Damien. Los minutos parecían eternos mientras me dirigía hacia la mansión donde señalaba el rastreador. Mi corazón latía con fuerza, lleno de ansiedad y temor por Irina. El odio que sentía en este momento era incalculable, pero lo primero que necesitaba ahora, era llegar lo más rápido posible para liberarla. Necesitaba sacarla de este lugar. El equipo liderado por mi hermano Alexey y yo, rodeamos la mansión con sigilo. Cada movimiento era calculado, cada paso dado con precaución. Finalmente, llegamos a la entrada principal de la mansión. Los guardias allí permanecían alertas, y cuando nos bajamos en una distancia prudente, sentí cómo Alexey me haló el brazo. —Mantén la mente fría… necesito a Petrov en mis manos… —Y negué. —Es mío… Alexey me sacudió con fuerza. —Se trata de mí, maldi@ sea… —Mírame la cara, me importa un carajo… —Solo… —y él negó haciéndole señas a un montón de hombres que parecían sombras yendo por todo el lugar, junto a sus armas largas. Y fue evidente que el
Irina. El viaje en la camioneta con Damien fue silencioso. Mi mente estaba agitada por todo lo que había pasado, por las palabras de Yelena y por la violencia que presencié. Sentía el dolor en mi cuerpo, tanto físico como emocional, pero también tenía una sensación de alivio al estar con Damien en este momento. Aún me parecía mentira que estuviera a salvo, podía recordar el pánico que viví unos minutos antes cuando estaba a punto de ser asesinada de la mano de Eliot, y el pensamiento solo me hizo abrazar más a Damien. Llegamos a la casa nueva. Era una mansión al igual que lujosa, y hermosa, pero en ese momento, nada de eso importaba. Lo único que necesitaba era estar con Damien, lejos de todo el caos y el peligro. Entramos juntos a la casa, y él me llevó hasta una amplia sala, y encendió una chimenea frente a nosotros. Me ayudó a sentarme en el sofá y me miró preocupado. —¿Estás bien? —preguntó con suavidad. Asentí, pero las lágrimas comenzaron a caer nuevamente. Damien me abrazó
Irina.—Por favor… no me hagas esto —Ana negó limpiando sus lágrimas y luego miró mis vestidos.—Pareces… una princesa… —sonreí apretando mis dientes, porque su emoción solo me hacía un nudo en la garganta.A diferencia de Ana, nuestro matrimonio había sido planeado por todo lo alto.Nos casaríamos en la catedral de la plaza roja, donde Damien se arrodilló a ponerme el anillo en mi dedo dos meses atrás, y aunque Ana se inclinaba más por una religión protestante, dejé que Damien eligiera el lugar, y la persona que estaría frente a nosotros, era lo de menos.Sabía perfectamente que Dios era el que nos bendeciría de todas formas.Nunca pregunté que había hecho Alexey con Yelena y su hermano, pero unos días después del secuestro encontraron sus cuerpos calcinados, en un supuesto accidente de auto, y solo allí se conoció en rusia, que ambos eran hermanos de sangre.Algunos dijeron que le faltaban partes del cuerpo cuando los encontraron, pero era un tema al que no quería acercarme, ni de l
Irina. Solté el aliento, quizás el más cansino, pero el más feliz de mi vida cuando di un beso en la cabeza húmeda de mi bebé. La enfermera lo rodeó en una manta, pero su cuerpecito caliente y desnudo, estaba sobre mi pecho, mientras él, intentaba abrir los ojos. Me tuve que limpiar una lágrima, que, sin ser calculada, salió de mi ojo. Era lo más hermoso que había podido sentir y ver, mientras mi cuerpo, aún temblaba por el parto. —Lo hiciste de maravilla… —la boca de Damien besó mi frente, y le sonreí—. ¿Entonces? ¿Será Máximo? —Será Máximo… el grande… —ambos sonreímos, y luego Damien besó mi boca de forma sutil. Y sin preguntármelo siquiera, tomó al bebé en sus brazos y pegó su naricita junto a la de él. —Mi primogénito… —me estremecí cuando su mirada se clavó en él, y me embargó la emoción del momento. Prontamente, los toques en la puerta no se hicieron esperar, y apareció parte de la familia Kozlov. Me reí al ver el montón de globos azules que tenía Alex en su mano, los p
Anastasia. —Por fa… cuídate mucho, no soy yo la que está contenta con esta salida tuya… —Vamos, Má… son mis dieciocho… los tiempos han cambiado, y no quiero un pastel en la mesa. Asentí de forma seria, y tomé sus mejillas para besarlas. —Que la pases genial… te amo un montón. Mikhail salió de la mansión, mientras me asomé en los ventanales enormes, y estaba chocando su puño con Alex. Él le tomó de la nuca para darle un abrazo a media, y le dijo algo en el oído, golpeándole el hombro. Mi chico grande tomó su camioneta nueva y salió, batiendo su mano, mientras la puerta se abrió, para que el rostro de Alex apareciera ante mí. —¿Preocupada? —Mucho… —Es un hombre. —Es mi chico… —Alex torció los ojos y luego se sirvió un vaso de bebida. —No es tuyo… pronto también se casará y emigrará de aquí… y nos quedaremos solos, de nuevo… —Alex me sonrió sentándose en el sofá y negué. Pero de inmediato me fue hacia él y abracé su cuerpo. —Nunca imaginé esta vida… —¿Querías otra? —Imaginé
SINOPSIS:A pesar de ser la hija de uno de los capos más importantes del mundo, Mila Vasíliev difiere totalmente de las andanzas de su familia. Y aunque odia que normalmente la titulen “la hija de la mafia”, ella ha trabajado toda su vida por cambiar su destino.Siendo una trabajadora social, siente que es un remedio de compensación, y ella está en el punto más gratificante de su carrera, cuando su jefe le pide conseguir una importante donación, que su ONG necesita más que nunca…Lo dulce se mezcla con lo amargo, los ángeles con los demonios, y Mikhail Kozlov con la intocable hija de Vasíliev, al que incluso se le prohíbe que mire.Él, solo quiere jugar, y todo esto, hasta que descubre que su hermano Sergei está sacando una cifra cuantiosa de la fortuna familiar, para rescatar a la mansa ovejita…Tomando la decisión de actuar para que la presa se enamore del cazador, él desata una guerra divertida… y peligrosa al mismo tiempo…Así que Rusia, va a arder de nuevo…
—Es tu primer cumpleaños en la jungla… —mis ojos se torcieron y negué hacia Sara que estaba en la pantalla.—No es una jungla Sara, es África, y me vuelvo mañana…—¿A Rusia?—Obvio no, a Estados Unidos… haremos una campaña en nuestra ONG, y luego nos enviarán a diferentes lugares… creo que extrañaré este lugar… —Sara arrugó su boca.Ella era un snob, con mucho egocentrismo y la pisca de ironía que destacaban a los Kozlov, a excepción de mi querido amigo Sergei, que lo sacaba de todo ese saco.Sin embargo, Sara era como mi hermana, y vivir sin ella, era imposible.—Creo que dormiré…—No… no antes sin… ¡Cumpleaños, feliz! ¡Cumpleaños… a mi hermana querida de otros padres… cumpleaños… feliz!Sonreí a la pantalla mientras mis ojos se nublaron un poco.—Te amo, Sara…—Y yo te amo a ti pelusita… ven a Rusia pronto… te lo pido por favor…—Trataré…—¿Tratarás? Ayudas a gente que ni conoces… y ¿tu hermana?Solté el aire.—Haré lo posible.—Eso no me gusta…—Iré… ¿Ok? ¡Iré! —Sara pegó un grito
Mila. —Te felicito Mila… eso que hicieron allá en África, tiene sus méritos… realmente estás comprometida con la causa… —asentí lentamente hacia Marco, que era el jefe de toda nuestra organización. Marco Harris era el fundador de nuestra ONG, un hombre de cincuenta años al que admiraba muchísimo, y, sobre todo, respetaba. Algunas personas en la organización no veían muy bien que me reuniera con él al privado, pero solo Marco y yo sabíamos lo mucho que nos apreciábamos. También por eso existía muchas rivalidades tontas. —Fue un deleite, pero sobre todo una enseñanza para toda la vida… —Marco me sonrió y asintió. —Lo puedo imaginar, ya lo he vivido… ¿Cómo te preparas para la reunión? —alce mis hombros. —Tengo nervios, no sé cuál sea mi próximo destino… y tampoco lo que dirán mis padres a ello… —Bueno, hay una iniciativa esta vez, y les tengo una sorpresa… —sonreí asintiendo, pero prontamente su asistente le anunció que estaban esperándolo en la sala, y él se puso de pie—. Vamos…