¿Joyas mágicas? ¿Eso en verdad existían? Todos miraron con curiosidad a Birgrem, ellos nunca habían escuchado hablar sobre eso, otro agujero en el conocimiento general de los cazadores. Los cazadores deben conocer a su presa, cómo defenderse y cómo matarla nada más, en los siglos de existencia del clan de cazadores nunca habían escuchado sobre joyas mágicas que fueran un peligro para los humanos, la verdad era la primera vez que escuchaban de su existencia. Birgrem jugueteaba con su labio, en cuanto el emisario comenzó a hablar regresó a su forma humana, no conocía mucho de joyería, su clan, el clan Berciq era un clan de osos herreros, no se especializaban en joyería por lo que no sabía si eran reales aquellas joyas. Zinnia volteó los ojos al verlo jugueteando con su labio, soltó de golpe al emisario y con un veloz movimiento sujetó el labio de Birgrem y tiró de él suavemente, el karhu se agachó obediente y Zinnia preguntó con fingida voz dulce: — ¿Las joyas que dice, son re
Birgrem se alejaba por el túnel que había decidido revisar, el silencio era tan profundo en las minas que sus pasos sonaban con mucha más fuerza de la que estaba usando. «Que raro» pensó mientras veía a su alrededor, «Debería haber eco en este lugar», en otro corredor Zinnia se preguntaba lo mismo, ¿Que había pasado con el eco, toda mina tiene eco, pero en aquel lugar no había nada, cada sonido moría un poco más allá, no había eco y los sonidos no se extendían sin cesar por los túneles. Empezaba a tener un mal presentimiento cuando la soga alrededor de su cintura se templó, Zinnia cambió con su loba y las patas de la loba empezaron a resbalar, la soga la estaba jalando. En otro corredor Jensen y Throy estaban intentando resistir el tirón de la soga, habían caído al suelo y en ese momento habían logrado clavar sus dagas entre las rocas para evitar seguir siendo arrastrados. Królik corría como un loco en la misma posición, el también estaba siendo tirado por la soga, a diferenci
— ¡Suéltame! ¡Suéltame! gritaba el niño mientras el eco repetía su queja. Królik caminó triunfante hasta detenerse delante de sus compañeros, todos ellos miraban con bastante curiosidad al pequeño atrapado bajo el brazo del conejo. Por su estatura y por el tono de su voz estaban seguros que era un niño, pero su apariencia no parecía para nada a la de un niño humano, debajo de toda esa mugre podían ver que la piel del pequeño era tornasolada como si su carne estuviera hecha de aceite y su piel fuera una capa de agua sobre el aceite que brillara con el sol. Królik soltó al pequeño con delicadeza y en cuanto el niño sintió sus pies en tierra firme otra vez se dio la vuelta y corrió, el niño era muy rápido, en pocos segundos se había alejado varios metros, pero no era más rápido que el nyúl Królik lo volvió a capturar y lo regreso junto a los demás cazadores, el niño pataleaba y trataba de morder al nyúl, Królik lo soltó sin tanto tacto está vez, Birgrem colocó su mano sobre
Al escuchar las palabras del niño la indignación en el rostro de todos los cazadores era claramente visible, solo esperaban que pudieran encontrar a algún otro niño para rescatarlo. Jensen miraba con curiosidad el color de la piel del niño, esa era una mina de metales, no debería haber fuentes de minerales líquidos como la brea para que el niño tuviera aquel aspecto, una duda creció en su mente y con voz amable preguntó: — ¿Tienes hambre? ¿Qué estabas comiendo aquí abajo mientras esperabas a tu hermano? Kanthú hizo un puchero y no respondió, le daba un poco de vergüenza ya que cuando el hambre fue mucha logró atrapar una araña y se la comió, no sabía mal, tenía una textura grasosa como la mantequilla y era un poquito amarga, no podía regresar después de todo ese tiempo a su casa, de seguro su madre no le daría comida y además se ganaría una paliza por regresar sólo y sin una joya. — Yo tengo galletas, ¿Quieres algunas? ofreció Królik de inmediato sacando un paquetito elegantem
Kanthú miró con recelo hacia la grieta, nunca había bajado, después de estar tanto tiempo allá abajo en las minas nunca había bajado a buscar a su hermano, tenía miedo, había escuchado al último grupos de mineros decir que los niños debían de haber muerto haya abajo, que todo era inútil. Si hay algo que asuste a Kanthú más que la oscuridad son los fantasmas, no solo porque se esconden en la oscuridad, es porque son malos, vienen en la noche cuando estás durmiendo y tiran de tus pies para sacarte de la cama y robarte el cabello. Eso les dijo a aquellos hombres cuando le preguntaron el porqué no había bajado a buscar a su hermano, todos se miraron intentando no reírse, para su sorpresa Królik se puso de parte del niño e incluso dijo que podían ser mucho peores pues algunos no solo se robaban tu cabello, algunos incluso se llevaban uno de tus zapatos para que nunca más pudieras salir de la cama. Królik lo dijo con tanta seriedad y el niño lo afirmó con tanta confianza que todos
Los cazadores estaban en completo silencio, el lugar que Birgrem mencionaba estaba fuera de los límites de su jurisdicción por lo que no habían tenido ningún informe ni solicitud de parte de aquella ciudad, por lo que decía Birgrem las arañas tenían algo que ver. — ¿Cómo conoces su nombre si no las viste? preguntó Zinnia, no era que dudara del oso, en ese punto era mera curiosidad ya que ella no había oído hablar de esas arañas. Birgrem sacudió a la araña que tenía sujeta por una pata y dijo: — El maoren llevaba una sujeta a su ropa cuando lo vimos, al notarla la aplastó de inmediato, logre echarle un vistazo, pero... La hermana del karhu que había muerto en la ciudad no estaba satisfecha con el resultado, ¿Cómo era posible que su hermano, un karhu poderoso muriera gracias a una pequeña y gorda araña? Birgrem también estaba bastante curioso, el maoren acabó con facilidad con la araña, así que le pidieron los restos aplastados de la araña y se los llevaron a un mago conocido
Birgrem corría como si su vida dependiera de ello y podía sentir que era así, no le tenía miedo a las cientos de arañas udide que lo estaban cazando, tenía miedo de que Zinnia cumpliera su palabra y lo dejara botado en el fondo de la mina por dos siglos congelado mientras a ella se le pasaba en enojó. No estaba muy seguro de por qué razón ella estaba enojada con él, pero estaba seguro de que no era el momento de preguntar, debía correr o se quedaría congelado por mucho tiempo y ella podría olvidarse de él. Zinnia veía con mucho orgullo a Birgrem correr por su vida, no es que quisiera que el oso fuera un cobarde, pero debía aprender que su vida por más que fuera inmortal no era desechable. Cuando pensó que lo había perdido, pensó que no volvería a sentirse feliz o a sentirse increíblemente molesta con alguien otra vez y eso la asusto más de lo que quería reconocer. Birgrem hablaba de morir como si no fuera nada extraño, posiblemente para él no lo era, pero ella no quería volver a
Królik regresaba a la superficie solo, no había tocado el cuerpo de ninguno de los niños, sus cuerpos estaban tan secos que eran pequeñas momias, por sus expresiones no sufrieron, al menos esa era una buena noticia. Jensen y Throy no dijeron nada cuando lo vieron regresar solo, no habían muchas esperanzas de que encontrara a algún niño con vida, no después de ver la cantidad de arañas que fueron detrás de Birgrem, había sido todo un río de arácnidos, el karhu tendría problemas para sobrevivir a ellas no se diga un grupo de niños humanos. Los cazadores decidieron esperar, Zinnia sería quién tendría la última palabra, podían intentar mover los cuerpos, pero si el estado en que decía Królik que estaban era peor de lo que se veía posiblemente se convirtieron en polvo el momento de moverlos. Otra solución era dejar el lugar intacto y comunicar a los mineros, pero todo estaba lleno con los huevos de udide, la codicia de los mineros alimentada por el oro del Duque había causado está tr