C14 - Que no sepa que estuve aquí.

El sonido monótono de la máquina de monitoreo cardíaco llenaba la habitación de hospital. Eva estaba acostada en la cama, inconsciente, su rostro pálido contrastando con las sábanas blancas. A su lado, un suero goteaba lentamente, suministrándole líquidos mientras su cuerpo procesaba la droga que le habían administrado en el club.

Fuera de la habitación, Gabriel se mantenía firme, con los puños apretados, la mandíbula tensa. Frente a él, el doctor revisaba su portapapeles antes de levantar la mirada con una expresión neutral.

— Su novia está estable, señor Montenegro.

Gabriel, distraído por sus pensamientos, apenas registró las palabras. Solo cuando el doctor continuó, su mente se detuvo en seco.

— Afortunadamente, no ingirió una dosis grande de la sustancia, por lo que su bebé también está fuera de peligro.

El mundo de Gabriel pareció tambalearse. Su bebé. Sus ojos se abrieron con incredulidad y fijó su mirada en el doctor, esperando haber escuchado mal.

— ¿Qué? — Su voz fue apenas u
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