[FRANCO][Horas más tarde]Estoy ansioso por contarle a Brisa acerca de las buenas noticias, y también por pedirle que me acompañe a la cena, pero tendré que esperar un momento ya que está terminando una reunión en línea con uno de sus clientes.—¿Tu que dices hijo? ¿Tu mamá aceptara ir a la cena conmigo? —averiguo y Dylan solo me sonríe—. Es por tu futuro y por el de tu hermana —continuo y estira su brazo para alcanzarme su pequeño oso de peluche—. Es muy bonito —digo divertido—. ¿Cómo se llama? —averiguo, pero es obvio que no me responderá.—Tom, se llama Tom —escucho que me responde ella y al levantar mi mirada la veo a ella y me derrito.—Guau, te ves guapísima —menciono al verla con esa falta elegante y blusa de seda.—Por más que sean reuniones virtuales hay que vestirse bien —comenta mientras que se acerca a mí y luego se sienta sobre mi regazo.—Y eso me parece fantástico, tengo envidia de todos los que pueden verte más tiempo que yo —digo rodeándola por la cintura mientras qu
[FRANCO]Bien lo ha dicho ella, con bebés todo es un poco más difícil. Mientras ella se arregla, yo hago malabares para cumplir mi rol de padre de la mejor manera posible, aunque muchas veces creo que fallo en el intento. Dar biberones, quitarle los gases, y cambiar pañales son las nuevas materias que me encuentro aprendiendo y tan solo espero que un día pueda convertirme en todo un experto y aliviar la carga que ella lleva.—Ya estoy… —dice alto al entrar al cuarto de los niños—. Lista —termina y esta vez es un susurro al darse cuenta de que nuestros hijos están dormidos.—Salgamos de aquí —sugiero bajito y ambos salimos del cuarto para ir al salón.—No me has pedido ayuda —dice sorprendida y sonrió.—Digamos que estoy aprendiendo a ser padre. No es una tarea sencilla, pero al menos lo intento —expongo.—Y me siento muy orgullosa de ti —declara acercándose a mi y acomoda mi corbata—. ¿Tu estás listo o debes pasar por el hotel? —averigua.La miro de pies a cabeza y me derrito ante lo
[FRANCO]—Esta casa es muy imponente —comenta Brisa cuando nos encontramos frente a la mansión donde vive Carlos y su familia.—La verdad que sí, es una pieza arquitectónica única —añado y toco el timbre.—Estoy nerviosa, ¿y si hago algo mal? ¿Y si arruino esta oportunidad? —expresa y debo mirarla a los ojos.—Tu no arruinaras nada, ¿de acuerdo? Si el destino quiere que esto se lleve a cabo todo saldrá bien sin que debamos esforzar nada ¿sí? —expreso tratando de calmarla y sonríe.Sé que se muere de ganas de decirme muchas cosas, pero el sonido de la puerta abriéndose nos hace quedar en silencio hasta que es Carlos quien abre y nos sonríe.—Franco, bienvenido —habla con entusiasmo y mira a Brisa.—Hola…—Brisa, mi esposa —la presento formalmente y estrechan sus manos.—Brisa, un gusto, soy Carlos Acosta —se presenta.—Es un placer, Franco me ha dicho muchas cosas buenas de usted —expone y sonríe.—Yo también he escuchado muchas cosas buenas de ti, pero pasen por favor, mi esposa e hij
Medianoche 25 de diciembreMarsella, Francia—Feliz navidad señora San Martín— Le digo al oído cuando la abrazo desde atrás y apoyo mis manos en ese vientre que cada día me ilusiona más.Ella gira su rostro un poco para verme y tomo ventaja para besarla —Feliz navidad, la primera de muchos juntos— Responde sonriente mientras que, a través del ventanal de nuestra casa con vistas al mar, vemos el despliegue de fuegos artificiales que celebran que ya ha llegado este día tan especial.—¿Eres feliz? ¿o sigues triste porque estamos aquí solos?— Le pregunto un poco preocupado.Mi esposa se gira entre mis brazos para quedar de frente a mí y acaricia mi rostro —Contigo soy feliz donde sea— Habla y ahora es ella quien me besa con esa delicadeza disfrazada de pasión que a veces resulta engañosa en el buen sentido.—Yo también soy feliz contigo, y si me permites, quisiera entregarte los regalos tuyos y los del bebé— Comento y puedo notar la preocupación en su rostro.—Lindo, ya te dije que no sé
[BRISA]Tenía muchísimo miedo de decirle a Franco que estamos esperando mellizos, pero como siempre, él me sorprende con su actitud. No ha dejado de hablar de lo hermoso que será criar a dos bebés juntos y a pesar de que traté de seguirle la conversación e imaginarme lo que será nuestra vida de a cuatro, también el miedo me invade. Antes tenía miedo por mi bebé, por perderlo y porque recuperarnos de ese golpe fuera lo más difícil de todo, pero ahora mi miedo es doble. No quiero ser negativa, pero está claro que hay muchas posibilidades, entre ellas, que pueda perderlo a los dos, o a uno… tan solo espero que se mantenga todo en ese temor y que nada malo suceda.—¿Te sientes bien?— Me pregunta mi esposo mientras que nuestras respiraciones se van calmando en esta cama donde nos acabamos de amar como si fuera la primera vez.—No me tienes que preguntar si estoy bien a cada momento, hemos hablado con el doctor y dijo que estaba bien tener sexo—Le digo y sonríe mientras que besa mi hombro.
[FRANCO][Horas más tarde]Después de la muerte de Tamara, aprendí muchas cosas acerca de la vida, y la más importante de todas es que debo disfrutar de cada momento de felicidad como si pudiese ser el último. Es exactamente eso lo que hago cada día con Brisa, disfruto de cada instante, incluso caminar hoy de su mano por la playa ha sido un disfrute total. Sé perfectamente que los dos tenemos miedo, y ahora claro… se han multiplicado por dos, pero no quiero que esos miedos nos hagan dejar de vivir las cosas hermosas que hay en el mundo.—Ya estoy lista— Escucho su voz mientras que cocino para la cena con mi hermano.Me doy vuelta para verla, y me muero de amor al ver que ese precioso vestido ajustado a su cuerpo que lleva puesto hace resaltar ese pequeño abdomen que cada día que pasa se hace notar más —Te ves hermosa, y ni hablar de este pequeño bulto— Comento cuando esta frente a mí y llevo mi mano sobre su abdomen —¿Tratando de lucir el embarazo?— Pregunto y se mira a ella misma.—¿
[BRISA]Después de haber cenado con el hermano de Franco, decidí dejarlos solos un rato para que ambos se pongan al día respecto a sus vidas, y es que de cierta manera me siento un poco culpable por el hecho de que él se haya tenido que alejar de todos. La reacción de mi padre fue sin duda alguna muy exagerada. Yo fui testigo de todo lo que tuvimos que pasar cuando perdió la casa, como incluso termino en el hospital con un infarto a causa de la angustia, pero no es algo de lo que Franco sea responsable, al menos así lo veo yo. Después de todo, Franco tendría como 20 años cuando eso sucedió.A veces pienso que es culpa mía que él se haya tenido que alejar de todos, que tengamos que estar aquí aislados de la realidad… «si yo fuese una mujer normal, si no tuviera un embarazo de alto riesgo… si…» pienso cuando de repente la puerta de la habitación se abre y allí aparece él.—Saíl ya se fue— Me cuenta mientras que cierra la puerta detrás de él y se acerca a la cama.—Me cayó bien tu herman
[FRANCO]Dos días después: 27 de diciembreUna vez más, el sonido de ella levantándose de la cama a toda prisa me hace despertar antes de que suene la alarma y al abrir mis ojos, la veo corriendo hacia el baño. «Definitivamente nuestros hijos le están dando guerra» Pienso y me levanto de la cama para ir detrás de ella —Mi amor, ¿te encuentras bien?— Le pregunto cuando me asomo al baño ya que ha dejado la puerta abierta.Al darme cuenta de que le cuesta levantarse por lo mucho que se le ha revuelto el estómago, me acerco y con mucho cuidado la ayudo a levantarse —¿Cuánto tiempo durara esto de las náuseas?— Se queja y a pesar de que trato de no sonreír, no lo puedo evitar —No te rías, no es gracioso— Me regaña y despacio va hacia el lavamanos.—No me estaba riendo, solo sonreí porque nuestros hijos se hacen sentir a su forma— Explico mientras que ella se cepilla los dientes y me mira a través del reflejo del espejo.Una vez que termina, se gira para mirarme de frente y respira profundo