¿Qué rayos pasó aquí? Que giro drástico... ¿Qué mierda de verdad hay? Necesito leer sus opiniones...
La noche estaba envuelta en un velo oscuro cuando Leandro se encontraba en el asiento trasero de una ambulancia, con su esposa Jazmín inconsciente a su lado y su recién nacido llorando en brazos. La desesperación se reflejaba en su rostro mientras gritaba a los paramédicos que se apresuraran hacia el hospital más cercano.— !Pueden darse prisa! ¡Mi esposa necesita ayuda urgente! — exclamó Leandro, con voz angustiada, mientras miraba alternativamente a Jazmín y a su pequeño hijo.Los paramédicos trabajaban frenéticamente para estabilizar a Jazmín mientras la ambulancia avanzaba a toda velocidad por las calles iluminadas por las luces de la ciudad. Leandro se aferraba con fuerza a su bebé, sintiendo el corazón en un puño mientras rezaba en silencio por la salud de su esposa y su hijo.Era un momento raro, pero único. El momento en que finalmente conoció a su bebé, y aunque no era la forma, estaba feliz de oírlo llorar.— Señor, está sangrando — dice uno de los que están con él.— No imp
— No tengo buen corazón, ni soy débil, Leandro. Solo que he visto muchas cosas feas en el mundo, y no necesito convertirme en uno más del montón — manifestó Jazmín, con su esposo al frente, impidiéndole el paso para hablar con Roberto —. Me lastimó y lo sé. Lo viví, pero dice que está arrepentido y podría odiarlo… — Deberías hacerlo — gruñó. — Pero eso me convertiría en una mala persona, y ya hay muchas malas personas en el mundo para ser una más — Leandro soltó un suspiro resignado. — Te equivocas cuando dices que no tienes un buen corazón, belleza. Tienes el corazón más puro. Pero no te dejaré hablar con su madre. No lo haré. Roberto estaba sentado en una habitación pequeña, cuando la puerta se abrió y la presencia de Jazmín lo absorbió. No recordaba la belleza que poseía esa mujer que alguna vez fue su esposa. Se había dado cuenta de su error en varias ocasiones, y el arrepentimiento le atraviesa como daga en el pecho, robándole el aire que respira. — Hola — saludó la joven, to
Por otra parte, Leandro precisaba hablar con la mujer que no solo había acabado con la vida de su familia por ambición, sino con él, emocionalmente. La observaba desde un rincón mientras ella, caminaba de un lado a otro como una rata enjaulada, murmurando maldiciones, hasta que se percató de su presencia. Sus ojos eran dos faros iluminados en la habitación con poca luz.— ¿Qué haces aquí? — La mujer era consciente que había arruinado todo por lo que había luchado y no tenía intenciones de mostrar debilidad, a pesar de sus sentimientos —. Te sientes feliz de verme así.— Sí. — Esa respuesta desconcertó por una fracción de segundos a la mujer, pero finalmente, comprendió —. Disfruto verte desesperada como la rata que eres. Has arruinado tantas vidas, que finalmente tu hora de pagar llegó.— Solo quería el bienestar de mis hijos — graznó la mujer, con intenciones de atravesar la reja y ahorcarlo con sus propias manos —. Actué como cualquier madre lo haría.— Como una desquiciada asesina
La mujer se movía con sutileza dentro de los pasillos oscuros de la ciudad. Desde que saben su identidad y la policía la busca, su única opción desde entonces es moverse de noche. Sus cuentas han sido bloqueadas, pero ella ya se había adelantado a los hechos, pues sabía que su familia le daría la espalda, a excepción de una sola persona, capaz de quemar el mundo por ella.Erick.Tocó su puerta, y éste se abrió. El rostro del hombre se oscureció con solo mirarla, y con la intención de cerrarle la puerta en la cara, ella se interpuso y se abrió paso en el interior de su piso sin su consentimiento.— No puedes estar aquí — renegó con sátira.— Y tú, no puedes continuar molesto. Ya han pasado, ¿cuánto? Dos meses — gruñó la mujer, tomando asiento en el sofá —. Vamos Erick, nos amamos.— ¿Perdón? ¿Hablas de amor? Está claro que todo este tiempo me manipulaste, y aun sigues tan obsesionada con Leandro que no puedes aceptar que haya conseguido la felicidad con otra mujer que no seas tú — bram
El sonido del vaso de whisky chocando contra el escritorio rompió el silencio del despacho, reflejando la frustración y la impotencia que Leandro sentía en ese momento. Levantó la mirada hacia el techo, buscando respuestas en el vacío, pero solo encontró un abismo de incertidumbre. — Necesito atrapar a esa mujer — murmuró para sí mismo, con determinación resurgiendo en su voz —. No puedo permitir que siga amenazando a mi familia y a todo lo que amo. Se levantó de su silla y caminó hacia la ventana, observando la noche extendiéndose ante él como un lienzo oscuro y sin fin. La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas, bañando el despacho en una suave luz plateada. Una vez más, la urgencia de su misión lo invadió, impulsándolo a actuar con rapidez y determinación. Sabía que no podía permitirse el lujo de rendirse ahora, no cuando su familia dependía de él para mantenerlos a salvo. Con un último trago de whisky, Leandro dejó el vaso en el escritorio y se dirigió hacia la pue
El sonido de las hojas de los árboles, fruto del viento fresco de un invierno que se aproximaba, era lo único que se escuchaba en el jardín de la mansión de Leandro. Se encontraba sentado en uno de los bancos del lugar, esperando a que ella aparezca, pero se estaba tardando demasiado.Podía atraparla sin ningún inconveniente una vez atraviese la entrada, pero sabía que esa mujer era peligrosa y tendría un plan bajo las mangas en caso de que eso llegase a pasar. No podía arriesgarse.Finalmente, su presencia se siente, y cuando Leandro levanta la cabeza, la ve y una sensación de asco y odio se revolotean en su estómago. Nunca había sentido tanto odio por una persona, o quizás, ella al ser la última persona por eliminar de su camino y no poder, el sentimiento crece.Cualquiera sea el caso, deseaba desenfundar su arma y atravesarle una bala en el cráneo para acabar con su maldición, pero sabía que esa no era una solución. No aún. No ahora.— Tan guapo como siempre — pronunció la mujer, a
La noche envolvía la ciudad con su manto oscuro mientras Leandro se dirigía hacia la vieja casa que una vez compartió con Julieta. El piso que habían adquirido en el pasado y la dirección que marcaba el GPS. El viento soplaba frío, llevando consigo un eco de sus recuerdos pasados y la promesa de un enfrentamiento inevitable. Al llegar al edificio, Leandro se detuvo frente a la entrada, observando la fachada desgastada y las luces parpadeantes que apenas iluminaban el camino. Un escalofrío recorrió su espalda cuando recordó los días felices que había pasado en ese lugar, antes de que todo se desmoronara. Con paso firme, Leandro ascendió por las escaleras hasta el piso donde se encontraba la puerta. Cada paso resonaba en el silencio de la noche, acompañado por el latido acelerado de su corazón. Sabía que estaba a punto de enfrentarse a su pasado, a los fantasmas que aún acechaban en las sombras. Al llegar al pasillo, Leandro se detuvo frente a la puerta, respirando profundamente antes
La noche era tranquila cuando Jazmín encendió el televisor, buscando algo de distracción después de un largo día. Sin embargo, lo que encontró en las noticias la dejó sin aliento. El presentador hablaba con solemnidad mientras mostraban imágenes de un edificio en llamas. El nombre de Leandro resonó en la habitación, y Jazmín sintió que su corazón se detenía por un momento. ¿Qué estaba pasando? La desesperación se apoderó de su mente mientras escuchaba atentamente las noticias. Hablaban de un incendio en un edificio, donde se había reportado que varias personas estaban atrapadas dentro, incluido su esposo. Las imágenes mostraban a los bomberos luchando contra las llamas, mientras la gente observaba con horror desde la calle. Sin pensarlo dos veces, Jazmín se levantó de un salto del sofá, sintiendo el pánico apoderarse de ella. La niñera estaba en la habitación contigua cuidando a su hijo, pero Jazmín apenas la escuchaba cuando le pedía que se quedara con él. Necesitaba salir de allí,