Capítulo 100

La sensación de calidez que se extendió por todo su cuerpo desde que Fabián apareció en el tribunal no desapareció en el resto del día, por el contrario, se intensificó más y más con cada segundo en su compañía.

—¿Cómo supiste lo de Sánchez?

Natalia no pudo evitar sacar el tema a colación, porque realmente le intrigaba bastante.

Su marido se enderezó en el sofá y la miró, la miró de aquella forma que le hacía temblar las piernas y que le provocaba un estremecimiento satisfactorio en todo el cuerpo.

Era una mirada intensa y abrasadora.

—¿En realidad creíste que iba a permitir que mi esposa se enfrentara sola a un sujeto tan desalmado como Roberto? —le preguntó con un ligero tono amenazante, como si la sola idea de haber pensado que la dejaría desprotegida le molestara bastante.

Natalia se mordió el labio inferior, sintiendo un ligero cosquilleo en su zona íntima. No pudo evitar juntar los muslos, ansiosa.

No había pasado desapercibida la manera posesiva en la que había dicho “mi espos
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