Varios hombres corrían con preocupación al escuchar quien era el posible hombre que estaba en el auto que se estaba consumiendo por las llamas.Uno de ellos llevó un pañuelo a su boca para así poder acercarse al cuerpo inerte que estaba prácticamente irreconocible.Sus ojos se abrieron de par en par al ver que de la mano de aquel hombre un anillo con un enorme diamante con un dibujo de calavera colgaba de uno de sus dedos, no pudo evitar retroceder algunos pasos, él le había servido por muchos años hasta que decidió traicionarlo.—¡Don Dante! —dijo tartamudeando, se dejó caer, mientras sus manos empezaban a temblar, aún así tomó aire, se colocó de pie y ordenó llevar el cuerpo calcinado de su antiguo jefe a la mansión.Antonio caminaba de lado a lado, mientras bebía su botella de coñac, su ira se había apaciguado un poco al saber que su primo posiblemente estaría muerto, y lo mejor calcinado. Las cosas siempre tomaban su curso natural y los perdedores, tenían su merecido. —¡Señor An
Antonio se sentó al frente de todo el clan, quienes murmuraban entre ellos, lo cual hizo que él levantará su copa y llamará su atención.—Sé que todo esto es difícil de entender, nadie contaba con la muerte de mi querido primo, créanme que sé que todo lo que se viene para recuperar nuestro territorio, y por ello les pido su apoyo —dijo Antonio mientras todos los miembros del clan lo observaban con atención.—Nadie nos asegura que tú llevarás a cabo todas las ideas que Don Dante tenía para nuestra organización. Además debemos averiguar quién mató a Don Dante —dijo uno de ellos.Antonio tenso su mandíbula, y maldijo internamente, al ver que todos movían su cabeza ante las palabras de uno de los miembros del clan.—Les aseguro que averigüé y acabaré con el que se atrevió a matar a mi primo, él era como mi hermano. Cómo también sé que la organización es lo primero en este momento, por ello les pido su apoyo para que me dejen al mando, me casaré pronto con la nieta de Francesco Greco —dij
Dante llevó un sorbo más de whisky a su boca que quemó su garganta por completo, su cabeza estaba hecha un ocho, aún no entendía cómo fue que Antonio lo había traicionado, siempre le había demostrado envidia y más cuando Dante subió al poder, solo que nunca llevó a pensar que su ambición llegara tan lejos.—¿Qué piensas hacer? —preguntó Alonzo llevando la copa de whisky a su boca.Dante hizo una mueca de desagrado, llevó una de sus manos a su cien y sobo lentamente, evidentemente su molestia se había incrementado más al saber que el clan le había brindado su apoyo Antonio.—Solo quiero que empiece la función, vamos a darle la bienvenida a mi querido primo como jefe del clan —dijo Dante, alzó una de sus manos e hizo un ademán y así brindar.—Está bien, ordenare que ataquen una de los clubes —habló Alonzo, tomó su celular, se colocó de pie y caminó hacia la ventana, y así se las órdenes.—Quiero que vayas tú mismo —dijo Dante, Alonzo se giró y asintió.Alonzo tomó su arma y la llevó a l
La noche había caído, y con ellos varios enemigos de Dante también lo habían hecho, Dante se había encargado personalmente de darle su lección a gran parte de los que alguna vez fueron sus hombres.Estaba decidido acabar con Antonio, pasos por paso hasta hacer que le pidiera perdón de rodillas.Dante abrió la puerta de la habitación donde Aurora dormía, se acercó lentamente, se sentó sobre el borde de la cama y miró con detenidamente a Aurora.«Quien diría que mi primo había fijado los ojos en la mismísima nieta de Francesco Greco, debo admitir que es un verdadero genio, ni a mí se me ocurrió… Pero vaya que irónica es la vida, ahora ella es mi esposa, y tú maldito desgraciado no la vas a tener» .Expresó Dante en voz baja, empuño sus manos haciendo que sus nudillos se tornaran blancos, se colocó de pie y salió de ahí, era imposible no pensar en Eva, su amada Eva, apenas unas horas que Antonio le había arrebatado la vida.Aurora abrió sus ojos, estiró sus manos y jalo la manta, era im
El pecho de Aurora subía y bajaba con gran velocidad, sus piernas dolían, al igual que sus pies al no llevar zapatos para no ser escuchada y así poder escapar.Los ojos de Aurora se abrieron de par en par, su corazón se detuvo al ver cómo dos enormes hombres estaban justo detrás de ella.—¡Señorita Aurora!, es mejor que vuelva de nuevo a la casa —dijo uno de ellos.—No, ni loca así me maten no pienso volver —vociferó ella firmemente, su pecho latía con mucha más fuerza, no estaba dispuesta a volver.—Señorita Aurora si no vuelve el señor Dante no le gustara, así que es mejor que regrese a casa —habló uno de ellos haciendo un ademán para que volviera de nuevo a la casa.—Primero muerta que volver —respondió Aurora cruzándose de brazos.—Es mejor que no lo desees tanto querida, o tus deseos se podrán hacer realidad —comentó Dante llegando al lugar.Aurora se giró y se encontró de frente con Dante, quien tenía una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.—¡Entonces qué esperas para matarm
Dante quien miraba a través de una cámara maldecía el no poder enfrentarse en ese momento a Antonio.Alonzo caminó con varios de sus hombres hacia la entrada de la mansión, era obvio que Antonio no venía en los mejores términos, así que debía hacer respetar su casa.Tan pronto vio que varias camionetas habían ingresado a su propiedad ordenó disparar sin piedad alguna.Antonio frunció el ceño, aún así ordenó que se detuvieran para poder bajar. Alonzo lanzó una de sus manos y miró fijamente hacia la camioneta que se detenía justo al frente de ellos.—¡Antonio Coello!, ¿Que demonios intentas hacer entrando así a mi propiedad? —habló Alonzo apuntando fijamente hacia Antonio, quien bajaba con su arma lista en su mano derecha.—No crees que las preguntas las debería hacer yo? —hablo Antonio, hizo un ademán para que sus hombres apuntaran hacia los hombres de Alonzo, quienes los había rodeado por completo.—Dante, ¿Estás seguro que no prefieres que acabe con esta rata aquí de una buena vez —h
Una semana había pasado, una semana donde el infierno de Aurora se había intensificado, el no poder estar libre y en los brazos de su amado Antonio hacían que su pecho doliera, aún así decidió ser fuerte por ella.Antonio sonreía abiertamente frente al espejo, a pesar de solo haber tenido una pequeña conversación con Aurora, para él era suficiente.Ella le había confirmado que sí se casaría... sí lo haría. Ya solo faltaban horas para casarse con ella, y por supuesto para ser el jefe de todo el clan. Antonio jamás imaginó que quitar de su camino a Dante le diera todo por lo que un día soñó, por lo que según él le pertenecía solo por ser mayor que Dante.Las hojas del otoño habían empezado a caer, el cielo brillaba más que nunca, todo estaba perfectamente decorado para el gran acontecimiento, “la unión de los clanes” los invitados habían empezado a llegar, incluso Alonzo, quien buscaba a Antonio con su mirada, debía mantener informado a Dante, y claro está preparado para su llegada.
Antonio acomodaba su corbata, y miraba de nuevo su reloj, era la quinta vez que lo miraba en menos de quince minutos.—Es mejor que se tranquilice señor, ella vendrá pronto —dijo uno de los hombres de Antonio susurrando a su oído.—¡Quiero que vayas y la busques hasta debajo de las piedras si es necesario! —exclamó Antonio, sin dejar de sonreír.Debía mostrar tranquilidad, seguridad y más delante de los miembros del clan, quienes empezaban murmurar por la tardanza de la novia.—Señor, me acaban de informar que la señorita Aurora viene llegando —dijo uno de los hombres de Antonio, quien sonrió abiertamente.Levantó sus manos e hizo un ademán para que empezará la marcha nupcial, estaba feliz, y estaba seguro que novia nada que acabara con su felicidad.El auto de Dante se estacionó justo al frente de la catedral, su pecho había empezado a latir con más fuerza, quería verle la cara a Antonio, quería restregarle en su propia cara que a pesar de su traición él estaba ahí, y lo mejor vivo y