegura. No hay nada en lo que ella te supere y, aunque lo hubiera, no nos podría importar menos—. Aun así, solo se deja caer en mi pecho y suspiro mirando al techo—. ¿Qué quieres saber?De inmediato, siento cómo se vuelve a sentar. La miro y sus ojos vuelven a brillar.—¿Ella los ha tocado?—A veces nos agarra del brazo. A mí no me toca desde que la empujé, pero es lo único que hace—. Mi tesoro coloca sus manos en mi pecho. Está nerviosa.—¿Ella te parece bonita?—No, para mí solo es un fastidio—. Coloco mi mano en su
Paso la cuchara de un lado al otro, a centímetros de sus fosas nasales. Lo intenté hace cuatro horas, pero no funcionó. Antosha, gustoso, se comió lo que preparé; al menos me sirvió para mejorar la receta. Ivaylo gruñe cuando no despierta. Alejo la cuchara de su rostro y Antosha abre la boca. Le meto la cuchara y, de inmediato, traga. Ni siquiera degusta lo que le doy, solo lo devora. Un completo desperdicio de mis habilidades.—Comida... —ambos volteamos al escucharla—. Comida rica... mmm... rica, rica.Sonrío. La he escuchado hablar dormida antes. Todos sus sueños son con comida. Antosha también lo hace. Ambos tienen mucho en común. Le quito la taza a Antosha, quien estaba dispuesto a comérsela. Acerco de nuevo la cuchara a su rostro, pero esta vez esparzo un poco en sus labios. Su pequeña lengua de inmediato atrapa la crema. Por unos segundos no hay reacción de su parte, hasta que abre los ojos. Sus pupilas están dilatadas. Me río al ver cómo abre la boca. La comienzo a alimentar y