Capítulo 4: Candidata inesperada

--- Dominik Müller---

Miro a la chica frente a mí, tomo el folder que Ana me entrega, leo con detenimiento tal como con todas las candidatas, me sorprendo al ver que varios conceptos que manejo todos los días.

Vaya, esta niña tenía más experiencia que todas las candidatas juntas, ¡Eso era excelente! Aunque dudaba por su edad, tuve que tragarme aquellos pensamientos y tratar de comprobar.

- Ana, ¿Cómo estás? – Digo usando un tono de voz no tan intimidante.

- Bien, señor Müller, un poco nerviosa – Responde y sé que es sincera, se le nota en el rostro.

Algunas ocasiones he trabajado con ella, sé que es amable y sobre todo responsable, también, debo reconocer que es una chica con carácter y mucha determinación: Lo que me lleva a preguntarme: ¿Por qué, si tiene tantos conocimientos no ha buscado un empleo mejor?

- Ana, veo que tienes experiencia en varias áreas de mi interés, ¿Por qué solo eres asistente?

- Bueno, supongo que es porque aún soy muy joven…

- La edad no tiene nada que ver, la verdad, me sorprende tu hoja de vida. Te haré algunas preguntas, estas, aunque parecen personales, son importantes para el puesto, por lo que requiero que respondas con seriedad y sinceridad.

- Está bien…

- ¿Eres soltera o casada?

No quiero lidiar con temas de esposos, novios y cosas así, prefiero que la persona que me acompañe este soltera y sin ningún compromiso.

- Soltera… - Responde y agradezco esa respuesta por dentro.

- ¿Tienes novio, pareja o algo por el estilo?

- No.

- ¿No?

- No tengo nada - Nuevamente agradezco internamente esa respuesta.

- ¿Vives aún con tus padres o sola?

- Actualmente vivo sola

- Bien… - Sus respuestas hacen que la decisión sea más fácil.

Hasta hace unos minutos tenía claro que la chica de finanzas era la elegida, pero viendo la hoja de vida de Ana, más con estas últimas preguntas, no tengo mucho que pensar para saber quién será la candidata idónea para el puesto.

--- Ana Teyssier ---

Luego de varias preguntas que me hizo el señor Müller, me sentía un tanto agobiada, no sé qué relación tenían con el puesto de trabajo, pero ya había escuchado en boca de varias compañeras que eso era parte de la entrevista.

- Ana… Tal como ya abras escuchado, busco una asistente, pero esta, no es cualquier persona. La mujer que elija debe deberá llevar mi agenda las 24 horas, los 7 días de la semana, los 365 días del año…

Siendo honesto, soy una persona muy estricta y exigente, no puedo prometer un trabajo normal, no tendrás fines de semana libres tan fácilmente, al igual que vacaciones, aunque, los beneficios son una gran compensación…

Esta asistente deberá viajar conmigo a cualquier parte del mundo, ya que será mis ojos y oídos. - Dijo el señor Müller seriamente.

- Algo había escuchado en los pasillos… - Respondo con total sinceridad.

- Bien… Una vez aclarada esta parte, necesito que la compañía tramite tu visa y pasaporte, te veo en tres meses en Nueva York.

Ana, 3 meses es tiempo suficiente para cerrar los pendientes que tengas. Cuando estés en el corporativo, afinaremos detalles, sobre los beneficios de que tendrás en este trabajo, de eso se encarga mi equipo en EE. UU. - Dijo el señor Müller mientras se levantaba de su asiento.

Yo sinceramente trato de procesar lo que acabo de escuchar, he de verme consternada, tanto que el señor Müller, me preguntó si estaba bien, yo solo atiné a mover mi cabeza en afirmación.

Sinceramente, lo que menos esperaba era ser seleccionada, sé que se trata de algo bueno, pero actualmente, si lo pensaba con cabeza fría, tenía temas que resolver y la promoción llegaba en mi peor momento.

Seguía en shock, cuando al pasar a un lado de mí, el señor Müller posó su mano sobre mi hombro y dijo:

- Ana, debes ser consciente de que este movimiento te va a cambiar la vida…

Estuve a punto de rechazar el puesto, la parte de mí que se la pasa autosaboteándome, me decía que lo rechazara. Aunque, lo que me detuvo fue que era muy bien sabido que nadie le llevaba la contra a Dominik Müller.

Actualmente, tenía varios pendientes e irme no estaba en mis planes, primero que nada, estaban mis terapias, mi familia, sé que a ellas les emocionaría una promoción de tal magnitud, pero viendo las cosas con cabeza fría. Tenía un pendiente que posiblemente podría arruinar todo… La demanda que la madre y la novia de Diego habían interpuesto en mi contra.

Luego de unos minutos, por fin, procesé la noticia, me levanté y fui a mi oficina con la finalidad de recoger mis cosas, ya era hora de la salida y necesitaba pensar, hoy sí que tenía muchas cosas en que pensar.

Estaba recogiendo mis cosas cuando vi entrar a mi jefe a la oficina, él se veía muy molesto, traía el semblante desencajado, si las miradas mataran, estaría muerta en este preciso momento.

- Ana, no sé qué cosas le hayas dicho o hecho a Dominik, pero debes saber que trabajar para él, es peor que trabajar conmigo. ¡Felicidades, has conseguido tu tan anhelada promoción!

Al escuchar y ver el rostro de quien iba a ser mi ex jefe, no sé de dónde tome valor, pero no aguanté más sus palabras y le contesté:

- ¡Gracias, señor Jiménez! ¡Haré mi mayor esfuerzo! Si fracaso no pasa nada, ya buscaré otro trabajo.

Pude ver cómo el rostro de mi jefe se llenaba de desconcierto, no supe de donde tomé valentía para contestarle así, pero lo que sí era seguro, era que de alguna manera el señor Müller vio algo en mí que las demás no tenían, fuese como fuese, la oportunidad estaba ahí, con miedo o sin él, la iba a tomar y con las dos manos.

Al salir de mi oficina, pude ver las miradas y el escrutinio de todas las asistentes, menos la de Soila, quien inmediatamente me abrazó y felicitó.

- ¡Ya vez, chiquita! Tú no querías participar y mira, nos ganaste a todas…

- Soila, yo creo que tú eras una de las mejores opciones. – Dije con sinceridad.

- Debes aprender a confiar más en ti, lo lograste y eso debería hacerte feliz, tu vida va a cambiar por completo, mira que, si lo vemos de cierta manera, eres la candidata inesperada.

Después del trabajo, fuimos a mi casa, tomamos café y platicamos un rato, divagamos sobre las oportunidades que tendríamos al irme a vivir a Nueva York. Luego de que mi amiga se fue a casa, tomé el teléfono y marqué a casa de mi madre.

Normalmente, ella siempre contestaba, así que para esta noticia, sería ella la primera en recibirla por parte de mi familia.

- Hola… ¿Hija?

- ¡Hola, mamá! ¿Cómo estás?

- Bien, hija, un poco cansada, pero todo bien. ¿Qué pasó, hija?

- ¡Mamá…! ¡Tengo una gran noticia que darte!

- ¡Ana! ¡No me digas que…!

Ese tono no me gustó, seguramente mi madre creyó que se trataba de Diego. No puedo culparla, mi mundo hasta hace semanas giraba en torno a él.

- “¡Wow acabo de decir mentalmente que Diego es mi ex!” – Me digo mentalmente

- ¿Ana?

- ¡Oh perdón, mamá! Me perdí un poco… No se trata de nada malo.

- ¿Qué sucede, Ana?

- He sido promovida…

- ¿Promovida? Pero tu jefe no te deja crecer…

- ¡Lo sé! Pero esta vez la orden viene desde muy arriba y me van a promover…

- ¡Qué bueno, hija! ¡Esas son excelentes noticias!

- Sí, solo que hay un pero…

- Ana… ¿Cuál, pero?

- La promoción no es en el país…

- ¿Cómo? ¿A qué te refieres?

- Me acaban de seleccionar de entre todas las asistentes para ser la asistente de CEO en Nueva York.

- ¿QUEEE? ¿Te vas a ir a Nueva York?

- Sí…

- Hija, pero… ¿Qué vas a hacer en Nueva York? Tú solita…

Noté cómo toda la alegría que tenía mi madre hasta hace segundos se esfumó, su tono se notaba preocupado. Con ello, procuro usar las mejores palabras para que mi madre acepte mi decisión de la mejor manera, al final, acepté o no, terminaré yéndome, aquí lo importante es en qué status me voy, mi familia me apoyará o no.

- Madre… voy a trabajar y esto es una buena oportunidad de para sanar mi corazón, la distancia será una buena oportunidad para superar todo por lo que estoy atravesando.

- Ana, hija… ¡Qué te puedo decir! Si es tu decisión, ¡Adelante! El fin de semana ya nos contarás todo con detalle…

- ¡Sí, mamá! ¡Créeme que aún no puedo creer lo que acaba de ocurrir!

- Menos yo, tú no me habías hablado en días y ahora me das esta noticia, de verdad que me has sorprendido. Mi corazón está feliz, pero primero, Celeste se va a Italia y tú ahora te me vas a Nueva York, ¿Acaso estoy destinada a ver cómo mis hijas se van del país?

- Mamá, tranquila, es por trabajo, supongo que habrá días que pueda visitarte, en el caso de Celeste, es diferente, su esposo es italiano, era obvio que ella se iría a vivir ahí, yo no me caso, solo he sido promovida.

Aún no termino de creer que, voy a irme a vivir en un nuevo país, un lugar donde nadie me conoce, un lugar donde sabe quién soy. Aquello, me parecía una idea realmente emocionante, por fin, habría un abismo de distancia entre Diego y yo.

Con aquel cúmulo de emociones, tomé un baño y fui a dormir, por primera vez en días, dormí como un bebe y eso que mi panza estaba llena de cosquillitas de emoción.

Esta noche no me quedé dormida mientras lloraba, esta noche simplemente fui a la cama y sonreí, por fin algo bueno vendría en el futuro.

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