>>Me recuerdas a el<< habia dicho ella, con una sonrisa perfecta que arranco el corazón de Alexander.El millonario se quedo petrificado, sin saber que demonios decirle a ella, que seguía destrozada por un amor perdido. Con un hombre que ya no estaba en ese mundo.Alexander simplemente se quedo allí a su lado, observándola con detenimiento.—¿No diras nada?—pregunto la bella prostituta con delicadeza y suavidad, tragando duro mientras su corazón se aceleraba abruptamente.Hablar… ¿Qué demonios podría llegar a decirle el a esa mujer? Una parte dentro suyo se acababa de derrumbar, junto con la absurda ilusión de poder llegar a conquistarla. Pero no, aquello era una ridiculez simplemente imposible.Ella jamás podría verlo de otro modo que no fuera con los ojos de su antiguo amor perdido, de su primer y único amor.Alexander estaba desesperado, eso era verdad, pero no tanto como para arrodillarse a recoger las migajas de un amor que no le pertenecia.—Yo… no se que decirte, Bianca—admitio
Durante los primeros instantes en que el millonario mantuvo sus ojos abiertos ante la llegada de un nuevo dia, pudo jurar que era el hombre mas feliz del mundo. El estaba en su cama, calentito, mientras que sus brazos se envolvían firmes alrededor del cuerpo de una hermosa mujer. Una mujer por la que su corazón se desgarraba y sanaba en cada latir.Sin embargo, aquella felicidad duro apenas unos instantes, hasta que el recuerdo de todo lo revelado la noche anterior lo invadio.Aquel dia, tendría una reunión de trabajo junto a Max. Junto al maldito idiota de Max.Sin poder evitarlo, sus dientes se apretaron con fuerza, mientras pensaba en aquel hombre y la rabia que sentía ante su solo pensamiento.Algo en su propio cuerpo cambio, se altero, puesto que Bianca se removio entre sus brazos durante algunos instantes, antes de abrir los ojos y mirarlo de manera somnolienta.—Buenos días, guapo—saludo ella, mientras se apartaba algunos centímetros de su contacto para estirar su esbelto cuerp
Alexander se quedo quieto durante algunos minutos, escuchando con suma atención las palabras que Dan decía, sin comprenderlas realmente. Una parte dentro suyo intentaba procesar aquello, mientras que la otra se negaba a aceptarlo. Su mente un vacio oscuro total, igual que el de su alma. —¿Alec…?—volvió a insistir Daniel, con palabras lentas, mientras una ceja se alzaba en su rostro. —Enseguida la llamo.—respondio de manera cortante el millonario, antes de cerrar la puerta frente al rostro de su empleado. En ese preciso instante le importo muy poco la reacción que podría llegar a tener Dan, si se enojaba o no le daba igual. Una palabra, una única m*****a y condenada palabra daba vueltas en su mente, acelerando el latir de su corazón. Novia. NOVIA. Bianca era la novia de Daniel. Los dientes del millonario se apretaron con furia, mientras caminaba a gran velocidad hacia el cuarto. Era increíble como hasta hacia un par de minutos atrás el era increíblemente feliz, Alexander podría f
Los brazos de Alexander la rodearon, mientras el la besaba de forma profunda y desesperada, intentando llegar a ella a través de aquel beso. No solo a sus labios y dejar sus sentidos a flor de piel, sino que el millonario intentaba librar una batalla aun mas difícil y desafiante. Llegar al corazón de Bianca. Un corazón roto, igual que su alma. Destrozado y sanado a si mismo del mejor modo que pudo. Negandose al amor que el mundo tenia para ella. Reforzado en hielo y hierro, impenetrable e imperturbable. El millonario la beso, con ternura y delicadeza, mientras la apretaba entre sus brazos. Sus pechos unidos, al igual que sus corazones. Un solo latir, un solo sentimiento. O al menos eso asumió Alexander. Cuando finalmente el se aparto, sintiendo desesperación por saber si habia logrado llegar hasta ella, hasta la raíz de su corazón endurecido, pudo asegurar con pena que no habia logrado trasgredir la feroz barrera. —Alec, no puedo—dijo ella lentamente, sosteniendo su mirada—¿Acaso
Daniel:Bianca se apresuro a salir de la casa, precipitándose a la entrada principal. Antes de percatarse, ella estaba atravesando el umbral, sintiendo como su corazón latia de manera feroz y brutal.Dan estaba unos metros alejado del recibidor, reclinado contra un pilar mientras fumaba tranquilamente un cigarrillo. Al notar su presencia y percatarse de la expresión de su roostro, el arrojo el cigarro y se aproximo a ella.—Bianca… ¿Qué ocurre?—pregunto el hombre con aquella mirada llena de luz, como si intentara desvanecer las sombras a su alrededor.Pero la bella prostituta apreto los labios. Ni la calidez mas dulce de Dan seria suficiente para calmar el dolor que ella sentía en ese instante.Bianca habia aprendido un par de cosas como acompañante nocturna. Nunca decir la verdad y jamás revelar sus sentimientos o emociones. Ambas cosas la volvía vulnerable ante los demás.Pero aquella mañana, esa maldita mañana, ella habia abierto su maldita bocota y revelo cosas de las que ya estab
Las palabras iban y venían dentro de su mente. Volviendose ajenas y parte de el, de una manera extraña y casi gloriosamente perfecta. Aun asi, Alexander caminaba por los pasillos de su edificio como un zombie. Peor que eso, si se quería pensar. Al menos los zombies de las películas parecian tener un motivo para habitar aquel mundo tan cruel. El millonario, por la sombria y distante expresión de su mirada, parecía no tener motivo alguno. —Alec…—lo llamo Simon, atrayendo su atención, mientras subia al elevador junto con el—¿Qué ocurre? Nada, todo. Esa era la respuesta que el millonario deseaba darle a su hermano. Pero no se atrevio a hacerlo. —Hable con Bianca—susurro el con lentitud. Sintiendo como la mención de aquel nombre se dibujaba dentro suyo semejante a mil puñaladas lascerantes.—.Las cosas no salieron para nada bien. Simon maldijo en voz baja, mientras pasaba la mano por su cabello tintado. Alexander se pregunto en ese preciso instante de cuantos males del mundo se estaría
El miedo era una palabra tan vacia, distante y lejana que no lograba representar ni una pequeña parte de lo que Bianca estaba sintiendo en ese preciso instante. Su respiración se detuvo, al igual que el tiempo a su alrededor, el aire a su alrededor se volvió tan pesado como el plomo, mientras que un sudor frio la empapaba. Como si sufriera un fuerte ataque de fiebra, el mundo a su alrededor parecía desdibujarse mientras una sola cara aparecía en su campo de visión.—Po-r fa-avor—tartamudeo ella con un temblor instintivo y natural recorriendo sus extremidades.Tan primitivo, aquella sensación la habia acompañado desde el momento en que fue concebida, y jamás la habia abandonado. El miedo habia sido mas fiel que muchos hombres en toda su existencia.—¿Estas suplicando?—canturreo Max con un deleite tan perverso, que lograba erradicar la poca belleza que se apoderaba de su ser.Si, ella estaba suplicando por su vida. Aunque sabia con certeza que no le serviría de nada.Una lagrima escurri
Bianca temblaba y sudaba frio, envuelta en una manta. No sabia donde estaba ni quienes estaban a su alrededor, moviéndose con velocidad. Lo único que podia recordar eran los brazos de Max, rodeándola en cada centimetro de su cuerpo. Envolviendola igual que una serpiente envuelve a su victima. La bella prostituta sabia fielmente que Max se habia ido. Luego de tres horas a su alrededor, el se habia cansado. Cuando finalmente logro drenar la ultima gota de energía que aun conservaba, el simplemente se fue. Como si Bianca no fuera nada mas que un trozo de basura inútil. Luego de eso, la realidad a su alrededor se desdibujaba, y no recordaba muy bien lo que habia ocurrido. Solo que Daniel habia llegado hasta ella. Su propia boca articulo palabras que ya habia olvidado, mientras el sonido roto de su voz acompañaba aquel gesto. Un par de minutos después, Dan la habia rodeado con una manta, ayudándola a llegar hasta la cocina. El hombre le hablaba, pero ella no lo entendia, como si ambos m