Cariñitos, ayer tuve un domingo familiar y no tuve tiempo de escribir, aquí les voy dejando. Gracias por entender, besos!
EvelynNo sé cuántos días han pasado.La celda se ha convertido en mi única realidad. Solo el frío suelo, la humedad en las paredes y el dolor punzante en cada una de mis heridas me recuerdan que sigo aquí.Ya no tengo hambre. O más bien, la tengo, pero se ha vuelto un murmullo lejano, una sensación que dejó de importar cuando mi cuerpo se acostumbró a la ausencia de comida. Lo único que realmente permanece es el cansancio.Y la desesperanza.Leonard no viene.Cada vez que mi mente intenta aferrarse a la idea de que vendrá, una voz cruel y burlona en mi cabeza me susurra que no lo hará. Que nunca tuvo la intención. Que me dejó aquí para que Ragnar terminara de destrozarme.El sonido de pasos acercándose hace que mi cuerpo entero se tense. Sé lo que significa. Sé por qué vienen.Cada vez que abro los ojos, me encuentro con las mismas paredes de piedra sucias y húmedas, con el olor de la desesperación impregnado en el aire. Han hecho todo lo posible por debilitarme. Apenas me han dado c
EvelynMe quema. Quema como el infierno mismo.Eso es lo único que puedo procesar, lo único que tiene sentido mientras siento como lava ardiente recorre mi cuerpo, pero no puedo ver nada.No sé dónde estoy, no sé qué es lo que pasa, pero es como si me estuviera consumiendo por completo.Acabando conmigo.Quemando cada parte de mí hasta desaparecerme por completo y simplemente queden cenizas de lo que fui.Despierto jadeando.El aire parece no ser suficiente para llenar mis pulmones y la sensación de calor, de estarme quemando viva sigue latente en mi cuerpo, pero no hay nada. Mis ojos recorren todo a mi alrededor y la dolorosa y familiaridad de lo veo que golpea como un rayo.Estoy de vuelta en la celda.El recuerdo de Ragnar, de lo que dijo, de lo cerca que estuvo de tocarme y de lo que yo hice en consecuencia de ello, me hace estremecer, porque si antes él parece obsesionado conmigo, ahora que sabe lo que puedo hacer, que lo sospecha, ahora nunca va a dejarme ir.Intento levantarme p
EvelynEl vacío, por extraño que sea, es lo único que me acompaña ahora, lo único que percibo con certeza en medio de esta bruma de rabia y dolor que no consigo tan siquiera entender.Y es que el dolor… El dolor ya no se siente de la misma manera. No sé si es porque mi cuerpo se ha acostumbrado o si simplemente algo dentro de mí ha decidido dejar de luchar. No hay diferencia entre el frío de la piedra y mi propia piel. No hay diferencia entre estar dormida o despierta. Todo es lo mismo. Todo es vacío.Pero luego recuerdo lo que Clara me dijo, lo que Ragnar me ha hecho creer.Leonard solo me necesita por mi poder.Un fuego arde en mi interior, pero no es el tipo de fuego que me calienta o me da vida. No, este es diferente. Es una furia negra y fría. Una furia que envenena mis pensamientos y distorsiona mis recuerdos. Me hace cuestionar todo.¿Hubo alguna vez algo real? ¿Alguna vez fui más que una pieza en su plan?La esperanza que me quedaba, esa chispa que me decía que Leonard vendría,
LeonardHe hecho un llamado por el vínculo a todos mis hombres, al menos a los que vinieron conmigo, para reunirnos y planear nuestro siguiente paso.El oráculo… Tal vez sea una locura, tal vez simplemente sea otra más de las trampas de Ragnar, pero si hay al menos una ínfima probabilidad de que ahí encuentre lo que necesito para recuperar a Evelyn, entonces voy a arriesgarme.Además, el anciano dijo que también tenían información sobre la maldición y… lo que sea que esté ocurriendo con Evelyn y el hecho de ser una Luna rota, pues tengo un presentimiento, una sensación parecida a la que sentía en la mansión, pero mucho, mucho más suave, en dónde me dice que algo está mal con ella.No sé porque ya no puedo sentirla como antes, pero eso, ese cosquilleo de angustia, miedo y algo más, algo oscuro… es lo único que me hace saber que ella sigue viva.El aire está cargado de tensión cuando Alex regresa con el resto de los hombres. Los guerreros más leales.Habiamos hecho un pequeño campamento
LeonardAquelarre. La palabra vibra con fuerza en mi mente mientras la observo. La mujer que nos salvó sigue adelante con una tranquilidad que me crispa los nervios. Es una hechicera, la primera que veo en al menos un siglo.Me giro hacia Alex, que me observa con la misma sospecha reflejada en sus ojos oscuros. Asiente apenas con la cabeza, un gesto silencioso que me dice que cuida mi espalda.—Muy bien —digo finalmente, volviendo mi atención a la bruja—. Muéstranos el camino.Ella sonríe con diversión y se gira sin decir nada, adentrándose aún más en la penumbra del bosque. A cada paso, siento como si el aire mismo se volviera más pesado, como si nos estuvieran observando desde las sombras. Las ramas crujen bajo nuestras botas, pero no hay más sonido en el bosque. Ni aves, ni insectos, nada. Solo nuestro aliento y el retumbar de nuestros corazones en el pecho.Estoy a punto de preguntar cuanto más vamos a alejarnos o si es que acaso no está llevando hacia una trampa, cuando de repen
EvelynEstoy enloqueciendo.No tengo dudas de que he empezado a perder la cordura. No consigo distinguir cuando estoy dormida de cuando estoy despierta.La realidad y el tiempo en esta celda se estira y se comprime como si jugara conmigo. A veces siento que acabo de despertar, otras, como si hubiera vivido cien vidas encerrada entre estas paredes de piedra.Ya no distingo entre lo real y lo que mi mente rota inventa para protegerme o para destruirme. Desde que Clara me reveló la verdad—que Leonard me necesita para romper su maldición—algo dentro de mí se quebró. Intento reponerme, levantarme y luchar, pero es como si hubiese un enorme agujero en mi cuerpo y toda mi energía se estuviera yendo.Ya no peleo. Ya no espero. ¿Para qué luchar, si solo he sido un instrumento para él igual que para todos? Un código, una llave, un recurso. Nunca su elección.Puedo recordar como me dijo que necesitaba tiempo, como me ocultó que Megara estaba aquí cautiva… que habían pedido cambiarla por mi.Si,
LeonardEl sonido del cuerno resuena por todo el aquelarre como una alarma antigua, llena de furia. Me pongo de pie al instante, el cuerpo en tensión.Y justo en ese momento la puerta del salón se abre y Alex aparece en la entrada confirmando lo que sabía.—Están atacando la ciudad.La hechicera de la capucha blanca gira hacia mí con los labios apretados.—Han venido por ti, Alfa —dice con voz sombría—. Y no son lobos.—¿Cómo lo sabes?—Puedo sentirlos—es lo último que me dice antes de girarse y empezar a lanzar ordenes a su gente.Una corriente helada me recorre la columna. Salgo del círculo con pasos raudos, Alex me sigue sin decir una palabra. Al llegar al pasillo principal de piedra, el aire ya huele a humo y a metal quemado. Subimos las escaleras talladas y desde la terraza de piedra veo el infierno desatarse.Hombres con ballestas, lanzas y espadas empapadas en plata invaden las calles. Sus armaduras negras reflejan la luz de las antorchas y sus gritos resuenan como un canto de g
EvelynEstoy despierta.Pero no soy yo.Abro los ojos y me encuentro mirando el techo agrietado de la celda, pero no he ordenado abrir los ojos. No he movido mi cuerpo, y sin embargo estoy de pie. No soy yo quien respira con tranquilidad ni quien avanza hacia la puerta con pasos firmes. Estoy atrapada. Encerrada dentro de mí misma. Como si mi cuerpo hubiera dejado de pertenecerme.Intento gritar, pero no sale ningún sonido.Intento mover un dedo, pero ni siquiera tiembla.Estoy presa en mi propia piel.Y entonces, la escucho.—Ya era hora de que te callaras de una vez.Su voz resuena en mi cabeza como un látigo. Mi reflejo oscuro. Mi sombra. Mi yo podrida. Esa que he visto tantas veces en sueños, burlándose de mí, ahora se mueve con mi rostro, habla con mi voz, respira con mis pulmones. Su risa es la mía, pero deformada, cruel.—Ahora sí, Evelyn. Ahora sí vamos a dejar de suplicar. —Dice con un deleite que me hiela la sangre—. Te dije que era cuestión de tiempo. Tú no quisiste el poder