Capítulo 86 ¡He decidido que no tengo por qué aguantarla! Manuela respiró profundamente. Verlo con la niña la conmovía aunque no quisiera. Era difícil de creer que una niña tan pequeña pueda ser capaz de remover tantos los sentimientos de una persona. En cuanto a Diego, la presencia de esta niña, estaba dificultándole su reconciliación, pero tenía una gran responsabilidad con ella. En cualquier caso, ya no estaba tan confiado en que la reconciliación llegara a puerto seguro. La pregunta es ¿Si no existiera la niña, podrían haberse reconciliado? — ¿Te quedas conmigo un rato? No quiero dejarla, temo que se despierte de nuevo y comience a llorar. Ven sentémonos en el sofá, allí podrás descansar. Una vez sentados en el cómodo sofá sus dedos rozaron su espalda y la volvió a besar apasionadamente, ella se estremeció, consciente de su proximidad. —Te amo, mi Manuela. Te amo con locura desde hace mucho tiempo —continuó con voz ronca—Si algo deseo más que nada en el mundo es estar contigo.
Capítulo 87 ¡Será fácil para ti quitarle a la niña!Diego bajo hasta el gran salón, no obligaría a Manuela a hablar con Margarita o hacerle frente con él, dado que tenía que hablarle de Elisa. Al bajar encontró a Elías de mal humor recostado en el marco de una de las puertas de entrada al salón.— ¿Qué haces aquí mamá y con tu guardaespaldas?, miro a Rosalía de reojo—Vengo a hablar contigo hijo, no tengo otra forma de verte y como aún sigues viviendo aquí con esta gente. Lo que aún no me explico es tu preferencia por vivir aquí, tienes varios pent-house, eres dueño de varios edificios residenciales, hasta tienes tu propia casa, entonces ¿Qué haces metido aquí con ellos? ¿Qué te ha hecho esa mujer? —hizo un gesto de desprecio. — ¿Querías hablar conmigo mamá?—Sí, pero quiero hablar contigo en un sitio privado.—Lo que quieras decirme hazlo delante de Elías, no tengo secretos para mi suegro.— ¡Hay hijo mío! —Suspiro con dolor— la mayor parte de las veces, no te entiendo, eres tan ex
Capítulo 88 ¡Perdóname! ¡Todos cometemos errores!Rosalía escuchó el grito y se levantó asustada, sus ojos casi se salieron de sus órbitas cuando reconoció de dónde provino el grito.«¡Natalie, es Natalie! ¡Es ella, la mujer que se acostó con Diego esa noche! ¿Qué está diciendo ella? ¿Me conoce? Sabe quién soy yo ¿Cómo podría saberlo?»Natalie se pavoneó hasta donde estaba esta mujer, definitivamente sentía que le tocaba desempeñar un papel importante aquí en este momento frente a ella.— ¡Te reconozco! ¡Eres tú!— ¿Quién es usted? ¿De dónde me conoce? —le pregunto Natalie haciéndose la desentendida—Deja de intentar ganar tiempo, tú estabas allí, tú lo hiciste, le diste la droga a Diego, no asumiré tus culpas. ¡Yo solo decidí acompañarlo a una habitación! ¡Porque vi lo que hiciste!— ¿De qué hablas? ¿Quién eres?— ¡No te hagas la tonta, yo te vi, jamás olvidaré tu rostro! ¡Cuando pensaste que nadie te veía, colocaste la droga en la bebida de Diego, pero te vi! No llegue a tiempo par
Capítulo 89 ¡Hasta cuando me tendré que disculpar! — ¡Vete por tus propios pies o te mando a sacar a empujones! ¿Crees que lo que hiciste se castiga con encerrarte en tu cuarto sin teléfono? Jugaste con mi vida, con mi matrimonio, abusaste de la confianza de mi madre, quien te crio como si fueras su hija. Encima, ni siquiera reconoces tu error, sigues justificándote y echándoles la culpa a los demás. ¡Termina de irte y no vuelvas a aparecer ante nosotros nunca más! — ¡Diego! ¡Perdóname! ¡Por favor! ¡No me eches! ¡Qué voy a hacer yo! ¡No tengo a nadie más solo a ustedes!, Rosalía nuevamente se arrodilló ante Margarita, las gotas de sudor surcaban su frente. Natalie sonreía fríamente, pensando que este drama era interesante — ¡Tía! ¡Perdóname! ¡No tengo a nadie más! ¡Eres como mi madre! ¡Nos hemos cuidado! ¡Hemos compartido tantas cosas!—le decía llorando sin poder contener, muy asustada Margarita se mantuvo inflexible, aunque visiblemente se notaba rota de dolor, hubo un momento e
Capítulo 90 ¡Déjalo en paz, yo le he dado una hija! Manuela estaba recostada en la cama. Diego dejó a Natalie con la niña y luego fue hacia la habitación de Manuela. Sus ojos escanearon a Manuela. Ella levantó la cabeza y le dijo duramente las anteriores palabras. — ¿Viste lo que dijo Rosalía, hasta ella creía que sabía lo que yo haría cuando supiera lo que paso? Todos los que me rodean han sabido manejarme a su antojo y pretender conocerme, incluyéndote a ti —Vas a volver con eso, cariño, yo también he sido una víctima, debería estar acomplejado, me han manejado como un estúpido y para colmo una persona que creí de mi confianza, el único culpable de todo, fui yo, debí actuar diferente —Yo te lo advertí, Rosalía no hacía más que provocarme —Lo sé, y lo entiendo, te pido disculpa por no ponerle un freno a tiempo — ¿En verdad, la echarás de la casa de tu madre? —Es lo que merece, si pudiera ser más drástico me gustaría meterla en prisión, su maldad nos llevó a esto, nuestro matrim
Capítulo 91 ¡Solo por hoy te soportaré! —Además, por ahora puede quedarse aquí, pero tendré que venir a ver a Elisa diariamente, la extraño mucho—cambio su tono de altanero a lastimosoLas palabras de Natalie cayeron como una bofetada en la cara de Diego y Manuela, ambos se miraron. La mirada de Manuela indignada, la de Diego profundamente apenado. No quería verla atormentada por sus errores del pasado, no quería verla triste y es lo que estaba pasando.—Si ya estoy viendo que te hace mucha falta— alcanzó a decirle Diego con ironía mientras cargaba a la niña y ponía su carita contra su pecho, sin observar para nada que Natalie la quisiera tomar en sus brazos, más bien estaba como gallito de pelea mirando a Manuela retándola. —Natalie, puedes venir, pero solo vendrás cuando yo este presente, como verás esta es la residencia de los Sánchez, aquí no mando yo, así que tendrás que venir en las tardes cuando yo este.— ¡No me parece!, ¡Tengo derecho a estar con mi hija cuando yo quiera!—
Capítulo 92 ¡Eres mía, mi mujer! Enseguida de llegar su nuevo apartamento, Natalie se pudo en contacto con Luis, necesitaba contarle lo que ocurría. Sentía que lo había intentado todo, pero no podía convencer a Diego y no había otra opción que se le ocurriera. ¡Eres una inútil! —le decía él en esos momentos— ¡Espérame voy para allá! ¡Hablaremos! — ¡Está bien! ¡No tardes! —Natalie pensó que aprovecharía de desahogar sus ganas contenidas En el hotel… ¿Con quién hablabas Luis? ¿Con Manuela? —Es solo un socio, Manuela, hasta me bloqueo—le dijo con rabia —Y como va lo de la recuperación de mi casa, le pregunto angustiada, a ella en realidad no le interesaba nada más. —Solo hablas de eso ¿Es lo único que te importa? ¿No te interesa la crisis económica que estoy pasando? — ¡No me entiendes! ¡Mi casa era mi seguridad! Ahorita mismo me siento… en el aire ¡No tengo nada! ¡No tengo a mi hijo!, ¡Mi hijo murió y ya no tengo ni siquiera la habitación que le prepare para que durmiera! ¡Ant
Capítulo 93 ¡Sáquenla de aquí de inmediato! Al girarse y ver la persona que decía su nombre, la expresión de Diego se contrajo con desagrado ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué parte no entendiste? ¿No te quiero ver más a mí alrededor? ¡Para mí no existes! ¡Desaparece de mi vista! Rosalía tuvo que contenerse la muestra clara de afecto entre Diego y Manuela, que había logrado presenciar, le dejo un mal sabor en la boca, pero no debía olvidar su propósito en este momento. Había venido aquí para tratar de tocar los sentimientos más nobles de Diego. Todavía no concebía que la echara sin nada con que sostenerse y alimentarse, tenía al menos que darle algo de dinero. Lo poco que tenía no le alcanzaría ni siquiera para el hospedaje y la comida de tres días. Debido a esto fue el único lugar donde todavía quedaba la oportunidad de que no hubieran prohibido su entrada. Diego necesitó hablar contigo— le rogó sin importar su humillación pública, agrego con la cabeza baja dirigiéndose a Manuela— ¡Manuel