Capítulo200
La princesa Catalina avanzó rápidamente y arrebató el pergamino:

—Voy a abrirlo. Si te atreves a maldecir a mi madre, Isabella, te juro que no dejaré que encuentren ni siquiera tu cadáver.

El pergamino se desenrolló lentamente, y todos estiraron el cuello para mirar. Cuando quedó completamente abierto, lo que apareció fue una pintura de un ciruelo en flor.

Era un rollo de medio metro de largo, mostrando un hermoso ciruelo, con ramas delicadas. Las flores de ciruelo estaban en plena floración, algunas todavía en capullo, mientras otros brotes apenas asomaban en las ramas.

Los presentes quedaron boquiabiertos. La pintura parecía tan real que daba la impresión de que un ciruelo estaba plantado justo frente a ellos, con cada detalle del tronco y las imperfecciones de la madera visiblemente claros.

Una dama conocedora de pintura exclamó:

—¿Esta es la pintura del ciruelo invernal del maestro Santiago? Tuve la suerte de ver su obra de ciruelo en flor una vez, y el estilo es idéntico. ¡Sí, esa
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