Capítulo 38 Iván sacó a Ada de la celda y la condujo hasta su despacho, una vez allí cerró con llave y se acercó hasta ella. Noto como algo brillaba debajo de su blusa, a la altura de su cuello. Con rapidez se acercó y desabrochó dos botones. Dejando a la vista el collar de las fuerzas secretas. — Vaya, realmente la cadena está contigo, Lukyan definitivamente tiene algo especial contigo. Sus ojos se iluminaron de emoción, pensó que ese collar había desaparecido para siempre. Con él podría controlar a las fuerzas especiales y derrocar a Lukyan de una vez. El brillo del collar que pendía del cuello de Ada iluminaba su rostro, revelando las lágrimas que surcaban sus mejillas. —¡Dame el collar! Exigió Iván de manera contundente. —No, Iván —protestó ella, su voz resonando con firmeza—Nunca te lo daré. Iván frunció el ceño, titubeando ante su respuesta. Se acercó más, intentando tocar el collar, pero Ada se apartó de su alcance. En un momento de frustración, Iván hizo un movimient
Capitulo 39. El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos naranja y malva, mientras Ada e Iván se acercaban hasta el jardín donde Lukyan solía encontrarse con Helena. La risa de la joven resonaba como una melodía lejana, y el pálido rostro de Ada se tornó aún más grave al escucharla. La imagen de Lukyan, con sus ojos brillantes y su sonrisa encantadora, contrastaba dolorosamente con el sufrimiento que crecía en su pecho. Lukyan besaba y acariciaba dulcemente a Helena, mientras ella sentada sobre sus piernas disfrutaba de cada caricia que este le otorgaba. Helena al darse cuenta de que Ada estaba allí parada observando la escena indicó a Iván con señas que se acercaran. Ivan no estaba dispuesto a desaprovechar esta oportunidad, por lo que cogió del brazo a Ada y la llevó hasta el lugar donde se encontraban su hermano y Helena. Ada se quedó parada junto a la pareja y con la voz entrecortada se atrevió a dirigirse a Lukyan: —¿Te acuerdas de mí? preguntó con su voz temblando
Capítulo 40. La luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas del castillo, creando un ambiente cálido y acogedor. Ada sentada sobre la cama y perdida en sus pensamientos no escuchó cuando tocaron a la puerta. Tres golpes hicieron falta para que Ada diera la orden de entrar. Tras la puerta una pequeña mujer la miraba con curiosidad. —¿Qué se le ofrece señora? Preguntó Ada con cierta incomodidad, sintiendo como esa mujer analizaba cada parte de su cuerpo. —El señor Iván ha dado órdenes precisas sobre usted, en unos minutos vendrán a prepararla para la cena de esta noche. —¿Hay algo más qué desee hacerme saber? Preguntó Ada sorprendida por las palabras de aquella sirvienta. —No, nada más, el señor solo me dijo que la avisara y que tiene que estar lista a las ocho en punto, él mismo vendrá a recogerla. La señora de servicio se marchó y unos minutos después se desató el caos para Ada. Su dormitorio antes vacío y silencioso se llenó de gente que se movía rápidamente de u
Capítulo 41 Ivan acompañó a Ada hasta su dormitorio, está paso sola para cambiarse. Mientras tanto Iván la esperaría en el exterior. Se miró en el espejo y este le devolvió el reflejo de una mujer humillada, de nuevo se sentía como una esclava. Se quitó el vestido y deshizo su peinado. Se metió bajo la ducha y borró todo rastro de vino de su cuerpo. Lo que no pudo borrar fue el desprecio y la humillación que había sufrido hacía tan solo unos minutos. Cuando estuvo lista salió de la habitación. Ivan estaba apoyado en la pared y la miraba como si estuviera dándole vueltas en su cabeza a algo. —Aún no dominas tus poderes por completo creo que necesitas practicar más. Dijo Iván con la mirada perdida. Ada asintió con la cabeza, Ivan tenía razón, si quería que su poder fluyera a través de ella necesitaría practicar. —Hace poco descubrí en la biblioteca un antiguo libro sobre tu manada, no la de tu padre claro está. Dijo levantando una de sus cejas. —Más bien la otra a la que perte
Capítulo 42. Ada se detuvo por un momento, sintiendo como una mezcla de tristeza y resentimiento crecía en su interior, mientras aquella escena se desplegaba ante sus ojos. El suave roce de los labios de Lukyan y Helena era un eco de una intimidad que ella había anhelado, un recuerdo doloroso de lo que alguna vez había sido su relación con Lukyan. Con el estómago revuelto, continuó con su tarea, tratando de no dejar que sus emociones se manifestaran en su rostro. Mientras escuchaba el murmullo de sus risas de fondo, se centró en el aroma del café recién hecho y el crujido del pan tostado. Cada sonido parecía amplificarse en su mente, un recordatorio constante de su lugar en ese castillo. A pesar de sus esfuerzos, un retazo de su corazón anhelaba la calidez que antes había compartido con Lukyan, la complicidad que había sido reemplazada por los insultos y las humillaciones. Suspiro profundamente y colocó el desayuno sobre la mesa. Inmediatamente después de hacerlo se puso a recoger l
Capítulo 43 Ivan se encontraba en su habitación organizando unos papeles cuando tocaron a la puerta. Dio permiso para entrar y para su sorpresa la persona que ingresó en su habitación no fue otra nada más que Ada. Miro el reloj y se sorprendió un poco al ver que Ada había llegado mucho antes de lo previsto, así que rápidamente guardó los papeles que tenía frente a él y le entregó el libro que le había preparado. Ivan observó la expresión en el rostro de Ada mientras le entregaba el libro. Desde el primer vistazo, supo que había algo único en él. La encuadernación era de un cuero suave, con un delicado grabado de símbolos antiguos que resplandecían bajo la luz tenue de la habitación. A medida que Ada lo abría, sus dedos rozaban las páginas, y una chispa pareció encenderse en sus ojos. —¿Qué es esto, Ivan? preguntó Ada, llena de curiosidad y de asombro. —Este es el libro del que te hablé. No es como los que hayas podido ver antes. Este... tiene un poder especial, es único. Respond
Capítulo 44 Ada caminaba furiosa empujando el carrito de la comida, la distancia entre la cocina y el dormitorio de Lukyan se le hizo demasiado corta. Estaba muy enfadada y era algo que no podía ocultar, por lo que cuando llegó a la puerta del dormitorio de Lukyan respiró varias veces intentando tranquilizarse. Tocó dos veces con su puño en la puerta y esperó hasta que Lukyan le diera permiso para ingresar en la habitación. Esa orden no tardó demasiado en llegar. Ada abrió la puerta y empujó el carrito de la comida hasta el interior. Mientras dejaba la comida pesadamente sobre la mesa frente a él, se atrevió a cuestionarlo. Dejó los platos sobre la mesa y lo miró directamente a los ojos. —Sabes, si aquí la jornada de trabajo no termina en todo el día ¡prefiero irme de aquí! Si te soy sincera creo que explotas a la servidumbre. Dijo Ada escupiendo con rabia cada una de sus palabras. Lukyan no levantó la cabeza de su plato, continuó cortando el filete en trozos. —No puedes irte,
Capitulo 45. Ada iba a abrir la puerta del dormitorio de Lukyan cuando la puerta se abrió de repente, Helena parada delante de ella le cerraba el paso y la miraba con asombro. —¿Me dejas salir por favor? dijo Ada sin levantar la mirada del suelo. Helena se hizo a un lado y dejó que ella saliera del dormitorio de su prometido. Helena no podía hacer nada más que sentirse inquieta, la ropa de la mugrosa de Ada estaba desordenada al igual que su cabello. Un miedo atroz la invadió de un instante a otro. No quería, y no podía perder a Lukyan. De ninguna de las maneras lo podía permitir, había arriesgado y sacrificado tanto que no podía perderlo todo ahora. Odiaba con todo su ser a Ada, esa mujer amenazaba con destruir todo su mundo. Con su carita de niña buena y su mirada inocente parecía un mismísimo ángel. Pero ella sabía que Ada era el mismísimo demonio encarnado. No debía de haber aceptado la ayuda de Iván, ahora por aceptar su ayuda no podía eliminarla y eso estaba volviendo loca