—Ay mamá, toda mi vida se desploma como castillo de naipes —expresó Irina abrumada. — ¿Qué te dijeron Irina? —No me darán el empleo, de nada sirvió que les dijera que ya había renunciado, dijeron que lamentaban las molestias. —Es por el asunto de redes sociales ¿cierto? — ¡Claro que es por eso! —Irina puso las manos en su rostro y apretó los ojos—. Parece todo hecho a propósito para sabotearme… — ¿Qué dicen las redes sociales tan malo como para que no te dieran el empleo? Irina tomó aire, sabía que a su madre le afectaría, tomó sus manos. —A James lo implicaron en un crimen como ya sabes —Irina explicó en voz baja y pausada—, y ahora el público en general especula que pertenezco a la mafia rusa. — ¡¿QUÉÉÉ?! Irina eso es gravísimo —Olga se levantó y puso sus manos en la cabeza—. Me he ocultado casi toda mi vida para que tú no tuvieras problemas… El sonido del timbre hizo brincar a Olga, estaba muy nerviosa. —Ya cálmate mamá, por favor. Como siempre me d
Santiago sacó una tableta electrónica y pasó a Irina. —No debería mostrarte esto, son pruebas tomadas de manera ilegal y no me permitirían llevarlas a juicio, pero te convencerán a ti. — ¿Qué veré aquí? —James trabajaba para Alex, no sé si James estaba de acuerdo, o si era extorsionado de alguna manera, pero Bianca Salvatore nació con una enfermedad congénita, su madre inició fundaciones para niños con su condición, Bianca continuó en ellas. —Sé de las fundaciones, son muy famosas. Santiago tomó una mano de Irina y la miró muy seguro. —Irina, sé que todo esto es difícil de creer. Aquí tienes documentos financieros que demuestran la verdadera naturaleza de lo que movía James para Alex. Irina tomó la carpeta con manos temblorosas y empezó a revisar. Transacciones y nada que dijera realmente nada, solo algo era muy claro, desviaban dinero. —Puedes ver cómo se desvían fondos de las fundaciones, y que tu esposo era apoderado de Bianca Salvatore. Es un lavado de din
Olga entró en ese momento con una bandeja con pastel y café y Santiago se deshizo en halagos para la doña disimulando su conversación. La advertencia de Santiago dejó a Irina fría, y debía disimular delante de su madre. Santiago con desenvoltura sonreía con su madre, se mostraba tranquilo, como si no acabara de arrojar otra granada a Irina. Irina temblando tomó la taza de café de la mesa y la derramó, fue sin querer, pero conveniente ya que Olga de inmediato corrió a la cocina a buscar el trapeador. — ¿Me quieres decir que mi madre corre peligro? —Preguntó susurrando. —No solo tu madre, Irina, también tú, y tu hijo. Por eso no puedes irte. Olga regresó a limpiar el desastre. — ¿Detective, usted puede ayudar a mi hija? Existe alguna manera de borrar esas páginas del internet. —No es posible señora Olga, pero solo son comentarios de gente sin oficio ni compromiso. Le he dicho a Irina que lo mejor es que se quede, que continúe trabajando acá, en New York. —
A la casa Salvatore llegó con escoltas, Marco Marchetti. El padre de Bianca. Matilde con amabilidad lo recibió, tomando su sobretodo y sombrero. —Es un placer recibirlo, don Marco. A la señora Bianca le agradará su visita. El hombre de ojos oscuros y mirada penetrante sonrió con Matilde. —Usted siempre tan servicial, me encantaría que atendiera mi casa en Sicilia, ¿Ha ido usted a Italia, Tita? Matilde sonrió. —No podría, sabe que considero esta como mi casa. —Italia te adoptaría —sugirió el hombre coqueteando con ella. —Quizás algún día me vea tentada —respondió ella haciendo reír al hombre de más de 60 años. —Te aseguro que no dejaré de intentar tentarte. Marco subió la elegante escalera de mármol, sus pasos resonaban en el silencio matutino de la mansión. Marco admiraba las paredes que estaban adornadas con retratos familiares y obras de arte que reflejaban la riqueza y el poder de la familia Salvatore de generaciones. —Siempre me ha gustado esta
Alex no le bajó la mirada a su suegro, ambos midiendo su fuerza en un reto de voluntades que finalmente Marco perdió al hablar primero. —Dios sabe que te entiendo y sé que James metió la pata… —Él nos traicionó, sabe que no solo a mí. Marco bajó la cara apenado. —Mi hija es lo más importante para mí en el mundo, tú eras mejor para ella… — ¿Para ella o para usted? —En resumidas cuentas es lo mismo, quiero lo mejor para mi hija y yo sé juzgarlo mejor que nadie. —Pero no la escuchó cuando le dijo que quería a James… —Alex, fuiste tú quien vino a mi casa a pedir la mano de Bianca, no recuerdo haberte puesto una pistola en la sien. Alex se echó a reír. «Qué manera de resumirlo» Pensó con rabia, pero no dejó ver su molestia. —No le recrimino suegro, sabe que estoy en deuda con usted. Bianca es mi esposa, somos una familia… —Y eso es lo que me hizo preferir que fueses esposo de mi hija, pones a la familia en primer lugar, pero la Legión Azul no es solo
—Te entiendo, no ha de ser nada fácil. Sabes Irina, ¿has escuchado que las tragedias y las bendiciones vienen de a siete? —Inquirió Catherine comprensiva con la situación de Irina. Irina sonrió sin humor. —Ya no aguanto otra desgracia más doctora. —En realidad no es algo cuantitativo, es que absolutamente todo lo que ocurre en el universo es una secuencia de acontecimientos: acción y reacción. Si estamos frente a una desgracia inesperada es lógico que la onda expansiva arrope todos los aspectos de nuestra vida. A partir de la muerte de James ¿Cómo te sientes tú? —Incrédula… — ¿Estás en negación? Es normal, son etapas del duelo. —No sé si sea eso —Irina se dejó caer en el diván y miró al techo—. Entiendo que James murió, vaya mi realidad lo certifica, el problema es que me siento estafada —A Irina se le quebró la voz—. Es como si me quedara con la maleta hecha, con el boleto de avión comprado. Lista para el viaje a la felicidad que soñé. —Lo entiendo, James y tú e
—Creí que era mi hijo —Alex dejó salir el aliento y se dejó caer en el sofá—. Vaya, no sé qué decir, creo que es un alivio. —Nn-no, no es lo que quise decir —enfatizó Catherine con el ceño fruncido. — ¡Mujer, me vas a matar de ansiedad! —Alex tomó el sobre de las manos de Catherine para ver por sí mismo. —Tuviste que haberte acostado con ella, Alex, ¿de qué otra manera sería posible? —Le reclamó Catherine. Alex estaba atónito mirando las pruebas realizadas a Ryan. Alex para verificar que Ryan era hijo de él y Bianca, utilizó nombres falsos, y John Smith era el padre, pero Bianca no era la madre. —La madre de Ryan es Irina —susurró Alex y pasó una mano por su cabello—. ¿Qué significa? —Solo hay una manera no asistida de tener hijos —expresó Catherine incrédula. — ¡Maldición Catherine, recordaría si me hubiera acostado con Irina Foster! —Pero no cambiaron los niños al nacer, Irina es la madre biológica, y tú el padre de su hijo —Catherine se sentó en su sofá t
El doctor Martínez salvó la situación, Irina estaba a punto de mandar a Alex al cuerno, pero el galeno con cara de buena gente entró a la habitación ajeno a la tensión de los adultos. Buenos días, Irina. Alex, ¿Ryan cómo te sientes hoy? Ryan sonrió tímidamente. —Bien, doctor, ya me quiero ir a jugar a la casa de Ema —dijo Ryan mirando las sábanas. El Dr. Martínez asintió y se volvió hacia Irina. —Necesitaremos hacer algunas pruebas, podrán irse hoy mismo, espero que al final de la tarde. Irina asintió, aunque sentía incomodidad, Ryan estaba seguro que regresarían a la casa Salvatore, y ella sabía que era lo correcto, su deber con la investigación, pero quería prepararse, al menos unos días. —Por supuesto, doctor. Haga lo que sea necesario para mi hijo —respondió ella. —Perfecto. Organizaremos todo para que las pruebas se hagan lo antes posible. Irina salió de la habitación siguiendo al Dr. Martínez para hablar en privado, Alex salió detrás de ellos. —