Capítulo 24

Sus ojos adquieren un brillo lleno de esperanza, de cerca era aún más guapo, se remoja los labios y la intensidad de su mirada es la que me hace rodear su cuello con mis brazos, atrayéndolo más hacia mí.

—¿Aceptas ser mía? ¿De verdad? Solo mía y de nadie más…

Su voz es ronca y demasiado varonil, tanto que me hace temblar las piernas, no tenía idea de qué terreno estaba pisando, pero quería intentarlo, Zed era no solo un medio de escapatoria para mantenerme lo más lejos posible de Abel, sino, una luz.

—Quiero intentarlo, si tú quieres todavía, claro —sonrío y esta vez es en serio.

Zed me estrec

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