Sin importar cual sea la situación, una madre siempre ve primero por sus hijos. Al menos eso es lo único en lo que pienso ahora. Si trato de pensar de otra manera entonces todo mi mundo se irá cuesta abajo y seguramente perdería la cabeza, figurativa y literalmente. Siento que si doy un paso en falso e intento escapar con Amy, él me buscará, nos encontrará y con todo el poder que tiene probablemente podría matarme y nadie lo sabría jamás.—Buenos días, mami. —Dijo mi hija en tanto entré a su habitación. —Buenos días bebé. —Contesté—. ¿No dormiste bien? —Pregunté acercándome a ayudarle a quitar su pijama. No es algo normal en ella despertar temprano.—Dormí muy bien pero quise despertar temprano. Papá dijo que mis tíos vendrían a visitarnos. —Dijo emocionada. Sonreí pero por dentro quería,deseaba que mi hija dejara de llamarlo “papá”—. No sabía que tenía tíos ¿Tú los conoces, mamá? —Sí, bueno, un poco. —Susurré terminando de desvestir a Amy mientras la llevaba a la ducha.—¿Y cómo s
Quedé enmudecida, no tenía palabras para describir el nudo en mi interior. Las risas de Amy mientras se divertía con el manatí de juguete retumbaban en la habitación y aun así me era completamente indiferente, las palabras de Wen resonaban como un eco persistente. ¿Realmente una disculpa era todo lo que necesitaba? ¿Y si eso solo empeora las cosas? No puedo imaginar qué decirle, ni siquiera considero que haya sido un error. La teoría la entiendo, bien podría ser un error de mi parte no intentar buscarlo pero no soy una maga y no puedo retroceder en el tiempo como en esos dibujos animados. —Agnes, ¿Estás bien? —Preguntó la señorita Wen, rompiendo el silencio y las voces en mi cabeza. —Sí, solo... estoy pensando. —Respondí intentando esbozar una sonrisa que hasta yo sabía que lucía falsa. La señorita Wendy suspiró y se acercó a mí, con una mirada compasiva. Ni bien lo hizo colocó una mano en mi hombro. —No tienes que decidir ahora, pero piénsalo. No por Amy, si no por ti. —Dij
Después de su discurso de odio hacia mí solo pude correr fuera de la habitación, mientras esperaba que él no me estuviera siguiendo. Estaba aterrada, sin fuerzas en las piernas y totalmente desequilibrada. Tan pronto divisé la puerta de el estudio aun abierta, me encerré en él.La luz mortecina de la lámpara del escritorio apenas alcanzaba a iluminar las sombras de los estantes repletos de libros.Permanecía de pie frente a la puerta cerrada, mis manos aun temblorosas y sudadas se aferraba al cerrojo y mi cabello sudoroso se dejaba caer sobre mis hombros. No podía sacar de mi mente las palabras del CEO. La ira y el miedo batallaban dentro de mí como una guerra sin tregua para ver quien tomaría el control.Me dirigí con pasos cautelosos hacia la pequeña ventana, tras el escritorio, buscando un respiro en la vista nocturna del jardín. Las gotas de agua de los aspersores parecía danzar bajo las luces del jardín. Por un momento, me permití deslizarme hasta el suelo, abrazando mis pierna
Pov Oliver Sigo sin entender qué se le atravesó a esa mujer por la cabeza ¿Cómo pudo atreverse a confrontarme tan descaradamente en frente de mi propia hija? Cree que lo dejaré pasar pero está equivocada. No permitiré que utilice a mi hija como escudo siempre que quiera. Apreté los dientes solo de recordar aquello, la cara que tenía en aquel momento delataba su burla interna. Aparqué el coche frente a la guardería, mientras observaba de reojo al asiento trasero, donde mi hija sostenía su peluche favorito, con ambos brazos. —¿Tanto te gusta el manatí, pequeña? —Pregunté amable. Mi hija tenía ese efecto en mí, era la única persona a la que no quería lastimar, cada palabra, cada acción, debía medir todo para no lastimar su pequeño corazón. —Me gusta mucho porque papi me lo regaló. —Dijo con su tierna vocecita. Sentí una felicidad que no había experimentado jamás. Supongo que esto se siente cuando eres padre, cada palabra de ella es como una caricia directa a mi alma. —Te comp
POV Agnes.El taxi avanzaba por las radiantes calles de Londres, mientras intentaba ignorar la luz del sol que atravesaba el retrovisor lateral. Cada giro y semáforo que el vehículo era una pequeña victoria para mí, un paso más lejos de las paredes asfixiantes de la mansión O'Sullivan.Aunque me repetía que la sensación de libertad era momentánea y era probable que no volviera a ver la luz del sol por un largo tiempo, si no hago algo para cambiar las cosas.Debía encontrar un confidente, alguien que pudiera ayudarme a escapar del infierno que se había convertido mi vida.Al pensar en alguien imparcial y conocedor del mundo en el que vivía el CEO, sin poder evitarlo solo alguien venía a mi mente.La directora creativa, Isabella Smith, la única persona que me apoyaba sin importarle su posición de poder en la empresa. Era una mujer tenaz y llena de confianza que a pesar de trabajar para la compañía de un CEO tan déspota, se mantenía fiel a sus convicciones. Siempre sentí que era algui
El cielo gris, el repiqueteo de la lluvia contra el techo del taxi que había tomado, brindaba paz a mi mente, me recosté sobre el asiento trasero y me permití cerrar los ojos, últimamente el cansancio es el dueño de mis tardes, tal vez por el estrés que he sentido desde mi matrimonio.Hacía apenas unos días que me había convertido en la esposa del CEO y sentía que habían pasado años. Estaba convencida de que debía anular el matrimonio pero cierta parte de mí, estaba aterrada, sé que intentar algo desatará su furia aun más y mi subconsciente no deja de pensar en ello, pero no podía dejar que el miedo gobernara mi vida por más tiempo.—Hemos llegado, señorita. —Me dijo el taxista con voz áspera, interrumpiendo mi momento de reflexión interna.Luego de pagarle, lo que para mí era una cantidad exagerada, salí del carro. Tengo que admitir que en otra situación no habría podido darme el lujo de pagar dos taxis el mismo día pero la única ventaja de ser la esposa de un CEO era todo el dinero
Pov IsabellaTodavía sorprendida por los recientes acontecimientos de esa tarde, de regreso en la oficina, mi mente no podía dejar de analizar las posibles soluciones. Tal vez, le prometí demasiado al decir que podía ayudarla.Sabía que hacerlo significaba enfrentarme a Oliver O’Sullivan, el hombre más poderoso y despiadado y por si fuera poco, mi jefe. Solo pensarlo me provocaba un nudo en el estómago.Tomé mi teléfono para llamar al mejor abogado que había conocido en mi carrera; Andrew Sheen.—Querida Smith, ¿A qué debo el honor? —Preguntó divertido. Solté un notorio suspiro, a pesar de ser el mejor, su actitud relajada siempre ha sido exasperante.—Escucha idiota, necesito tu ayuda. Es un asunto delicado y quizás te veas envuelto en muchos problemas.—Peligro es mi-—Es sobre el CEO del grupo UE. —Aclaré interrumpiendo la estúpida frase que planeaba soltar. De inmediato un silencio reinó al otro lado de la línea. —Oliver O'Sullivan.Continué. Sabía que ese nombre tenía peso. Era e
El ama de llaves abrió la puerta de entrada de la mansión y el CEO, sintiéndose superior a mí, como siempre, entró antes sin importarle mi presencia.Cargaba a Amy, que dormida entre sus brazos, ajena a toda la tensión que habitaba a su alrededor, así que lo dejé pasar. Sonreí al notar que su cara relajada al dormir era parecida a la de su padre. Saqué esa idea de mi cabeza y me dispuse a caminar a la habitación, después de todo lo que había pasado esa tarde, lo único que quería era tomar una larga ducha y relajarme.Ambos subimos las escaleras y mientras yo fui directo a nuestra habitación, él fue a recostar a Amy a la suya.No pude evitar dedicarle una mirada amable cuando me dio la espalda para entrar a la habitación de Amy. En otra situación, el hecho de que fuera tan buen padre, sin duda me habría enamorado.Entré a la habitación y de inmediato me dirigí a la puerta del baño que cerré con cerrojo. Sé que él dijo que no iba a lastimarme pero desde aquella noche, el miedo de que l