—Bueno, hermosa Aideen, supongo que tenemos mucho de qué hablar. —Ciprian se inclinó hacia mí, ignorando por completo a Arzhel mientras me rodeaba con su brazo—. ¿Cómo va tu plan? —susurró una vez, podía sentir cómo Arzhel estaba atento a cualquier movimiento de Ciprian.—Va… avanzando. —Estaba luchando con todas mis fuerzas, no girar en dirección del manipulador detrás de mí. Estaba seguro de que su mirada podría convertir en piedra cualquiera.—Sabía que lo harías —dio un par de palmaditas en mi cabeza, con esa dulzura que solo yo podría sacarle—. Ya que estoy de vuelta, espero que cuentes conmigo y los muchachos para que ayudemos con tu plan —sus ojos se desviaron en dirección de Arzhel—. Y si alguien te molesta, asegúrate de hacérmelo saber. Te aseguro que le haré vivir un infierno en vida.—Gracias, Ciprian. Siempre he sabido que puedo contar contigo para lo que necesite —mis palabras fueron sinceras, pero no pude evitar usarlas para irritar un poco a Arzhel. Admitámoslo, verlo a
Arzhel había visto a Rune en algún lugar, y él, por supuesto, tenía una rutina diaria para comenzar su día laboral; la primera de esas era venir a molestarme, lo hacía cada día desde que nos encontramos y, ha decir verdad, me sorprendía no haberle dado un golpe en la cabeza.Mi cuerpo estaba preparado para encontrar alguna señal de él, pero no había nada. No lo vi en la entrada, ni cerca de mi oficina. Era como si la tierra se lo hubiera tragado. Me acerqué a una de las recepcionistas para preguntarle discretamente por él, a lo que simplemente me respondió que él no vendría, sino hasta la tarde.—Arzhel es un mentiroso —gruñí soltando una pequeña risa exasperada.Hice mi investigación camuflándola como si estuviera más interesada en preguntarle acerca del estado de Nessa. Una mujer preocupada por su amiga, es bastante convincente, más aún al notar lo cercanas que aparentemente nos volvimos.Me alejé del sitio para avanzar con mi trabajo, a pesar de que el hecho de que Arzhel fingiera
—¿Qué sucede? ¿El gato te mordió la lengua? —dije en un tono de broma.Sus labios se abrieron como si quisiera refutar; sin embargo, nada salió de estos. ¿Será porque lo había dejado sin palabras o porque decidió que no era necesario que arruinara el momento? La verdad era que no tenía importancia, no si ya dije todo lo que tenía para decir.Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Arzhel mientras ponía en marcha el vehículo. Quizá, el que nosotros pudiéramos acercarnos de esta manera la noche anterior, había hecho un cambio en nuestras vidas para bien.Es decir, yo ya estaba segura de los sentimientos de él para mí, y yo, bueno, ya estaba teniendo mayor claridad frente a los míos propios. Lo supe desde que el hecho de enterarme de que había pasado una noche con él en lugar de Rune, no me molestó como le habría pasado a cualquiera, no me molesté porque era él, sino porque ese par de serpientes era realmente despreciable.—Rune… ¿No se te acercó de más? —rompió el silencio luego d
Luego de la cena, hice lo que toda chica haría antes de tener un evento especial: revolver todo su clóset para encontrar el vestido perfecto para esa ocasión. No podía ser tan llamativo, pero tampoco uno que se pasara de sencillo y fuera olvidado por todos.Sacaba uno y otro y otro vestido, pero ninguno terminaba de convencerme. La montaña de vestidos rechazados se hacía más grande de lo que imaginé, y mi frustración no era tan fácil de manejar. No era una situación cualquiera, era un código rojo.Lancé otro al aire sin percatarme de que este había caído sobre la cabeza de Arzhel. Su pequeño bufido fue suficiente para sacarme de mi trabajo y centrar toda mi atención en él.—¿Qué se supone que estás haciendo, princesa? —cuestionó con suavidad mientras se quitaba el vestido de la cabeza y metía sus manos en sus bolsillos.—Estoy buscando un vestido para la cena de mañana —dije de manera casual mientras regresaba a mi trabajo. No era tiempo para distracciones, no si quería encontrar un v
Intenté tranquilizarme, debía seguir las instrucciones de Arzhel, porque alterarme y hacer una escena no era lo indicado en una situación como estas.Ahora, teníamos una pista fundamental sobre los siguientes pasos de las serpientes, y, a diferencia de lo que imaginé, pareciera que la cabeza detrás de esas maquinaciones malvadas, era mi madrastra.Bien, esto ya comienza a parecer un drama barato.Llevé mi mano presionando el puente de mi nariz mientras reunía toda mi calma para poder unirme nuevamente a ellos.Caminé con toda la tranquilidad que logré aparentar, como si el mundo entero me perteneciera. No dejaría que vieran mi confusión y su confianza en mí desapareciera o se viera afectada.A pesar de lo mucho que intenté camuflar mi desconcierto, Arzhel pareció notarlo, me tenía tan estudiada que cualquier cambio en mis facciones, por pequeño que fuera, sería captado rápidamente por él. Eso, a diferencia de preocuparme, me daba tranquilidad, pues significaba que podríamos comunicarn
Ambos nos instalamos en la sala, era hora de ver lo que mi padre y Teresa harían por sí mismos. Mi padre tendría que abrir los ojos por fin y entender que ella no era una buena compañía, sino que quería quitarle todo lo que con esfuerzo llegó a conseguir.Al encender la pantalla, Raiden, mi padre, estaba atado a una silla en el centro del sótano. Su expresión era una mezcla de ira y confusión, y aunque estaba tratando de mantener la compostura, se veía claro que no entendía lo que estaba pasando. Frente a él, Ciprian y dos de sus hombres estaban de pie, lucían imponentes y su presencia era un poco aterradora.Desvié mis ojos para ver la reacción de Arzhel, pero él estaba concentrado en lo que sucedería a continuación.—¿Qué demonios quieren de mí? —preguntó mi padre. Su voz estaba cargada de indignación, aunque había un matiz de nerviosismo en ella.Ciprian, con su acostumbrada calma, se paseó por la sala como si fuera un león dispuesto a encerrar a su víctima, se inclinó ligeramente
—¿Kenna? —susurró él con un gesto de confusión—. ¿De verdad eres tú, Aideen? —Su voz salía casi como un susurro, como si él intentara convencerse a sí mismo de lo que estaba sucediendo.Mis ojos estaban inundados por las lágrimas, mi corazón latía con fuerza, mis labios estaban apretados, ayudándome a mantener la calma.—Sí, soy yo, Aideen… papá —dije con dificultad, porque si abría más mi bocota, terminaría siendo una fuente inagotable de lágrimas.Me acerqué a él con pasos lentos, con cuidado. Tenía miedo de que él desapareciera en frente de mí, y la idea de que él no me creyera me aterraba. Cuando estuvimos a una distancia considerable, mi corazón parecía querer dar un vuelco, mis pies no respondían con normalidad.Me observó con detenimiento, como si estuviera buscando algo en ellos. ¿Una señal de que yo era quien decía ser o una muestra de que estuviera mintiendo?—¿De verdad eres tú? ¿Cómo no lo supe desde antes? —Su voz era suave, como si estuviera obligándose a creerlo.¿Y si
—No puedo imaginar por lo que tuviste que pasar… —murmuró finalmente, su voz se quebró ligeramente.—Eso no importa ahora. —Respondí, mi voz seguía temblorosa, pero mantenía ese matiz de firmeza—. Lo que importa ahora es que tenemos una oportunidad de arreglar todo esto, de hacerles pagar lo que hicieron, y créeme que no seré nada condescendiente con ellos.Papá cerró los ojos, respirando profundamente, como si intentara reunir fuerzas. Sus manos apretaron las mías, su agarre era firme como si temiera que me desvaneciera si las soltaba.—¿Qué necesitas que haga? —preguntó, su tono ahora lleno de resolución.Su pregunta me llenó de una mezcla de alivio y tristeza. Era el hombre que siempre había conocido: dispuesto a proteger a su familia, incluso cuando todo parecía estar en su contra.—Primero, quiero que actúes como si no supieras nada. —Mi voz era más tranquila ahora, no obstante, con mis ojos le rogaba que era necesario mantener el secreto—. Teresa y Nessa no deben sospechar que e