Lauren.—No puedo —logré decir—. Por favor ya suéltame.Al hacerme caso, salí de allí. Luego me encerré en al baño de mi habitación. Me senté en la tapa del váter, controlando mi respiración y luego, lloré por la presión en mi pecho así como por la excitación que me producía.Por todos los cielos, había visto a Anika en silencio, triste, seguramente porque él la había desechado. Así haría conmigo. Sabía que me dejaría en cuanto se cansara. Demonios. ¿Pero por qué estaba esperando en él un jodido príncipe azul?Kenneth jamás me había dado señales de que fuera hombre de una sola mujer, pero aun así me atraía tanto. Como esa droga que no debes tomar pero sabes que te hará ver las estrellas, así se veía él para mí.Entonces allí, llorando en mi baño, intenté pensar con claridad.Mi vida era tan tranquila. Yo solo tenía que ser paciente. Algún día me iría de la mansión Sinclair, podría estudiar en la universidad, encontrar el amor; un hombre que cumpliera al menos con el requisito principal
Kenneth.El día en que retuve por pocos minutos a Lauren en mi habitación, cuando ella se fue corriendo de allí, recibí una llamada de mi hermana. Resulta que solo estaba respondiendo sus mensajes sobre la empresa, pero cuando mencionaba a Lauren, yo cortaba la comunicación.—Kenneth si no me dices lo que está sucediendo con Lauren voy a abandonar tu puesto.Bufé, llevándome dos dedos a la sien, intentando despejar mi dolor de cabeza. Recién había tenido a la pelirroja cerca de mí. Mis impulsos me llevaron a tocar su entrepierna sin aviso, se me hizo agua la boca cuando la escuché gemir. Era como lo imaginaba, era dulce, como una princesa, me preguntaba si cuando estuviera jodiendola mantendría el mismo tono o se pondría un poco más expresiva.—¿Qué quieres que te diga?—¿Por qué demonios piensas que es amante del abuelo? ¿Te has vuelto loco?Entonces era cierto que eran buenas amigas. Mamá me lo había advertido. Kasey no podría saber mis intenciones en la mansión. El hecho de que Laur
Lauren.—¿Hace cuánto que no haces esto? —cuestionó el moreno, desnudándome lentamente.Estábamos de pie. Sus manos recorrían mi cuerpo por encima de la ropa, mientras sus labios tentaban con besarme o no. Mi pantalón de algodón estaba en el suelo, sus manos se tomaron el tiempo en subir mi camisa, tocando mi piel en el proceso. Cuando mi camisa estuvo fuera y sus manos llegaron al elástico de mí brasear, temblé. Me sentía tan caliente.—Hace… mucho.—Bien, iré despacio entonces —murmuró, sin dejar de verme.Yo asentí en agradecimiento, sintiendo cómo el ambiente era cada vez más abrumador. La verdad es que solo había tenido sexo tres veces con mi ex, cuando tenía 16 años. Ahora tenía veintidós, a punto de cumplir veintitrés. Seis años sin ser tocada por ningún hombre, sin siquiera provocarme un orgasmo, era bastante tiempo.Sonreí nerviosa cuando el moreno llevó las manos detrás de mi espalda para desabrochar mi brasear. El ambiente era tan tenso. No sabía si podía tocarlo, aunque es
Lauren.—Creo que ha sido suficiente por hoy —expresé, nerviosa porque fuera a tomarlo mal.Su rostro decayó de repente, pero luego al verlo sonreír un poco me sentí más tranquila. Kenneth me tapó con la sabana y tomó la almohada que yo había usado antes para ponerla sobre sus piernas, cubriendo su polla.—¿Y te vas a quedar? —cuestionó sin mirarme.—¿Por qué…? —dije, modulando mi voz como él—. ¿Quieres que hablemos de algo?Él me miró, dudando.—¿No sería extraño para ti…?—¿Y por qué lo sería? —cuestioné, cansada en cuerpo pero mentalmente ansiosa. Me senté en la cama, recostando mi espalda de la pared, cubriéndome bien.Miré a todos lados de forma rápida, la habitación en sí era un desastre pero estaba aún peor, con la ropa tirada por todos lados.—Bueno, porque temes enamorarte de mí —afirmó.Reí, aunque nerviosa.—No entiendo qué tiene que ver —expresé, confundida.—Sí hablamos y… nos conocemos mejor fuera del sexo, crearemos un vínculo, Lauren.—No, espera… Así no funcionan las
Kenneth.Me desperté con el cuerpo rebosante de energía, pero aun así, me quedé en la cama, dejando que las suaves sabanas arroparan mi cuerpo. Miré el techo, y me llevé las manos a la cabeza, exhalando.Las imágenes de la noche anterior estaban repitiéndose una y otra vez en mi mente. Su olor estaba en mis sabanas. Podía escuchar sus gemidos en el aire. Y luego… la imagen de su rostro sonrojado, recostada de sus rodillas, mirándome.Recordar aquello me hizo tener una cálida sensación, pero pronto revolvió mi estómago. Me aterré. Mi sonrisa se borró.¿Por qué estaba pensando en ella de la forma en que lo hacía? Sí, había sido un… buen sexo. Con todas lo era, no tenía que ser diferente ahora.Salí de la cama, dispuesto a alejar todos los pensamientos, inclusive el estúpido trato de contarnos algo sobre nosotros cada noche.¿Por qué tenía interés en conocerme? ¿Por qué demonios había accedido a ello? Carajos. Todo se había sentido tan natural que no me di cuenta del error. Realmente debí
Lauren.Me había levantado con una sensación plena en el pecho. Y aunque me asustaba un poco sentirme así, no quise reprimirlo. Había pasado una noche maravillosa.Mi cuerpo dolía mucho más de lo que esperaba. Tras ducharme, vi mi cuerpo en el pequeño espejo, y noté las marcas en mi cintura, mis piernas. Toda mi entrepierna estaba un poco roja, y la verdad es que molestaba un poco, pero no me preocupé por ello, solo eché la crema en los lugares correctos, dándome cuenta de que marca que me había dejado Kenneth hacía días en el brazo se había borrado.Había cierta ansiedad respecto a lo que podría pasar hoy de nuevo. Me vestí como de costumbre. Subí a la habitación del señor Sinclair, y entonces al verlo, mi pecho se removió. Realmente me preocupaba que se hubiera dado cuenta que estuve la noche anterior en la habitación de al lado con su nieto.Sin embargo, al ver su sonrisa de siempre en las mañanas, respiré aliviada. Hablamos como de costumbre aunque no me atrevía a mirarlo demasiado
Kenneth.Subí a mi auto de nuevo, golpeando el volante con fuerza, frustrado. Ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que terminaba hiriendo al abuelo, y esta vez, a Lauren. Vi en sus ojos lo decepcionada que estaba de mí, y eso realmente me removió el corazón.Debía encontrar la manera de reparar lo que había dañado, con ambos. De ser verdad el haberme follado a Cinthia, me hubiera ido de la mansión para siempre, pero no lo había hecho, yo solo… Estuve a punto de hacerlo. Admitía que, de no ser por lo confundido que estaba, la hubiera empotrado contra un árbol, y tal vez ahora estuviera agonizando de muerte en un hospital por culpa de su esposo.Demonios. Me había repetido varias veces que debía ser cuidadoso con las mujeres casadas. Lo había cumplido. ¿Qué había salido mal? No podía creer que Cinthia dijera algo que jamás ocurrió.Tomando un respiro hondo, conduje hasta la mansión de los Sullivan. Mi corazón bombeaba con fuerza, escuchaba gritos dentro de la casa, y me s
Lauren.La mañana siguiente al escándalo con los Sullivan, me encontraba ayudando al señor William a comer. Cuando le conté lo que realmente había pasado con Kenneth, y le comenté la forma en que valientemente él resolvió la situación, su estado de ánimo mejoró.—¿Sabes, Lauren? A veces pienso que es una lástima que Will nunca haya podido engendrar niños —expresó—. Pero… A pesar de que Kenneth no tenga nuestra sangre, y su comportamiento sea tan… diferente al nuestro, me siento aún orgulloso de él.—Estoy segura de que a su nieto le gustaría escuchar eso —murmuré.—Él sabe que lo quiero. Su llegada junto a su hermana le dio gran alegría a nuestra familia, pese a las dificultades… Y lo que me decepciona, es saber… Que no bastó nuestro amor, nuestros cuidados y educación para darle sentido a su vida.Sentí un hueco en el pecho, por todo, y porque mi jefe estaba por llorar.—No imagino lo difícil que pudo ser….—No lo sabes, cariño… El pequeño Kenneth pasó por tanto… —habló con pesar—. Pe