Terminé de subir las escaleras decido al llegar a la mesa de Ayla, mis manos ya comenzaron a sudar y cuando estuve a punto de ir por ella, un hombre uniformado se cruzó en mi camino, deteniendo mi paso. —Lo siento, el área VIP es para clientes autorizados, puede seguir disfrutado de nuestros servicios en la parte baja.—Lo miré con una ceja enarcada, mientras reprimía las malas palabras que pasaban por mi cabeza.—Necesito hablar con la Sra. Ayla Reid, no le quitaré mucho tiempo, no creo que haya problema por eso.—Dije mirando unos metros más allá, donde está sentada Ayla hablando animadamente con los demás, aún no se daba cuenta de mi presencia en el lugar, pero no faltaba mucho para que lo supiera.—No puede seguir, por políticas del restaurante.—Solté un suspiro cansando mientras le daba la espalda al hombre y sacaba mi billetera, eso fue lo que debí hacer desde un principio. —Diez mil dólares por dejarme seguir.—Dije con los billetes en la mano y sus ojos se abrieron de par en pa
Tres años después Le dí el último trago a mi vaso de whisky, la semana de la moda en Nueva York estaba cada vez más cerca y me estresaba que aún no estuviera lista la colección que íbamos a presentar, ya debería estar lista la primera prueba de vestuario.Unos toques en la puerta me hicieron desviar mi atención del trabajo, cuando Alysson apareció junto a mi madre y Emily, le lancé una mirada indiferente a las dos mujeres que entraron sin antes preguntar. —Estoy ocupado, en este momento no puedo atenderlas.—Le dije volviendo mi atención a los papeles que debía revisar antes de firmar, ignorando a las mujeres que se sentaron al frente de mí escritorio como si no hubiera pronunciado palabra alguna.—Eliot despertó. —Cuando escuché las palabras de mi madre, dejé a un lado los papeles y la miré con el ceño fruncido, sin poder creer lo que estaba escuchando.—¿Despertó? ¿Cuándo?—Pregunté incrédulo, aunque podía ver que no estaba bromeando por su expresión seria.—Está mañana, me han llam
AylaNo tenía ni idea de la hora que marcaba el reloj, cuando sentí unas manos en mis mejillas, logrando de que despertará de mi reconfortante sueño. Abrí los ojos y me encontré con la mirada miel de mi pequeño pelinegro, que alegraba todos mis días. —Mamá. —La dulce voz de Drew me hizo sonreír de oreja a oreja y envolví su pequeño cuerpo en mis brazos para llenarlo de besos, causando su infrenable risa que contagiaba a cualquiera. —¿Qué hace el niño más consentido despierto tan temprano?—Dejé un par de besos más en su mejilla, cuando caigo en cuenta que no debería estar aquí y ni siquiera escuché el monitor que conectaba mi habitación con la suya.—¿Cómo llegaste hasta aquí niño travieso? —¡Qué lindos! Hacen que me den ganas de tener un hijo, pero luego veo las travesuras de Louis y se me pasa, prefiero seguir siendo tía, lo puedo devolver cuando quiera.—Me exalté en la cama cuando escuché la voz de Liah y la vi sentada en el sofá con un emparedado en sus piernas. Louis se asustó
No pude evitar mirar a mi padre como si hubiese perdido la cordura, quise pensar que tal vez el cansancio del viaje le había afectado, pero su expresión sería y a la vez animado me hacía esfumar aquella idea, se veía más cuerdo que nunca y al parecer mi madre estaba de acuerdo con la descabellada decisión de mi padre.¿Cómo es posible que me hagan esto?Él más que nadie sabe lo que implica volver a Nueva York, ¡Y a la semana de la moda! Era un encuentro seguro con Ethan Hotchner y yo no quería verlo pero ni en pintura nunca más en mi vida. —Sr. Rossi, me temo que es una decisión muy precipitada y que no ha sido previamente consultada. La empresa no puede quedar sin nadie al mando, como usted comprenderá, se acerca el nuevo lanzamiento de una nueva colección y alguien debe hacerse cargo, así que prefiero quedarme y hacerme responsable de Rossi.—Hablé con toda la seriedad que amerita el caso, sin apartar mis ojos de los suyos, le estaba transmitiendo mi inconformidad con su repentino
Un escalofrío recorrió toda mi espalda hasta llegar a la nuca, cuando el Jet privado aterrizó en el aeropuerto privado de Nueva York, mi estómago se revolvió y tuve que tomar una botella completa de agua para no vomitar aquí mismo.De vuelta a New York.—¿Estás bien?Spencer preguntó a mi lado , estuvo durante todo el viaje a mi lado con Louis jugando en su regazo y ahora mi pequeño bebé estaba dormido en los cómodos brazos de mi primo.—Sí, claro estoy bien.—Mentí descaradamente esbozando una sonrisa.No me sentía del todo bien, fue inevitable recordar parte de mi vida siendo la Sra. Hotchner, sobre todo recordaba como si hubiese sido ayer, el día que volví de Orlando con la prueba de embarazo en la mano y nerviosa por llegar con Ethan para darle la noticia de quesería padre. Ahora volvía a aterrizar en este lugar, pero con mi hijo en brazos.No pasa nada, nadie se va a enterar de la existencia de Louis. —Tú rostro blanco dice todo lo contrario. —Spencer me atrapó mintiendo y solté
El cuerpo de Gabriel se posiciono delante de mí de manera sobreprotectora, a la vez que Liah y Spencer se acercaron al escuchar la manera en la que esa mujer me llamó, justo como su madre solía llamarme. Di un paso hacía adelante, quedando a un costado de Gabriel, no quería que pensará que me estaba escudando con mis acompañantes.—Esté no es un lugar para gente de bajo recursos como usted, ¿Qué pretende al volver? No, no me diga, seguro que cree que tiene la posibilidad de volver a casarse con un Hotchner, déjeme decirle que está perdiendo su tiempo, ¿Por qué no se devuelve por donde vino?—Soltó una engreída y prepotente Emily con aires de superioridad, una maliciosa sonrisa adornaba su rostro, mientras su grupo de amigas me miraban como si fuera el ser más despreciable.No pude evitar soltar una risa sin gracia por las sarta de estupideces que salía de su boca. Como si la familia Hotchner fuera motivo para volver, ni por más loca que estuviera iba a casarme de nuevo con una familia
La botella del mejor vino del bar Eclipse se terminó y Liah no dudo en pedir otra a pesar de que aún no me terminaba la segunda copa.—Y aquí podemos ver a la mujer que no quería probar ni una gota de alcohol en su vida.—Dije divertida mientras movía mi copa antes de tomar un sorbodel dulce y exquisito vino.—Debía pasar el mal rato que nos dio esa desagradable mujer, no entiendo como la soportaste por tantos años, yo le hubiese dado un puñetazo desde el primer momento.—Respondió Liah con el ceño fruncido, evidentemente molesta por mi ex cuñada.Y sí, debí hacerme respetar desde un principio, pero quise agradarle de algún modo a la familia por amor a Ethan, para tener el matrimonio soñado y feliz que imaginé a su lado, sin embargo, solo di paso a constantes humillaciones al mostrarme sumisa y obediente a ellos.—Lo bueno es que después de un tiempo, Aylita la golpeó con palabras, eso es más doloroso y humillante.—Intervino Gabriel orgulloso de mí y sonreí recordando el rostro de todo
—Sra. Reid. ¡Qué gusto me da volver a verla!—Aquella voz llena de sarcasmo se me hacía familiar y no tuve que voltear para saber quien interrumpió mi baile y mi conversación. Gabriel miró detrás de mi con su mirada hosca y afloje mi agarré en él para dar media vuelta y encontrarme con el rostro divertido de aquel hombre, su mirada viajó hasta mi cintura dónde seguía la mano de Gabriel y no hice nada para apartarlo.—No puedo decir lo mismo de usted, Sr. Alvez.—Respondí tajante e inexpresiva.Cuando lo vi en el segundo piso con Emily, no pensé que se atrevería a acercarse a mí, no tenía nada que ver con su mejor amigo Ethan, de hecho en el pasado nunca llegué a agradarle, la última vez que le vi fue en una reunión en la villa Hotchner, dónde yo parecía más la criada de la familia que la esposa, Ellen me había pedido el favor de ayudar a las empleadas a ofrecer bebidas y comida, y yo acepté para complacerla, al final no pude disfrutar de la reunión al lado de mi esposo y terminé ayudan