La fiesta parecía ser todo un éxito. Había pasado las últimas horas hablando con los clientes, mientras Sienna se aseguraba de aportar la chispa a la conversación. Más de uno había caído rendido a los encantos de su novia. No es que hubieran tenido una oportunidad con ella, Sienna tenía una habilidad innata para relacionarse con los demás. Dejó que su mirada vagara por el lugar en busca de su novia, mientras las palabras del hombre frente a él se convertían en un eco de fondo. Sienna se había disculpado unos minutos antes para ir al tocador, pero aún no había regresado y empezaba a extrañarla. Su búsqueda se detuvo al ver a su novia a unos metros de distancia junto a un hombre de mediana edad que hablaba animadamente. Conocía muy bien a su novia y se dio cuenta que no estaba cómoda. Pese a la sonrisa educada en su rostro, su postura era tensa. No le tomó mucho descifrar el porqué. El hombre había bajado la mirada al escote de Sienna en más de una ocasión en los últimos segundos. —
Kassio esperó hasta que escuchó la puerta cerrarse antes de hablar.—¿Averiguaste algo nuevo?Nerea le dio una enorme sonrisa.—En realidad, sí. ¿Recuerdas que intervinimos el celular de Nastia hace unas semanas?—No, creo que no lo mencionaste.—¿Seguro? Debí haberlo olvidado. Queríamos hacerlo antes, pero tuvimos algunos problemas. En fin, durante días solo escuchamos sobre salidas para tomar el té, arreglarse el cabello o alguna cosa que se le ocurriera a tu madrastra para perder el tiempo. Sin embargo, hace dos días se puso en contacto con su abogado.—¿Con el señor Battaglia?El señor Battaglia había sido el abogado de la familia por alrededor de diez años, después de que el anterior abogado de su padre se retirara. Nunca le había agradado mucho, pero nunca había tenido problemas con su trabajo. —Así es. Acordaron reunirse en el club que frecuenta tu madre, así que envié a alguien para espiarlos. Al parecer Nastia no está feliz con poseer la mayor parte de las acciones, lo quie
El sonido de su celular sacó a Kassio de su sueño. No recordaba cuanto tiempo había pasado desde que se quedó dormido, pero casi podía apostar que no había sido hace mucho. Estiró su mano para tomar su celular antes de que despertará a Sienna y presionó el botón del costado para silenciarlo. Frunció el ceño al ver el nombre de su hermano en la pantalla.Con cuidado se levantó y encendió la lámpara a lado de su cama para poder orientarse mejor. Salió de la habitación y respondió.—Maxim —saludó, con dureza—. Es demasiado tarde. ¿Qué necesitas?—Lo lamento, el señor se quedó inconsciente poco después de marcarle. El bebió demasiado y no está en condiciones de irse solo. Se cubrió los ojos con una mano mientras soltaba una maldición. Consideró decirle al hombre que llamara a un taxi o a la policía, lo que le pareciera mejor, pero no lo hizo. Algo de su molestia se había apaciguado después de lo que Sienna le había contado unos días atrás. Tal vez era hora de que los dos se sentaran a h
—Deja de robarte mi comida —se quejó Sienna y le dio un golpecito en la mano a Kassio.—Es que lo tuyo sabe mejor.—Es lo mismo. No hay manera de que el mío tenga un mejor sabor. Y si vuelves a robar mi desayuno te clavaré el tenedor en la mano.—No es lo mismo. Mi hermana siente preferencia por ti, así que siempre te da lo mejor mientras yo tengo que conformarme con el resto.Sienna y Natasha se echaron a reír.—Jamás creí que podías actuar como un bebé —dijo—. No tienes que ponerte en ese plan, tu hermana no siente preferencia por mí.—De hecho, sí lo hago —comentó Natasha, terminando de sacar los panqueques en un plato antes de acercarse a la mesa.—¿Lo ves? —Kassio lo miró presumido—. No estoy loco.—No puedes quejarte. Sienna es fácil de amar y bueno, tú… tú tienes suerte de ser mi hermano porque si fueras un extraño, hace tiempo te habría dicho lo que pienso de tu carácter.—Como si no lo hicieras a diario.—Oh, es cierto.Sienna se llevó un panqueque a la boca mientras los veía
La mirada de Maxim se desvió hacia algún punto detrás de Kassio y no respondió su pregunta. Kassio no lo presionó para obtener una respuesta, consciente de que su hermano hablaría en cuanto se sintiera listo. No debía ser nada fácil aceptar que la persona en la que más confiaba estaba involucrada con la muerte de su padre.Kassio había visto el vínculo entre su hermano y Nastia. Se hablaba de que los padres no deberían tener preferencias por sus hijos, pero estaba convencido de que, si su madrastra tuviera que elegir entre Maxim y Natasha, no dudaría ni un segundo antes de escoger a Maxim.—Le pregunté sobre vuestro acuerdo —dijo por fin su hermano— y lo negó. Empezó a despotricar en tu contra, dijo que querías llenar mi cabeza de mentiras.Maxim recordó la mirada de su madre mientras ella le decía que su hermano solo buscaba separarlos.—¿Por qué? —había cuestionado él—. ¿Por qué lo haría?—¿No te das cuenta? Está furioso porque lo perdió todo. Como no puede tener la empresa, quiere
Sienna tomó la mano de su hermana y la llevó hasta la barra. Había pasado un tiempo desde que las dos habían tenido una noche de chicas. Con su hermana casándose y Sienna conociendo al amor de su vida, no habían pasado demasiado tiempo juntas, pero eso era algo que quería pensaba corregir. Así que la había convencido de salir a tomar algo y los hombres estaban prohibidos.Había amenazado a su cuñado y a Kassio para que se mantuvieran lejos del bar al que pensaban ir. Por supuesto, ninguno de los dos había estado muy contento con su plan, pero no habían tenido más opción que quedarse en casa haciéndose compañía.Sería bueno para ellos llegar a conocerse mejor ya que pasarían mucho tiempo juntos en el futuro. Sienna y su gemela siempre habían sido bastante unidas y, aunque con el tiempo cada una había seguido su propio destino, su vínculo había permanecido.Hizo un gesto para atraer la atención del barman y ordenó un par de bebidas con alcohol y un vaso de agua para su guardaespaldas qu
Kassio miró a Sienna en busca de alguna lesión mientras intentaba contener su temperamento.—Estás despedida —dijo, con voz severa, fijando su atención en Noemí. —No, no lo está —intervino Sienna de inmediato.—Por supuesto que sí. Ella debió informarme de todo en cuanto sucedió.Sienna puso los ojos en blanco. —Noemí hizo lo que le pedí. No habría cambiado nada que les avisara antes. Ella ya se había hecho cargo de los dos tipos y tengo que recalcar que hizo un buen trabajo. Así que no vas a despedirla. ¿He sido clara? —Su novia lo retó con la mirada a contradecirla.—Sí.Su novia sonrió encantadoramente y le dio un beso en la mejilla. Kassio sacudió la cabeza. Tenía suerte de que la amara tanto.—Nosotros debemos irnos —dijo Bishop, con un brillo de diversión bailando en los ojos. Ayudó a Antonella a ponerse de pie antes de levantarse también.—Está bien, estaremos en contacto.Sienna se puso de un pie de un saltó y se tambaleó un poco. Kassio estuvo a su lado tomándola de la c
—¿Qué fue lo que le dijiste a Sienna? —preguntó Bishop. —La verdad. —¿Y te dio permiso? Kassio detectó la burla detrás de las palabras de su nuevo amigo, incluso si su semblante seguía siendo el mismo de siempre. —Me dijo que no haga nada que me vaya a enviar a prisión o me mataría. —Antonella me dijo algo similar. —Así que no soy el único que está a las órdenes de una pequeña mandona. Bishop se encogió de hombros. —No me importa estar a las órdenes de mi bella esposa. Durante la noche anterior, había tenido oportunidad de conocer un poco más a Leo Bishop. Era un tipo agradable. Al igual que Kassio, apreciaba los momentos de silencio y se andaba sin rodeos. Era un hecho que estaba perdidamente enamorado de Antonella. No es que lo hubiera dicho en voz alta, pero bastaba verlo cada vez que mencionaba a su esposa. —¿Dónde están? —preguntó Bishop en cuanto entraron a la casa secreta que B Security tenía a afueras de la ciudad. Angelo esbozó una sonrisa de lado. —¿Alguna vez t