Tan pronto como llegué a la casa presidencial se cumplió lo que predije. El secretario ya tenía todo listo para irnos a ver a Miriam. Había desplegado varios carros de seguridad en la zona así como un rastreo previo. La seguridad era lo más importante. Además había evadido la agenda para que no se me requiera por un rato, y sobre todo, dió un gran pretexto a los que observaban pues seguía siendo una misión secreta.De inmediato nos dirigimos a su casa. Mi secretario se encargó de confirmar que ella estuviera ahí todavía, lo cual me daría la ventaja.—Recibió un comunicado para ir a Guadalajara.—Me dijo mientras el automóvil nos llevaba.—El reconocimiento del cuerpo sigue siendo prioridad, le pidieron ir a realizar esa tarea.Hizo una ligera pausa mientras movía sus hojas, ese hombre era capaz de tener todo ordenado en esas libretas y folders que siempre cargaba.—Por lo que veo aquí, el seguro puede cubrir todos los gastos —Dijo con ese tono de estratega que le caracterizaba.—Un segur
Me fuí de la casa de Míriam con una nueva victoria. Ella aceptó toda nuestra ayuda y se quedó muy agradecida con nuestra generosidad. Quedé muy cerca de llevar nuestro vínculo a otro nivel.Me ofrecí para acompañarla a Guadalajara, esto para buscar junto a ella ese lugar y esos papeles de una vez por todas.No podíamos viajar juntos por razones muy poco entendibles para ella pero que para mí eran muy precisas.Puse de pretexto el uso del avión presidencial diciendo que ningún civil podría subir ahí. Eso era mentira, tantas veces subieron conmigo varias modelos y personas para participar en mi diversión. El verdadero motivo era no comprometerme con ella y por supuesto… mi celosa novia.Aún así, la envié en una de las mejores aerolíneas del país.El proceso era muy sencillo, uno de mis hombres la llevaría al aeropuerto y otros más tenían que recibirla allá para llevarla conmigo.Mientras tanto yo regresé a mi casa para alistarme y salir a Guadalajara.—Su amigo Luis ha estado muy insist
Cualquier que fuera el caso me obliga a actuar, no se me podía escapar ahora que tenía la oportunidad perfecta para hacerme con esos papeles.—No nos queda de otra que rastrearla ¿cierto?—Le pregunté a mi secretario quien se estaba moviendo a través de su celular para buscar algo.—Según las cámaras del aeropuerto a las que tengo acceso.—Hablaba mientras miraba a gran velocidad todo.—Ella abordó y llegó a esta ciudad según el horario establecido.—¡Qué bueno! Eso ya es ganancia.—Dije para inspirar la revisión.—En la cámara de fuera, se puede ver claramente como ella sale y busca a nuestros hombres.—Pausó con seriedad.—Es todo lo que se puede ver desde ese ángulo.El secretario comenzó a realizar llamadas y mover contactos, necesitamos saber que había pasado con ella. La situación más lógica para mí era que se había ido por su cuenta, solo había un problema para eso, ¿Por qué no respondió el celular?Pude haber encontrado mil situaciones que me dieran una respuesta pero no quería come
Me zafé de las obligaciones que mi puesto requería. Me olvidé que era el presidente del país, al menos en lo político pues de mi autoridad y poder militar, aún estaba haciendo uso.Nos montamos en varias camionetas blindadas. Varios miembros de mi seguridad con algunas instituciones privadas, formaron mi equipo de cacería para entregarme a mi rival.Luis dominaba ese estado y contaba con varios escondites, pero nuestra jugada principal seguía siendo el rastreador que le colocamos a Miriam.El secretario pudo ver que estaba en una casa no muy lejos de ahí. Pudimos corroborar que ese inmueble le pertenecía a Luis, así que no había duda, lo iba a buscar y lo hundiria de una buena vez.Solicité a mi equipo un chaleco antibalas así como un arma. Se sorprendieron mucho por mi petición ya que no era común que el presidente se uniera a ese tipo de actividades.De hecho, desconocían que yo tuviera algún tipo de preparación para hacerlo.Cuando inició mi carrera política tomé varios cursos, lo
Mi adrenalina anterior se convirtió en coraje por esa situación y esta aumentó con las palabras del secretario.—No la podemos encontrar señor.—Me dijo algo desesperado a través del comunicador.—Seguramente se metieron a un túnel subterráneo y se están moviendo por ahí.—¿Un túnel dices?—Mi mente se esclareció un poco.—Ese estúpido pensó en todo. Nos será muy difícil encontrarlo.Me quedé un momento en silencio tratando de analizar cómo poder encontrar un túnel. El terreno era enorme y la entrada debía ser pequeña. Teníamos que registrar toda la parte baja del terreno.—¡Muy bien, vamos a buscar esa entrada!—Ordené a mis hombres con jerarquía.—¡No nos iremos de aquí hasta encontrar ese túnel, rápido o ese maldito nos sacará ventaja!Todos me hicieron caso y se pusieron a buscar algo que les diera indicios. La única ventaja que teníamos es que ya no había hombres de él así que teníamos permitido bajar la guardia.Al sentir dicha importancia se me ocurrió recurrir a toda la fuerza dispo
El tránsito en la ciudad era más que el habitual, seguramente los movimientos del ejército y la policía estaban ocasionando ese efecto.Tuve varios minutos para relajarme y ver a través de la ventana del auto, el caos que había desatado sobre aquella hermosa ciudad. Un caos que sin duda iba a empeorar. En ese momento no le dí mucha importancia a los rebeldes que me querían atacar, estaba más preocupado por recuperar a Miriam. Me cuestionaba si era por la misión o si yo sentía algo por ella realmente. Algo que iba más allá de una amistad o compasión.En ese momento y como si los celos le ayudaran, mi novia me llamó justo para recordarme que estaba pensando en otra mujer.Le traté de responder lo más normal que pude. Aunque seguramente ya sabía lo que pasaba, no podía saber las verdaderas razones.—Hola mí amor, ¿Qué tal tu día?—Le dije al responder la llamada.—Esteban ¿Estás bien?—Dijo con un tono muy preocupado lo cual me halagó.—Ví todo lo que está pasando, ¡Sal de la ciudad inmedia
—¿Dónde estoy?, ¿por qué me tienen aquí?—Estaba tan harta y desesperada que por fin rompí el silencio, ya no me importaba nada.—¡¿Qué les sucede?!, ¡Esto es inhumano!Habían pasado más de cuatro horas, o al menos eso calculé desde que llegué ahí, en un cuarto que olía a popo. Era como un chiquero, un lugar donde se crían animales de granja como puercos o gallinas.Mis pies estaban en contacto directo con el lodo. La única rigidez que habían probado mis pies, fue una roca muy afilada que estaba en la esquina de aquel lugar. Cuando quise descansar, puse mis pies en ella y eso me ocasionó una cortada.La suciedad podía resistirla, incluso el mal olor podía superarlo. Con lo que ya no podía era con el intenso calor que hacía. Sudé por horas, saqué hasta el último gramo de grasa, puedo jurarlo. Podía sentir las gotas escurriendo sobre mi piel. No sabía que tenía tanta agua adentro.Justo cuando creí que ya no podía más, detoné con algo aún peor… había cucarachas en varios sectores del luga
Una vez en la silla, se acercó uno de ellos con un sensor que comenzó con su ruido molesto una vez que llegó a mi brazo izquierdo. Ese mismo ruido se repitió en mi cabeza, muy cerca de mi nuca.El segundo hombre se acercó y con un equipo muy especial que parecían unas pinzas pequeñas, me extrajeron aquello que había ocasionado el ruido.Al parecer tenía un par de chips rastreadores. Después de quitarmelos, el hombre los tiró al suelo y los rompió con un pisotón. Después de ver aquello, me pregunté ¿Qué otros misterios me encantaría en aquel lugar?Me retiraron el rastreador a tiempo. Jamás me imaginé que alguien se hubiera atrevido a ponerme algo así. De inmediato pensé que Luis había sido el responsable en su intento por capturarme. Me molesté mucho con él solo de pensarlo. Cuál sería mi sorpresa al resolver el misterio.—Ahora podemos hablar como te lo prometí.—Me dijo el hombre rubio al recibir la confirmación de que no había más chips.—Podemos salir y responderé todas tus dudas.