La imponente mansión se alzaba poderosa en aquel enorme terreno. La enorme reja que la rodeaba y los árboles que la adornaban, le daban un aire majestuoso e inalcanzable para un simple mortal.Aurora respiró hondo, sintiendo los nervios, el miedo y la sed de venganza haciendo trizas su interior.Tenía que sacar a Aura del juego y Fernando de la Rosa era el unico que tenía la capacidad para poder quitar aquella piedra que tanto molestaba en su zapato.Apenas se acercó a la reja, un hombre corpulento, vestido de negro, se acercó con paso firme hacia ella, como quién ve a una insignificante hormiga queriendo llevar a cuestas un suculento pastel.- ¿Qué busca?.- El hombre preguntó con voz ronca y dura.- Aurora Mirqnda. Necesito ver a Fernando. Tengo información que puede interesarle.- Aurora sonrió con suficiencia, escondiendo tras aquella máscara los nervios que la invadian.El hombre la miró de arriba a abajo, tomó el pequeño radio en su cintura y llamó a la casa. Apenas habían pasado
Aura miró a Alexein con una sonrisa, mientras este se despedía de Berenice y Rafael en la puerta del colegio.Se preguntó si de padre él sería igual de cariñoso y protector.Negó de inmediato.Debía sacarse esos pensamientos de la cabeza fuera cómo fuera porque no le hacían ningún bien.Llevaba días meditandolo y ya no podía seguir negandolo más: Alexein le gustaba y no cómo amigo, sino cómo hombre.Varias veces se había imaginado que se sentiría que él la besase cuándo sin darse cuenta, el ojigris mordia sus labios.Muchas noches se había quedado en vela, prendada de su sonrisa, recordando cada uno de sus gestos, especialmente cuándo recuerdos para nada agradables asaltaban su memoria.Dafne, Casandra, Daniel... Todos tenían razón, pero... Pero sabía que no podía hacerse ilusiones.Ella jamás sería digna de Alexein y mucho menos podría darle todo lo que merecía... Ella ya no tenía nada bueno que ofrecerle, más que sólo un corazón roto y el miedo voraz que la consumía.Llegaron a la e
- ¡Esto es magnífico!.- Dafne exclamó emocionada, mientras veía la colección terminada.- Hice varios de un sólo prototipo, puesto que no existe el mismo valor entre un diamante y un cristal, por lo que usar sólo las piedras preciosas más caras y raras del mercado podrían convertir la joya en algo inaccesible para personas con recursos un poco más modestos. De esta forma aunque los materiales varían, es el mismo diseño y puede ser accesible para cualquiera que le guste.Aura explicó nerviosa, mientras mostraba aquellas piezas llamativas y bien elaboradas, pero que era posible replicarlas en otros materiales y así variar la oferta, esperando una reprimenda de Dafne, pero por el contrario, esta le sonrió orgullosa.- Eso nos abriría las puertas en el mercado de par en par y seríamos conocidos por nuestra calidad, pero también por ofrecer productos que se adaptan al bolsillo de cualquiera, lo que no limitaría nuestro alcance en ninguna parte.- Me gusta te enfoque.- Dafne asintió complac
El avión aterrizó sin ningún inconveniente.Un hombre mayor de porte elegante, vestido de manera pulcra y casual se puso en pie, listo para bajar.Los lentes oscuros que cubrían sus ojos, evitaba que los rayos del sol lo lastimara.Bastian Lamprou miró todo con detenimiento. Extrañaba a su familia, especialmente a Dafne, su nieta, pero hubiese deseado quedarse en aquel paraíso para siempre y no volver a aquel lugar que sólo le recordaba su miseria.- ¡Señor!. Todo está listo.- Uno de los guardaespaldas informó, mientras el mayor retiraba sus lentes oscuros y suspiraba.- Gracias Demeter. Vamos.- El mayor, avanzó con paso seguro hacia el auto de lujo que ya lo esperaba.El trayecto fue silencioso. Miraba todo con creciente inquietud y alegría. Estaba ansioso por ver a su nieta y darle un abrazo lleno de ánimo y apoyo antes del lanzamiento de la nueva colección.Sabía que había estado estresada debido al sabotaje de la familia de su difunto marido y quería demostrarle que no estaba sola
- Mucho gusto señor Lamprou.- Aura extendió su mano hacia el mayor, quien la miraba atónito.Su mente viajó hacia el pasado: aquel pasado que tanto había anhelado recuperar, aún sabiendo que solamente eran insulsas ilusiones de su corazón atormentado.Aquellos ojos tan idénticos a los de su amada musa, movieron en su interior antiguos sentimientos que había enterrado en lo más hondo del corazón. Era tan parecida y tan distinta a la vez.Su físico era bastante parecido, incluso aquella sonrisa entre ternura y picardía que tanto lo había cautivado en su juventud, podía jurar que era la misma, más sin embargo, sólo era eso, un simple parecido, porque Odelette probablemente ya no estaba entre los vivos.- Abuelo, ¿Estás bien?.- La voz de Dafne sacó al mayor del profundo pozo de recuerdos y desasosiegos que le ahogaban.- ¿Por qué lloras?.- Dafne preguntó preocupada, al ver las lágrimas bajar por las mejillas de su amado abuelo.Bastian pasó su mano por su rostro y pudo darse cuenta de lo q
- ¡Ya está lista señorita!.- La mujer que se había encargado de prepararla dijo emocionada, girando su silla hacia el espejo.Aura miraba su reflejo y sus ojos no podían creer lo que veían.Su cabello castaño estaba suelto, con suaves ondas cayendo hasta sus caderas, su maquillaje era sencillo y natural, resaltando sus labios y ojos. Llevaba las joyas predispuestas para ella de la nueva colección y un vestido dorado que se amoldaba a su figura, de mangas largas y escote discreto.Acarició con sus dedos aquel reflejo y una sonrisa suave se deslizó por sus labios. No había rastro de la mujer sumisa y coaccionada que había sido antes, por el contrario: Veía a una mujer con ganas de vivir. Con esa chispa de energía y fortaleza que hacía mucho había perdido.- Muchas gracias.- Susurró sonriendole suavemente a la mujer.- Es mi trabajo. Que tenga bonita noche.- La mujer recogió las cosas y salió de la habitación.Aura también se puso en pie y dándose la vuelta, aún nerviosa caminó hacia la
El hombre miraba a través de los cristales polarizados del auto el revuelo que se alzaba en la ciudad.Por lo visto el lanzamiento de la nueva colección de ropa y accesorios del grupo Lamprou era un evento sin precedentes, puesto que todas las personas se encontraban alborazadas por dicho evento.Fernando permanecía en silencio, con su rostro impasible y una mirada que no se sabía su significado. Su expresión variaba entre el fastidio y la furia, la rabia y el desasosiego.Nunca imaginó que Aura lograría conquistar el corazón y volcaria la atención de la gran Dafne Lamprou, lo que ponía sus planes en cuerda floja, pues para nadie era un secreto que la rubia número uno de Europa no le pondría las cosas fáciles y aunque Aura siempre había sido rebelde, ahora que tenía a una persona tan poderosa tras ella sería mucho más difícil de someter.- ¿En qué piensas cariñito?.- Aurora preguntó burlona, mientras miraba a Fernando con una mezcla de fastidio y pena ajena.- En que tu ex jefa es un
- ¡Demonos prisa!. La noche apenas comienza y de nosotros depende que sea inolvidable. Ya es casi hora de arrancar. Confiamos en ustedes.- Aura aplaudió para llamar la atención de todos los presentes.Habían llegado con tiempo de más para ultimar detalles y Aura había corrido a camerinos para poder dar los toques finales a los modelos estrella.Alexein vestía un traje de alta costura hecho a medida por Brastan, la casa de modas del grupo Lamprou y el relicario que Aura había diseñado, el cuál aunque no sería vendido, daría un vistazo de todo lo que se podría encontrar.Daniel y Dafne observaban como estos trataban de disimular la palpable tensión que se respiraba en el ambiente. Aunque tanto Aura como Alexein trataban de disimular lo mejor que podían, era bastante notorio que algo pasaba entre ellos.- Bien. Es hora. Suerte a todos.- Dafne le sonrió a su equipo.La rubia tomó a la castaña del brazo y la haló hacia el lugar reservado para ellos. No estarían tras bambalinas pero tampoco