Ethan La última terapia del día de Eliot llegó a su fin, me sentía satisfecho con su progreso, aún no podía camiar, sin embargo, hacía su mayor esfuerzo por recuperar la fuerza en las piernas, hablaba muy poco, solo podía decir los nombres que recordaba y me abrumaba que siguiera mencionando el nombre de mi exesposa, causando la irritación de mi madre y mi hermana. Lo único que se me ocurría ante tal cosa, es que se le haya quedado el nombre en el subconsciente por tantas veces que la mencioné estando aún en coma o que tal vez haya mencionaba a otra mujer con el mismo nombre, es lo más lógico, pues Eliot no llegó a conocer a Ayla.Mi teléfono sonó en mi bolsillo y me alejé de las enfermeras que ayudaban a mi hermano con la comida. Fruncí mi ceño al ver que Emily me estaba llamado. —¿Qué pasa, Emily? —Pregunté apenas contesté la llamada, no la había visto en toda la tarde, de hecho ni siquiera vino hpy a ver como seguía su hermano. —Ethan, tienes que ayudarme, una mujer se ha metid
AylaEl dolor de cabeza se hizo presente ni bien desperté, no recordaba lo que era una resaca y ahora repetía una y mil veces en mi mente las palabras de Liah.¡No tomaré una gota de alcohol el resto de mi vida!La alarma sonó una hora antes del desayuno, no quería despertar después que Louis y me viera en este estado tan lamentable, ¿Qué ejemplo le estaría dando?Me tomé una pastilla para el dolor antes de asearme y prepararme para el día de hoy, las actividades de la tarde no eran tan formales, por lo tanto, me vestí con vaqueros negros y una blusa morada de tiras finas, mi primera actividad del día era ser una madre responsable, así que debía estar lo más cómoda posible. Bajé hasta la cocina para prepararle el desayuno a Louis, mi cabeza seguía con leve dolor, pero no era tan intenso como cuando desperté y me olvidé de cualquier malestar al ver a mi hijo en el comedor sentado en su silla especial para comer, a su lado estaba un divertido Gabriel limpiando la comida que Louis dejo
Después de terminar de ordenar los vestidos de la colección de Rossi que íbamos a usar en cada evento en los próximos días, me apresuré a tomar una relajante ducha luego de darle la merienda a Louis y dejarlo en su habitación con Lulú. Los estilistas estaban trabajando en Ashley Lewis, Liah y mi madre, yo pedí quedar de última porque sentía que me faltaba mucho pr hacer, aunque lo único que tenía eran los nervios de punta por dejar a mi hijo con Lulú ppr toda está semana, nunca nos habíamos separado por tanto tiempo y quería pasar el mayor tiempo posible a su lado.Al salir de la ducha, me puse con mucha delicadeza el vestido dotado que estaba destinado para el evento de esta noche. La falda larga estilo sirena tenía una abertura dejando al descubierto mi pierna derecha, los diamantes cubrían las partes necesarias de mi torso sobre las transparencias, quedando la mitad de mi espalda al descubierto y resaltando mi delgada silueta.Sin duda, Derek se lució con este diseño sensual y ele
Los estilistas terminaron de peinarme y maquillarme, al ver mi reflejo en el espejo me sentí realmente satisfecha con el resultado.Las ondas castañas de mi cabello, reposaban inmovilizadas sobre mi hombro izquierdo, dejando a la vista mi oreja derecha adornada por mi arete de zafiro y diamantes que mi madre me obsequió. El sencillo maquillaje resaltaba los rasgos de mi rostro, mis largas pestañas lucían aún más largas y mis labios tenían un tono rojizo, todo estaba perfectamente equilibrado, sin caer en lo extravagante. No pude quedar más contenta con el trabajo de los estilistas, captaron muy bien lo que quería y lo hicieron en tiempo récord. Liah y mi madre no dejaban de halagarme por lo bien que había quedado y les devolví el halago antes de ir en búsqueda de Justin para que repase las actividades de esta noche a sólo minutos de marcharnos.Aunque ya sabía lo que tenía que hacer, no estaba demás repasar las veces que crea necesario toda la información en mi tableta.Mi padre me
Tenía en mis manos la prueba de embarazo, no había querido hacerla solo por unas simples náuseas, pero mi madre prácticamente me obligó y no tuve otra opción que obedecerla, el resultado apreció en minutos y mi corazón empezó a latir sin control en mi pecho. No puede ser.Es imposible. Estoy embarazada. No sabía si reír o llorar, si esto hubiese pasado hace seis meses, sin duda estaría dando saltitos de la emoción antes de correr a gritarlo a los cuatro vientos, pero en este momento, mi matrimonio con el gran empresario en la industria de la moda, Ethan Hotchner, estaba pendiendo de un hilo.Después de cumplir los dos años de casados se volvió indiferente, frío, me trataba como si no existiera y son contadas las veces que se digna a tocarme un cabello, así qué, sé perfectamente el día que fue concebido. Aquella noche que llegó de un cóctel, hacía mucho tiempo que no lo veía tan enciendo y cuando terminó, cayó dormido a mi lado en la cama, creí que volvería a ser como antes, pero me
Quince minutos llevaba estacionada a las afueras de Hotchner Collection, cada vez que tomaba valor para entrar de una vez por todas, volvían los pensamientos negativos. ¿Y si no lo quiere? ¿Y si se enoja conmigo? A la mierda todo, no tenía porqué tener miedo, si no lo quiere, le daré amor doble a mi bebé, y si se enoja, que se enoje, ambos somos responsables de este inesperado embarazo, somos una pareja "felizmente" casados, somos adultos maduros y conscientes. Tomé una bocanada de aire y salí de mi auto con la pequeña caja de regalo en mi mano, los nervios estaban a flor de piel, sentía los latidos de mi corazón en mis oídos ¿Cómo que esto puede ser tan complicado? No, la verdadera pregunta es ¿Porqué hago esto tan complicado? Es tan simple llegar a su oficina, saludarlo, entregarle la caja de regalo y esperar su reacción. Espero que sea tan sencillo como eso. Me escabullí entre los trabajadores que iban desesperados y estresados de un lado a otro, la empresa siempre se volví
Lo primero que hice después de calmar mi llanto, fue llamar a mi madre, mis manos temblaban y me sentía tan débil, tan destrozada, que no me sentía en condiciones para manejar, lo único que hice fue estacionarme una cuadra lejos de la empresa Hotchner. —Ayla, querida cuéntame todo, quiero detalles, ¿Cómo lo tomó? ¿Le entregaste la caja como te dije? ¿Cómo salió todo?—Pegué mi frente al volante y solté un suspiro que dolió en mi pecho. No iba a llorar de nuevo, no mientras hablo con mi mamá. Ellos no merecen mis lágrimas. —Me voy a divorciar.—Fue la única respuesta que solté, ignorando todas las preguntas que seguro las hizo con una sonrisa de emoción en su rostro y con mi respuesta se le había esfumado. No se escuchó nada del otro lado de la línea y hubiese pensando que me había colgado la llamada, de no ser porque escuchaba la respiración de mi madre. —Dios, ¿Tan mal estuvo?—Me preguntó mi madre, aunque parecía que era una pregunta para ella misma, pues apenas y le escuché.—Tr
Su mirada dura e indiferente que me dirigió no le duró ni diez segundos, sus ojos me recorrieron completa de pie a cabeza y sus facciones se relajaron cuando nuestros ojos se volvieron a cruzar, soltó un suspiro al parecer cansado y se acercó a mí, no fui capaz de mover ni un músculo, pues no veis intención de recibirme con bombos y platillos, más bien parecía que me iba a reprender, sinceramente, deseaba que lo hiciera, lo merezco por haber abandonado a las únicas personas que me aman y me amarán incondicionalmente, por sobre todas las cosas. Inhale su fragancia cuando estuvo frente a mí, aquel perfume lo recordaba muy bien, gracias a mí usaba esa fragancia, después de botarle su antiguo perfume que lo único que hacía era provocarme náuseas. Su boca se abrió, listo para soltar mi regalo, pero se cerró al mismo tiempo que sus brazos me envolvieron en un abrazo que me devolvió la vida. —Te extrañé mucho, mi pequeña Aylita.—Me dejé llevar por la calidez de su abrazo, lo reconfortante