Los médicos y enfermeras iban y venían, me suministraban toda clase de medicamentos, yo escuchaba las voces a lo lejos, producto de los tranquilizantes que me suministraron, era inexplicable la sensación que estaba experimentando, el miedo de perder a mi hijo me hacía trizas el alma, y por otra parte lo que estaba sucediendo con Alex definitivamente estaba terminando con las pocas fuerzas que me quedaban . Ahora todo estaba en las manos de Dios y de los médicos que incansablemente luchaban por mantenernos estables a ambos, Las horas pasaban y yo seguía sumergida en un letargo que parecía no tener fin, en la sala de espera estaba Alex, acompañado de los abuelos, la nana y el chofer, toda la familia reunida a la espera de noticias. – Esta espera me está matando, ¿que nadie piensa salir a decirnos nada? Dijo Alex visiblemente molesto –. – Tranquilízate Alex, los médicos están haciendo su trabajo, verás que pronto vendrán a informarnos señaló el abuelo –. Alex daba vueltas por todo el lug
Durante unos días estuve bajo observación en el hospital, los médicos querían mantener monitoreado a mi bebé para descartar que algo malo pudiese ocurrir, durante ese tiempo lo único que he sabido de Alex, es que se ha mantenido al pendiente de nuestra salud, pero después de la última vez que hablamos no ha puesto ni un solo pie en el hospital. Me alegraba no tener que verlo, pero a la vez me causaba una profunda decepción qué se desentendiera tan fácil de su hijo y de mí, este matrimonio iba a ser un infierno, así que tome la determinación de hablar con él para ver de qué forma pudiésemos revertir ese absurdo acuerdo que con engaños me hizo firmar. No sabía qué respuesta me daría, lo más probable es que se negara, y no por mí, sino por su hijo, a pesar de sus malas acciones, sabía que Alex lo deseaba con toda su alma, y que no quería que el bebé pasara por el mismo proceso que él tuvo que pasar cuando niño, pero yo no pensaba dejarle a mi hijo, así que tendríamos que encontrar una so
La estadía en la casa se estaba tornando insoportable, Elizabeth y yo habíamos hecho un pacto, una tregua que nos permitiera esperar el nacimiento de nuestro hijo tranquilos, pero esa tranquilidad sólo existía de nombre, pues tenerla cerca Y no poder abrazarla se estaba convirtiendo en un tormento, sólo Dios sabe que me habría encantado compartir con ella todos esos momentos de felicidad durante la espera de nuestro bebé. Ahora sólo faltaba a guardar la llegada de ese nuevo ser que definitivamente me cambiaría la vida, y que estaba seguro que con su llegada me haría sentir la paz que durante ese tiempo había perdido, Mi nana me llamó para informarme que Elizabeth se realizaría una ecografía, pero ella no fue capaz de avisarme, por lo cual supuse que no querría que yo estuviese con ella, pero eso me tenía completamente sin cuidado, pues yo iría de todas formas, le gustará o no, al final de cuentas se trataba de mi hijo, y ni Elizabeth ni nadie impediría que estuviera junto a él, inclus
Todo regresó a la normalidad en la casa, desde que Alex y yo nos reconciliamos la felicidad había tocado nuevamente a la puerta, se sentía tan bien volver a nuestra vida juntos, ahora podríamos esperar A nuestros bebés en un hogar lleno de amor Y absoluta armonía. Alex se levantó muy temprano, y me pidió que estuviera preparada, pues me tenía preparada una gran sorpresa, por supuesto no me quiso decir de qué se trataba, y por más que le insistí, su silencio fue sepulcral. Me moría de la curiosidad por averiguar qué se traía entre manos, aun cuando sabía que eso sería inútil, puesto que cuando Alex se lo proponía todo quedaba blindado para que yo no me enterara . Todos en la casa fungieron como sus cómplices, el jardín estaba adornado de una manera hermosa, una mesa decorada en forma exquisita justo para la ocasión, con mucho cuidado, Alex me llevo cargando hasta el lugar, me quedé estupefacta cuando me quitó la venda de los ojos para develar el secreto que tanto se había esmerado en o
Se llevaron a Elizabeth a la sala de parto, allá no fue posible que yo pudiese ingresar, así que me quedé a la espera, nunca me había sentido tan nervioso en la vida, ni siquiera el mis negociaciones como empresario. Las cosas no andaban nada bien, el parto se había adelantado y los bebés nacerían prematuros, los médicos no salían a informarme nada, y el tiempo transcurría lentamente, no paraba de dar vueltas por la sala de urgencias. La espera se tornaba angustiante y le pedía a Dios con toda mi alma que las cosas salieran bien, ella era lo más importante que yo tenía, y ahora mis hijos eran parte de nosotros. – Señor Turner, el Estado del embarazo de su esposa es crítico, será necesario realizar una cesárea, no podemos hacer nada para que el embarazo siga su curso, puesto que el líquido mítico casi se termina, el embarazo fue riesgoso desde el principio, así que tendremos que hacer las maniobras necesarias para el nacimiento de los bebés informó el médico –. – ¿Pero van a estar bien
Sentía que la vida se me iba poco a poco, ansiedad y desesperación protagonizaban el terrible momento por el que estábamos atravesando mis hijos y yo, el parto había tenido que adelantarse, no había quedado otra opción, a lo lejos escuchaba al doctor hablar con alguien, se trataba de Alex, Mi esposo estaba tan desesperado que se presentó en el quirófano, seguramente haciendo caso omiso de los protocolos de seguridad. Los doctores hacían su trabajo y yo me sentía cada vez más débil, mis fuerzas iban desvaneciéndose poco a poco, al parecer estaba perdiendo mucha sangre, el haber tenido qué adelantar el nacimiento por complicaciones que surgieron había agravado la situación. Los médicos seguían practicando la cesárea, el nacimiento de mis hijos estaba cerca, Alex tomaba mi mano aferrándose a ella, las lágrimas brotaban de sus ojos y se veía consternado. – Todo está listo, nos acercamos al nacimiento de los bebés, hay que estar preparados para todo indicó el doctor –. Los signos vitales e
Un mar de sentimientos encontrados me embargaba, los médicos me habían informado que mi esposa había superado la crisis de manera satisfactoria Y eso definitivamente me ponía muy feliz. No obstante, la salud de mis hijos aún no estaba garantizada, y eso me tenía realmente preocupado, me acerqué al área de incubadoras para por fin tener la oportunidad de conocer a mis pequeños gemelos, un niño y una niña, verdaderamente una maravillosa bendición, Los abuelos se encontraban muy felices, pues por fin se había conseguido uno de los sueños más grandes para ellos, sus primeros bisnietos, y eran hermosos. Al verlos mi corazón se inundó de una felicidad inexplicable, una sensación indescriptible que sería imposible describir con palabras, eran tan pequeñitos, tan frágiles, ellos contaban conmigo y con su mamá para sacarlos adelante, y eso haríamos, ahora lo importante era que pudieran reponerse y recuperar tamaño y el peso óptimos para poder ser dados de alta. – Son unas criaturas hermosas hi
Me parecía inaudito que Bianca hubiese tenido la osadía de presentarse en el hospital, intentando arruinarme la dicha que estaba viviendo por el nacimiento de nuestros hijos. Por fortuna Alex pudo darse cuenta una vez más de la clase de mujer que era su antigua novia, por lo que no dudo en ponerla en su lugar. – ¿Qué pretendes Bianca? Mi esposa está convaleciente, ¿quién te crees para venir a importunarla? La enfrentó Alex –. – sólo vine para cerciorarme de su decadencia como mujer, muy pronto tus ojos volverán a mirarme, verás como no me equivoco, cuando toda su atención esté centrada en los mocosos y a ti te dije como un cero a la izquierda, entonces verás si no tengo razón sentenció –. – No tenemos por qué darte explicaciones, pero si tanto te preocupa que mis sentimientos hacia Alex puedan cambiar, no te mortifiques más, porque yo jamás voy a dejar de amarlos, él es el padre de mis hijos, pero antes que nada es mi esposo y lo amo con locura, ¿eso responde tu pregunta? La enfrenté