Hola, hola!! aquí les dejo el primero del día :) Gracias por leer.
LeonardAlgo dentro de mí está mal. La sensación comienza en mi pecho, como un nudo apretado que tira de mí, como si algo jalara invisible de mis entrañas.Camino por el pasillo con pasos pesados, sintiendo el eco de las palabras de Evelyn repitiéndose en mi mente."¿Cuántas veces puedo comer aquí?" Es ridículo que algo así me moleste, que la forma como era tratada antes tenga algún poder en mi. No debería tenerlo. No debería importarme.No me importa.Y sin embargo… no puedo quitármelo de la cabeza.Nunca antes me había interesado el bienestar de nadie más allá de mi manada. Nunca.¿Por qué ella?¿Por qué sus palabras siguen pesando en mi mente como una carga imposible de ignorar?Frunzo el Ceño.No tiene sentido.Nada de esto tiene.Pero entonces, la sensación se intensifica. Un tirón violento , un latigazo de ansiedad golpea mi pecho. Algo no está bien.Mi lobo lo siente.Las garras se deslizan instintivamente desde la punta de mis dedos, listas para pelear, listas para atacar a lo
LeonardHan pasado dos días.Dos días desde que hice un trato con la loba que no debería estar aquí.Dos días desde que la toqué y sentí la misma descarga rerriéndome el cuerpo.Dos días desde que mis noches se han llenado de silencio inquietante y pensamientos que no quiero tener.Algo en Evelyn es distinto. Algo en ella me perturba. No solo porque es la clave de la maldición que me está destruyendo lentamente… sino porque cuando estoy cerca de ella, no soy el mismo.Mi lobo tampoco.Desde que está aquí, mi bestia no ha dejado de moverse dentro de mí.Inquieta. Desesperada.Cada vez que la huelo en los pasillos, cada vez que la veo moverme por la mansión con su cabello desordenado y su cuerpo cubierto de moretones que aún no terminan de sanar…Siento algo que no quiero sentir.Frustración.Rabia.Porque debería ser irrelevante. Debería importarme menos que nada.Y sin embargo, no es así. Y no sé por qué.Suspiro, masajeándome la sensación mientras camino hacia mi despacho. Tengo demas
RagnarLos gritos de la chica rebotan contra las paredes de piedra.Su cuerpo tiembla, la sangre resbala por su ceja, manchando el suelo con gotas oscuras.Clara.La maldita Clara .La estúpida que ayudó a mi loba a escapar.Mis dedos se tensan alrededor del mango de mi látigo mientras la observa, encadenada a la pared de la mazmorra, con su cuerpo cubierto de moretones.— No sé nada más… —jadea, su voz rota, apenas audible.Mi sonrisa se ensancha.Porque sé que miente .Doy un paso adelante, disfrutando del miedo en sus ojos.—Vamos , Clara. No me hagas perder la paciencia.— Te dije la verdad…—escupe sangre al suelo— Evelyn no me dijo a dónde iría. Solo la llevé hasta la frontera.Levanto una ceja.— ¿Frontera?Sus labios se presionan con fuerza, como si quisiera tragarse la información.Pero no lo hará.No si quiere vivir.Inclino la cabeza hacia un lado, disfrutando del momento.— Tienes hermanos pequeños, ¿verdad?Su mirada se llena de pánico.- No…—Dos niños. Uno de ellos tiene
EvelynCorre.La voz resuena en mi cabeza, un eco entrecortado en la negrura que me rodea.—Corre, Evelyn. Resiste. No dejes que se apodere de ti.El frío cala en mis huesos. No sé dónde estoy. No sé qué es esta sensación extraña que crece dentro de mí, como si algo hirviera en mi interior, desbordándose, tratando de romper la barrera de mi piel.Lucha por todas las que estuvieron antes.—¿Qué? —Intento preguntar, pero mi voz no sale.Hay una sombra delante de mí, una figura femenina que no logro distinguir, pero sus ojos brillan como dos lunas plateadas.Mi respiración se vuelve errática.—¿Quién eres? ¿De qué hablas?La desesperación me inunda.Un ardor abrasador me atraviesa el cuerpo. Algo está despertando dentro de mí. Algo que no controlo.Conténlo, Evelyn. Conténlo.No puedo.No puedo contenerlo.Me está consumiendo.Empiezo a llorar dentro del sueño, sintiendo que pierdo el control, que algo más fuerte que yo está tomando las riendas de mi cuerpo.Y entonces, detrás de esa voz
LeonardLas velas iluminan la mesa con una luz tenue.El comedor está en silencio, excepto por el sonido de los cubiertos al chocar contra los platos.Megara está sentada frente a mí, con su elegante postura y su sonrisa estudiada.No puedo negar su belleza, porque sería una mentira, pero el hecho de que sea hermosa no significa que quiera tenerla de Luna.En especial conociéndola como lo hago. Pero he de admitir que entre las opciones es la mejor.—Es sorprendente que hayas aceptado cenar conmigo esta vez —dice, revolviendo el vino en su copa—. Pensé que seguirías huyendo de mí.—No estoy huyendo de nada —gruño, cortando un pedazo de carne con un movimiento brusco.—No, claro que no. Simplemente me evitas como si fuera una plaga.Ignoro su comentario y me concentro en la comida. No tengo tiempo para estas discusiones sin sentido.Estoy cansado.Llevo días lidiando con los ancianos, con la política interna de la manada, con la maldición que me consume poco a poco.Y luego está ella.E
EvelynSe ha ido, ha dicho que no me moviera de aquí y simplemente ha salido como un vendaval de la habitación luego de decir que matará al que me lastime.Pero no entiendo nada ¿Por qué le importa? ¿Por que a mi me importa…?Y lo que es peor es lo que dijo en la cocina.Las palabras de Leonard siguen rondando mi cabeza."Me perteneces."No importa cuánto intente apartarlas de mi mente, siguen ahí, vibrando en mi piel, repitiéndose en mi interior como un eco inquebrantable.Él no tiene derecho. Nadie tiene derecho.Aprieto los puños y exhalo con fuerza, obligándome a dejar de pensar en su voz, en la intensidad de sus ojos cuando lo dijo, en la sensación de su agarre en mi muñeca.No soy suya. No soy de nadie.Necesito distraerme. Buscar una manera de salir de aquí, de conseguir mi libertad.La habitación en la que me ha dejado es más grande de lo que jamás he tenido, pero sigue siendo una prisión. Una jaula más elegante que el calabozo, pero jaula al fin y al cabo.Mis ojos recuerdan
EvelynEl aire dentro de la habitación se siente pesado. Como si la misma atmósfera estuviera manteniendo la respiración.Las palabras de Leonard siguen flotando en el aire.—Tu padre… Quiero saber exactamente que fue lo que hizo.Las dice con una voz tan neutra, tan carente de emoción, que parece una afirmación más que una pregunta. Pero yo lo siento como un golpe en el estómago.Miro hacia el suelo, tratando de encontrar la fuerza para hablar. Porque sé que, una vez lo diga en voz alta, no habrá vuelta atrás.Respiro hondo.—Ya te lo dije… es un traidor, o sea que traicionó a la manada, no entiendo por qué importa.—Y no tienes porque entender, solo tienes que contestar y no te las tires de lista conmigo, quiero saber qué hizo.Silencio.LO ODIO. LO ODIO. LO ODIO. ¡ESTUPIDO PREPOTENTE!Trato de darle mi peor mirada, antes de prepararme. Trago saliva y obliga a mis labios a moverse.—Mi padre vendió la ubicación de la manada a cazadores. Quería un Ragnar. Querían su cabeza.Escucho a
Leonard— ¿Qué estás sintiendo, Evelyn?Sus palabras todavía resuenan en mi cabeza.—Algo viene. Algo viene por nosotros.Un tirón invisible dentro de mí dice que no está equivocada.Pero no le doy la oportunidad de seguir hablando.—Quédate aquí.Le ordeno con un tono que no deja espacio a discusión, pero cuando salgo de la habitación y avanza por el pasillo, siento su presencia siguiéndome.Me giro en seco y el encuentro justo detrás de mí— ¿Qué demonios crees que estás haciendo? —gruño.Evelyn me sostiene la mirada, con esa testarudez m*****a que me hace querer perder la paciencia cada vez que habla.—Dijiste que iba a ser parte de tu guardia.Aprieto la mandíbula.—Eso será cuando empieces a entrenar. Ahora mismo lo único que conseguirás es que te maten.Hago un gesto con la mano, indicándole que regresa.—Quédate aquí.Me doy media vuelta y sigo caminando, sin darle otra opción.Pero el maldito tirón dentro de mí no desaparece.Y eso no me gusta ni un poquito.Cuando gira en el p