CAPÍTULO 143: ¿CUÁNDO SERÉ TU ESPOSA?HazelMi corazón late con fuerza en mi pecho mientras lo observo, buscando en su expresión algo, cualquier indicio de que él también ha pensado en esto. Pero su rostro sigue impasible con una postura firme como siempre. Sin embargo, algo en sus ojos cambia, como si hubiera sentido mi duda.—Hazel… —dice, pero yo levanto la mano, deteniéndolo.—No. No lo digas. No ahora.Sus labios se presionan en una fina línea, su mandíbula se tensa.Los demás lobos observan en silencio, esperando mi decisión. Rodrigo sigue con el ceño fruncido, pero se mantiene en su lugar. Me doy cuenta de que necesito apartarme, pensar. Esto no es algo que pueda resolver aquí, con tantas miradas sobre mí.Doy un paso atrás y le lanzo una última mirada a Erik.—Voy a mi habitación —anuncio.Sin esperar respuesta, me giro y camino con determinación. Siento la mirada de Erik quemándome la espalda, pero no me detengo. No sé qué espero que haga.☾☾☾Cuando cierro la puerta detrás d
CAPÍTULO 144: LA SEÑORA DE OJOS NEGROSHazelErik y yo seguimos a Rodrigo fuera de la fábrica. No sabemos qué nos espera, pero mi instinto grita que algo no está bien. Una presión helada se instala en mi pecho, dificultándome la respiración.Al cruzar la puerta, nos encontramos con una escena que me paraliza.Harik está en el suelo, acurrucado en cuclillas. Su pequeño cuerpo tiembla incontrolablemente, como si el frío lo atravesara hasta los huesos. Sus ojos están abiertos de par en par, vidriosos, fijos en un punto invisible. Rosie está a su lado, sujetándolo por los hombros con desesperación.—¿Qué pasó? —Erik ruge con autoridad y preocupación.Rosie alza la mirada con el rostro lívido de terror. Abre la boca, pero las palabras se le ahogan en la garganta.—Él… él…Harik solloza, sus hombros se sacuden con cada inhalación entrecortada. Un instinto primario me empuja hacia él. Lo tomo entre mis brazos con rapidez, rodeándolo con mi calor, intentando calmar su angustia.—Cariño, estoy
CAPÍTULO 145: SIN RASTROErikRecorro los alrededores de la fábrica, con los sentidos extendidos al máximo, cada músculo de mi cuerpo se siente tenso por la frustración. Me atrevo a ir más allá, al centro de la ciudad, buscando cualquier rastro de lo que Harik vio, cualquier aroma que no pertenezca a los lobos conocidos.Pero no hay nada.Nada más que los olores habituales de la ciudad: humo de cigarro, sudor, gasolina… y la marcada presencia de los lobos de Hazel esparcida por las calles. No hay ninguna presencia ajena, ningún indicio de algo fuera de lo común.—No puede ser… —gruño con rabia, pasando una mano por mi cabello—. ¡Ah! Cuánta falta me hace Kael ahora mismo.Detengo mi andar frente al último bar donde estuvimos juntos. Aún puedo recordar muy bien aquella noche y el sabor de la sangre de aquella bruja en mis colmillos.Peleé con la fiereza de un lobo dispuesto a acabar con todas si eso significaba salvar a Hazel. Pero jamás imaginé que sería Kael quien tomaría su lugar… qu
CAPÍTULO 146: EL REGRESOErikEs demasiada información para él. Demasiadas personas que creía muertas, ahora regresando a su realidad.—¿Qué? Pero… ¿cómo?... ¡ah! ¿Sabes qué? Ya ni siquiera importa. —Se pasa una mano por el rostro, como si tratara de ordenar sus pensamientos—. El punto es que cuando supe que no habías muerto, decidí salir a buscarte. —Sus siguientes palabras salen cargadas de frustración—. Erik, tienes que volver.Aprieto la mandíbula, pero no le digo nada, él sigue hablando.»La manada bajo el mando de Axel es un maldito caos. Ha destruido todo lo que alguna vez los Stone construyeron. Ha matado a demasiados de nosotros por no hacer lo que dice, o simplemente porque no le gusta algo. —David me sostiene la mirada con un fuego que no le había visto antes—. Es un maldit0 loco. Un tirano.El odio en su voz se puede sentir. Y sé que no miente. Aun así, me mantengo en guardia.—¿Cómo sé que esto no es una trampa de tu parte? —pregunto con frialdad.David podría haber sido
CAPÍTULO 147: ALGO MALO ME OCURREHazelEl inesperado regreso de David no es solo una coincidencia. Es una señal. Es momento de recuperar lo que nos pertenece. Erik tiene razón.La mañana llega más rápido de lo que esperaba. Abro los ojos y, de inmediato, noto la ausencia de calor a mi lado. Paso la mano por la sábana fría, la tela sin rastro del cuerpo de Erik. Se levantó hace horas.Suspiro y me obligo a ponerme de pie. No hay tiempo para preguntas innecesarias. Nos espera una guerra.Me visto con rapidez y me aseguro de que Harik esté listo para partir. El pequeño lobo se mueve inquieto a mi alrededor, como si sintiera la tensión en el aire. Cuando salgo de la fábrica, los encuentro a ambos. Erik y David están de pie, conversando en susurros, pero en cuanto perciben mi presencia, se callan de inmediato.Frunzo el ceño mientras me acerco.—Erik —digo, deteniéndome frente a él—, te levantaste antes que yo.—No podía dormir —responde en voz baja—. Necesitaba pensar en el plan para ent
CAPÍTULO 1: VENDIDAHazel—¿Cuánto me van a pagar por ella?La voz del hombre se escucha cerca, grave y cortante. Intento moverme, pero mis muñecas están atadas y el vendaje en mis ojos me mantiene en completa oscuridad. Mis lágrimas empapan la tela; sé que algo terrible está por suceder.—¡¿Esa miseria?! ¡Es virg3n! —grita el hombre, enfurecido.Un nudo se forma en mi estómago. ¿Cómo terminé aquí? Lo último que recuerdo es celebrar con mis compañeras nuestra salida del orfanato. Ahora, estoy encerrada en una especie de jaula, vendida como si fuera un objeto.—No te conviene regatear, a menos que quieras que él sea quien negocie.Un gruñido bajo y profundo interrumpe la conversación, tan extraño y gutural que me hiela la sangre. No hay más discusión, solo el sonido de pasos alejándose y el chirrido metálico de unas puertas que se cierran.Todo comienza a moverse. Estamos siendo transportadas. Mi corazón late con tanta fuerza que temo que se detenga. No sé cuánto tiempo pasa hasta que
CAPÍTULO 2: MI PESADILLAHazelMe llevan a rastras hacia la habitación de ese hombre… de esa cosa. Estoy segura de que no es humano. Sin embargo, no quiero pensar en ello. No quiero aceptar que esto es real. Esto es una pesadilla, solo eso.La mujer que me escolta no oculta su desprecio. Me empuja al interior de una habitación espaciosa con una fuerza que me hace trastabillar.—¡No! ¡Por favor! —grito golpeando la puerta con los puños mientras escucho cómo se cierra con un golpe seco y certero.No hay respuesta.El silencio de la habitación me envuelve, frío e implacable. Siento el ardor en mis ojos por las lágrimas que amenazan con salir, pero las reprimo. Llorar no cambiará nada. Doy media vuelta, escudriñando el lugar en busca de una salida.Frente a mí hay una enorme ventana. Me acerco con rapidez, con la desesperación palpitando en mis venas. Pero cuando me asomo, mi esperanza se disuelve: estoy en un tercer piso y debajo hay un suelo de roca. Si salto, solo encontraré la muerte.
CAPÍTULO 3: PROVOCACIÓNErik"¿Hombres lobo?"Su pensamiento atraviesa mi mente como un susurro frágil, tan débil que me irrita. La sola idea de su incredulidad es una ofensa. Siento las garras extendiéndose en mis palmas mientras lucho contra el impulso de destrozar la absurda ingenuidad que refleja.Miro su figura temblorosa. Tan frágil. Tan… ordinaria.—¿Un… qué? —tartamudea con la voz quebrada por el miedo—. Eso… eso no existe.Me río, un sonido bajo y grave que llena el espacio entre nosotros. Es una risa cargada de burla, de exasperación.—No juegues conmigo, por favor —añade suplicante, como si pudiera conmoverme.Pobrecilla. Su mente es tan limitada. Ingenua. ¿Cómo puede ser esta mujer la elegida? ¿Cómo es posible que de todas las humanas sea ella la que haya sobrevivido al proceso?La observo con detenimiento, mis ojos recorren cada línea de su rostro. Es pálida como la porcelana, sus ojos marrones son comunes, pero unas enormes pestañas afinan su mirada. Tiene unos labios ro