— Mi padre va a presionarte. ¿Recuerdas lo que te dijo hace una semana cuando nos encontramos con él por casualidad? Pensó que yo estaba embarazada y no hace más que hablar sobre eso desde hace algunas semanas — Ese día casi muero de la vergüenza en el restaurante.Mi padre estaba con unos amigos suyos y había bebido algunas copas, así que su tono de voz se había elevado a algunos decibeles y todos nos escucharon.“Tienes razón, recuerdo al amigo de tu padre contándonos que por fin entendía por qué habías comprado pruebas de embarazo en una farmacia, aunque no comprendía por qué el bebé no había crecido.”Aprieto mis manos en el volante del auto y aprieto mis dientes al acordarme del amigo de mi padre que encontré hace meses en esa farmacia. Yo estaba convencida de que no se había dado cuenta de lo que compraba, pero como me pasa seguido, estoy por completo equivocada — No me recuerdas ese día, casi pierdo la paciencia convenciéndolos a todos de que no estaba embarazada — le digo y g
Un día antesAramisMi madre había muerto y, a pesar de que no había sido una madre ideal y estaba sumergida en su dolor y en su inmenso egoísmo, yo la amaba y perderla ha creado un dolor sorprendente y un vacío tan profundo que todavía no logro encontrar la forma de llenarlo.He sido herido en repetidas ocasiones, física y emocionalmente y a pesar de eso, jamás hubiese imaginado que llegaría a sentirme tan roto y solo que mi alma se ha roto en millones de fragmentos, como un sólido espejo que después de un toque violento y potente pierde su estructura sin existir la mínima posibilidad de que sea restaurado, a menos que lo haga la misma fuerza que lo ha destruido.Así me siento en este momento, roto, perdido, expuesto, con una herida de la que todavía emana la sangre fresca, tan profunda que no podrá cicatrizar con facilidad.Y lo peor de todo es que la causante de esta penosa herida no ha sido mi madre o su muerte, sino ella, Zoa, que logró llegar hasta donde nadie lo había hecho, pe
Mi cuerpo se tensa, me siento atrapado en un torbellino de emociones contradictorias; por una parte, tengo claro que no fui sincero con Zoa y que para ella puede ser difícil comprenderme, aunque también tengo claro que ella me engañó y me hizo sentir vulnerable.Estoy frustrado y el fuego en mi interior crece como un fuerte puño dispuesto a acabar con todo a su alrededor. Me estoy dejando llevar por las sombras a mi alrededor, aunque sé que no tengo derecho a exigirle nada.— ¿No me digas que te has vuelto dependiente de mí, Devereux? — Escucho la sutil y hermosa risa de Zoa y solo quiero levantarme de esta silla y explotar la cara del idiota del rubio. — Pero, lo siento. Aunque dependas de mí, no puedo hacerme cargo de tus necesidades en este momento. Tengo que hacer pipí — Zoa pasa por nuestro lado sin advertir nuestra presencia.Me levanto, porque necesito verla, hab
Atravieso el lugar, y ella no puede dejar de mirar a nuestro alrededor donde varias parejas se encuentran besándose o acariciándose. Esta zona del lugar está dedicada a los preliminares y a pesar de que quería que Zoa estuviese enfrentada a una experiencia diferente e intensa, preferí elegir una sala privada.— ¡Bienvenida! — susurro en su odio.Le ayudo a quitar su abrigo que es recuperado por una chica que lleva un ajustado vestido negro.— Me voy, no creas que voy a quedarme contigo y mucho menos en este lugar siniestro y oscuro, solo porque … — Se queda callada en el momento en el que las luces se iluminan en medio del salón. — ¿Qué es esto? — Me pregunta girando sobre sí misma — No hay nada aquí, Aramis.— Estás tú. — Me acerco a ella y pego mi pecho contra su espalda y deslizo mi dedo con mucha
YO EN MODO... ¡PUNTOS SUSPENSIVOS!Siempre me he preguntado si el destino existe, porque no logro entender como dos personas pueden llegar a conocerse por una casualidad y terminar juntas y enamoradas.No es que yo sea una persona cínica, para nada, solo que me cansé de ser una soñadora de la que todo el mundo se burla y decidí no creer en el amor, ni en el destino, para mí, ninguna de esas tonterías existe.Solo somos las marionetas de personas maquiavélicas y disfuncionales, en un mundo perverso y destructivo, lleno de envidia, de deseos insanos y de ambición.En realidad, detesto a las personas ambiciosas, que hacen todo lo que esté a su alcance por tener una mejor posición en sus vidas, hasta llegar a acabar con los sueños e ilusiones de las personas que las quieren.No sé cómo pasé de ser una chica tierna y soñadora a una mujer tímida y desilusionada de la vida. Bueno, si lo sé, solo que trato de olvidarlo y mentirme, es la mejor manera de hacerlo. Todo sucedió cuando Lorenzo me
YO EN MODO... ¡Y ESTO CONTINÚA!— ¡Hola! — Escucho la voz de mi asistente; es una chica muy dulce, muy parecida a cómo era yo hace algunos años y todavía no sé, si me gusta o no, aunque últimamente parece mi única amiga. — Dime ¿Sucede algo? — Espero que no vaya a decirme alguna tontería, el pecho me duele un poco por la sacudida que acabo de recibir. — La reunión, Zoa, tu padre me ha pedido que te lo recuerde — Vale, está claro que mi padre confía muy poco en mi puntualidad. — Lo sé, Lila, intentaré llegar lo más pronto posible —le digo haciendo un gesto de dolor.— ¿Qué quieres decir? ¿Qué debo decirle a tu padre? — Escucho el temor en la voz de Lila. Después de lo de la reunión fallida hace pocos días, la pobre se esconde de mi padre, a pesar de que ella no tuvo la responsabilidad.— Resulta que he tenido un accidente, pero no te preocupes, no es nada grave, firmo los documentos para la aseguradora y salgo para allá — Levanto la mirada al ver un par de piernas al lado de mi vent
Dos semanas antes YO EN MODO... ¡PELEA! ¡PELEA!— Zoa, ¿Qué haces? — Grito al sentir el calor del líquido que se derrama sobre mis manos y mis senos ¡Bendito sea! Le he dicho a esta chica que llame a la puerta antes de entrar, pero es como si hablara con una pared, tiempo perdido.— Te he dicho mil veces que no entres sin llamar antes a la puerta — Le digo con los dientes apretados, no voy a gritar ni a llorar por el ardor que siento, solo sé que esto duele una barbaridad.— Ven que te ayudo y además si no te has dado cuenta, he llamado a la puerta — Lila me quita la tasa de café de las manos y me acompaña hasta los aseos privados de mi oficina — ¡Que te has quemado mujer! Debes prestar más atención a las cosas — ¿En serio? Y yo que ni me había enterado.El agua fría alivia mi dolor. Aunque tendré que cambiarme de ropa y por fortuna, mi padre me enseñó que siempre tengo que tener un traje de cambio en la oficina. — Lila, gracias, creo que podré arreglármelas sola — Lila, deja de to