Los rayos del sol se colaban por la ventana dando directo a mi rostro, abrí mis ojos para acostumbrarme a la luz y de inmediato las náuseas me invadieron por completo, me levanté lo más rápido que pude y llegué a tiempo al baño a devolver lo poco o nada que tenía en mi estómago. Bebé, te estás portando mal con mamá, y esto apenas era el comienzo. Mi nana entró a mi habitación después de tocar un par de veces, con una bandeja de desayuno y junto con dos empleadas que empujaban un enorme perchero con diferentes prendas de ropa que reconocí de inmediato, se trataba de la marca de mi padre, pero jamás había visto esa colección a la venta. —Buenos días, niña Ayla, su padre le ha enviado estas piezas de ropa exclusivamente para usted.—Mi nana me informó sobre el responsable de esta inesperada sorpresa. A mi padre se le estaba pasando la mano, aún tenía mucha ropa sin usar en mi ropero y que probablemente no pueda usarla cuando se comience a notar mi embarazo. —Mi padre es un consentid
Me levanté de mi asiento con brusquedad ganándome un mareo que me hizo sentar de nuevo, de pronto sentí que hacia mucho calor en la oficina. La mirada de los tres hombres se clavaron en mí y quise desaparecer, ¿Por qué están ellos aquí?—¿Qué? ¿Los Hotchner?—Pregunté incrédula y rogando para que Justin dijera que había dscuchado mal y que aquellos nombres solo fueron producto de mi imaginación, pero su rostro serio y sin una pizca de gracia me hizo saber que no escuché mal.—No puede ser. Miré mi vientre aún plano y no supe qué decir o que hacer, mis piernas temblaban por los nervios y me sentí más sofocada. –Princesita ¿estás bien?—Spencer llegó a mi lado en cuestión de segundos, se puso de cuclillas para estar a mi altura y poder mirar mi rostro, sus ojos parecían preocupados y no es para menos, los Hotchner están aquí. —Aylita, estás pálida, no puedes recibirlos en ese estado, Justin trae una botella de agua.—Gabriel también se apresuró a llegar junto a mí y se sentó a mi lado a
Ethan y Ellen no apartaron la vista de mi amiga ni por un segundo al ser interrumpidos, Liah se veía tan disgustada con los Hotchner, al igual que todos y no la culpo, es la única que sabe sobre las humillaciones de Ellen y su hija, porque los los demás solo estaban al tanto de la infidelidad de mi exesposo. —¿Quién dejo entrar a estos desvergonzados?—Preguntó Liah llegando al lado de Spencer, sin soltar la bolsa de regalo con unas palabras que logré leer desde aquí. ¿Niña o Niño? Voy a estrangular a Liah cuando los Hotchner se vayan, está a punto de dejarme al descubierto y al parecer no le importa nada más que expresar su descontento a Ethan y su madre. ¿Y quién es está mujer tan irrespetuosa? No, no me digan, seguro es miga de la Sra. Reid, se nota por la poca clase aunque quiera aparentar lo contrario, no tiene modales.—Ellen no tardó en atacar a mi amiga mirándola de pie a cabeza, sin saber que Liah no se iba a contener y se iba a defender con todo. Sin embargo, me extraño
EthanSalí pisando fuerte y con una incomodidad en mi pecho, de aquella oficina donde se desvanecieron todas las ganas que tenía de hablar con Ayla. Estaba cabreado con todos, con mi madre, con el par de hombres quee no hicieron más que abogar por Ayla, y con la tal Liah que al parecer estaba muy bien informada sobre mi familia, pero sobretodo, estaba cabreado con "la Sra. Reid", y no sé si era por no poder verla en este momento o porque el tal Spencer Adams parecía muy interesado en ella, como si no le importará que acabará de divorciarse. Pasé de largo al asistente de la vicepresidente y llegué al ascensor donde me esperaba mi madre con el rostro completamente rojo, está enojada porque no se salió con la suya, pero más enojado estoy yo por haber actuado de aquella manera al frente de esas personas, cuando el motivo por el que estábamos aquí, era para disculparnos personalmente con Ayla, y aunque me costó convencer a mi madre de venir, al final accedió sin
Terminé de subir las escaleras decido al llegar a la mesa de Ayla, mis manos ya comenzaron a sudar y cuando estuve a punto de ir por ella, un hombre uniformado se cruzó en mi camino, deteniendo mi paso. —Lo siento, el área VIP es para clientes autorizados, puede seguir disfrutado de nuestros servicios en la parte baja.—Lo miré con una ceja enarcada, mientras reprimía las malas palabras que pasaban por mi cabeza.—Necesito hablar con la Sra. Ayla Reid, no le quitaré mucho tiempo, no creo que haya problema por eso.—Dije mirando unos metros más allá, donde está sentada Ayla hablando animadamente con los demás, aún no se daba cuenta de mi presencia en el lugar, pero no faltaba mucho para que lo supiera.—No puede seguir, por políticas del restaurante.—Solté un suspiro cansando mientras le daba la espalda al hombre y sacaba mi billetera, eso fue lo que debí hacer desde un principio. —Diez mil dólares por dejarme seguir.—Dije con los billetes en la mano y sus ojos se abrieron de par en pa
Tres años después Le dí el último trago a mi vaso de whisky, la semana de la moda en Nueva York estaba cada vez más cerca y me estresaba que aún no estuviera lista la colección que íbamos a presentar, ya debería estar lista la primera prueba de vestuario.Unos toques en la puerta me hicieron desviar mi atención del trabajo, cuando Alysson apareció junto a mi madre y Emily, le lancé una mirada indiferente a las dos mujeres que entraron sin antes preguntar. —Estoy ocupado, en este momento no puedo atenderlas.—Le dije volviendo mi atención a los papeles que debía revisar antes de firmar, ignorando a las mujeres que se sentaron al frente de mí escritorio como si no hubiera pronunciado palabra alguna.—Eliot despertó. —Cuando escuché las palabras de mi madre, dejé a un lado los papeles y la miré con el ceño fruncido, sin poder creer lo que estaba escuchando.—¿Despertó? ¿Cuándo?—Pregunté incrédulo, aunque podía ver que no estaba bromeando por su expresión seria.—Está mañana, me han llam
AylaNo tenía ni idea de la hora que marcaba el reloj, cuando sentí unas manos en mis mejillas, logrando de que despertará de mi reconfortante sueño. Abrí los ojos y me encontré con la mirada miel de mi pequeño pelinegro, que alegraba todos mis días. —Mamá. —La dulce voz de Drew me hizo sonreír de oreja a oreja y envolví su pequeño cuerpo en mis brazos para llenarlo de besos, causando su infrenable risa que contagiaba a cualquiera. —¿Qué hace el niño más consentido despierto tan temprano?—Dejé un par de besos más en su mejilla, cuando caigo en cuenta que no debería estar aquí y ni siquiera escuché el monitor que conectaba mi habitación con la suya.—¿Cómo llegaste hasta aquí niño travieso? —¡Qué lindos! Hacen que me den ganas de tener un hijo, pero luego veo las travesuras de Louis y se me pasa, prefiero seguir siendo tía, lo puedo devolver cuando quiera.—Me exalté en la cama cuando escuché la voz de Liah y la vi sentada en el sofá con un emparedado en sus piernas. Louis se asustó
No pude evitar mirar a mi padre como si hubiese perdido la cordura, quise pensar que tal vez el cansancio del viaje le había afectado, pero su expresión sería y a la vez animado me hacía esfumar aquella idea, se veía más cuerdo que nunca y al parecer mi madre estaba de acuerdo con la descabellada decisión de mi padre.¿Cómo es posible que me hagan esto?Él más que nadie sabe lo que implica volver a Nueva York, ¡Y a la semana de la moda! Era un encuentro seguro con Ethan Hotchner y yo no quería verlo pero ni en pintura nunca más en mi vida. —Sr. Rossi, me temo que es una decisión muy precipitada y que no ha sido previamente consultada. La empresa no puede quedar sin nadie al mando, como usted comprenderá, se acerca el nuevo lanzamiento de una nueva colección y alguien debe hacerse cargo, así que prefiero quedarme y hacerme responsable de Rossi.—Hablé con toda la seriedad que amerita el caso, sin apartar mis ojos de los suyos, le estaba transmitiendo mi inconformidad con su repentino