Irina se dio cuenta que había exagerado con eso de ser amable, ahora tenía que ver como lo arreglaba. —James y yo teníamos discusiones muy fuertes —susurró, su idea era salir del aprieto, pero era cierto lo que decía, ella desvió la mirada y dijo con sinceridad—. Cuando uno ha guardado mucho, suele explotar y decir cosas que no siente realmente. Irina dio un paso a un costado con los ojos aguados, le atormenta la culpa de las últimas palabras que compartió con James, el recuerdo de esa discusión invade su mente cada vez que piensa en su esposo. Alex se dio cuenta y le dio espacio verificando a los niños. Irina agradeció su discreción, a la vez había salido del aprieto. —Mamá, ven con nosotros —pidió Ryan. Irina tomó aire y fue con ellos, la pequeña Ema con mucha solemnidad servía el té ficticio a su padre que muy cómico se veía enorme en la silla rosada. Irina se sentó al otro lado de la mesa para cuatro personas. Irina y Alex correspondieron a comer de mentira cada
Irina corrió, pero Alex tiene las zancadas más largas y llegó primero con el niño, se arrodilló y le levantó el rostro, sosteniéndolo. — ¿Ryan tiene epilepsia? —Preguntó Alex con urgencia. — ¡Él sufre de crisis de ausencia, pero jamás había tenido una convulsión tan fuerte! — ¿No está medicado? —Lo está, ay Dios mío, ayúdame, hijo mío, por favor, mírame mi amor. —Cálmate Irina… Alex sacó su teléfono de su bolsillo y llamó a emergencias con las manos temblorosas, tomó aire y dijo de forma concisa: —Requiero ambulancia a mi ubicación. Niño de 5 años, con antecedentes de crisis de ausencia, presenta crisis epiléptica. —Dr. Salvatore, ya está pasando —le indicó Irina abrazando a Ryan que luce desconcertado y pálido. La pequeña Ema asustada abrazó las piernas de su padre. —Papi, ¿Ryan se pondrá bien? ¿Tú lo vas a curar? —Sí mi niña, yo lo voy a curar. Irina trató de cargar a Ryan y Alex se lo quitó de los brazos, ya se escuchaban las sirenas de la ambu
Puede que sea por la profesión de Catherine, pero la mujer no se inmuta con nada, se sentó más cómoda y esperó a que Alex estuviera listo para explicarle. —No es lo que estás pensando —acotó Alex. —Bueno Alex, si su hijo es tuyo, solo existe una manera… — ¡No! Es lo complicado del asunto, Irina Foster no ha sido mi amante. — ¿Entonces cómo llegaste a esa conclusión? —Parte de lo complicado es que no puedo decirte cómo me enteré. —De acuerdo, Irina acaba de quedar viuda, ¿te reclama paternidad? —No, ella no lo sabe, o eso parece. La inmutable doctora ahora alzó las cejas. —Alex, creo que ya es suficiente, lo que me dices no es racional… —Catherine escucha, el embarazo de Irina fue in vitro. O es lo que ella y los registros dicen, aunque no confío en lo que dicen los registros médicos, el papel aguanta todo. Catherine frunció el ceño, confundida. —Pero de esa manera tiene más sentido, si fuiste donador… — ¡No!, porque no fui donante de esperma
Alex se echó a reír a todo pulmón, Catherine no se reía. —Esto es muy serio Alex. —Lo es, sí que lo es, sí tengo una doble vida, Catherine, pero soy consciente de ello. Descarta esa idea que sencillamente por protegerte no puedo explicarte. —Bien, puedo equivocarme, es entendible ya qué no conozco casi nada de ti, francamente me atas las manos. Alex sonrió. —Solo necesito que alguien me escuche. —Deberías buscar un amigo, o invitarme a tomar un café, como amigos. —Por tu seguridad es mejor que no. —Bien Alex, entonces ¿qué piensas hacer? —Por el momento quiero tener a Irina Foster a la vista, le he dado trabajo en mi casa, no confío en ella, pero el niño —Alex negó con la cabeza—. No tengo explicación, quizás sí estoy loco, pero creo que es mi hijo —Alex puso su mano en su pecho—. Lo siento aquí. Además, no es algo que me sorprenda. Con quienes me metí usan formas siniestras para comprometer lealtades. — ¿Y piensas que Irina forma parte de esta gente?
En cuanto Irina llegó con el médico a su consultorio ya los esperaba Alex. Irina sonrió con él y le ofreció la mano. —Dr. Salvatore, le agradezco que haya asignado el caso de mi hijo al Dr. Martínez. Alex tomó la mano de Irina y la arropó con la otra de él, ella estaba fría, se le veía nerviosa. Irina quiso su mano de vuelta y Alex la soltó, esta vez fue él quien se quedó con su mano capturada. El doctor cerró la puerta y Alex no salió, eso le extrañó a Irina, pero no se atrevió a correrlo. —Bueno, acabo de revisar los resultados de la resonancia magnética de Ryan —informó el doctor con su tranquilidad característica. Irina ansiosa se inclinó hacia adelante — ¿Qué encontraron, doctor? —Los resultados de la resonancia no muestran ninguna anomalía estructural en el cerebro de Ryan. Esto es una buena noticia, ya que no hay señales de tumores, malformaciones o lesiones —explicó el doctor con mucha calma. Irina estaba confundida. —Me alegra, pero creí que ten
Alex regresó a casa sintiéndose derrotado, con la cabeza más pesada de lo normal, lo recibió Matilde. — ¿Cómo está el niño? —preguntó la mujer con preocupación. —En observación, pero estable —Alex se sentó en la mesa de la cocina y pasó los dedos por su cabello. Matilde juntó sus manos mirando hacia arriba. —Gracias al cielo que está bien. Pero ¿por qué traes esa cara? —Irina se lo quiere llevar, dijo que le ofrecieron un trabajo en Phoenix, y no encuentro una razón para obligarla a quedarse. —Debes hacer las pruebas lo antes posible. —Mañana mismo lo haré, al menos en el hospital es más fácil —Alex dejó salir el aliento—. Iré a ver a Ema, ¿aún no está dormida? Matilde lo miró con un gesto apenado. —Ella está bien, la dejé con la niñera haciendo sus deberes, sin embargo, hay otro inconveniente. Alex miró a Matilde con una mueca inconforme que le deja un solo ojo abierto. —Nana Tita, se supone que en mi casa todo marcha excelente, como una gran familia
Irina tomó el teléfono y su corazón se detuvo al ver la pantalla. Su nombre aparecía en titulares de noticias en línea y publicaciones de redes sociales, acompañado de fotos de ella y de James. Los comentarios eran hirientes, acusadores, llenos de veneno. «La viuda negra», «La cómplice», «¿Cuánto le pagaron por el silencio?», «Justicia para James», «#IrinaFosterEsCulpable». Si bien James era una figura pública en el gremio médico, Santiago le aseguró que las investigaciones sobre su muerte eran clasificadas. Irina sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. ¿Qué había pasado? ¿Cómo se había filtrado todo esto? ¿Y por qué se ensañaron contra ella? —¿Qué… qué es esto? —balbuceó Irina, con la voz temblorosa—. Esto es una broma de mal gusto. Rachel negó con la cabeza. —Alguien filtró el informe policial sobre la muerte de James —explicó Rachel, con tono sombrío—. Y, bueno, las redes sociales hicieron el resto. Las acusaciones se han vuelto… muy serias, dicen que James s
—Ay mamá, toda mi vida se desploma como castillo de naipes —expresó Irina abrumada. — ¿Qué te dijeron Irina? —No me darán el empleo, de nada sirvió que les dijera que ya había renunciado, dijeron que lamentaban las molestias. —Es por el asunto de redes sociales ¿cierto? — ¡Claro que es por eso! —Irina puso las manos en su rostro y apretó los ojos—. Parece todo hecho a propósito para sabotearme… — ¿Qué dicen las redes sociales tan malo como para que no te dieran el empleo? Irina tomó aire, sabía que a su madre le afectaría, tomó sus manos. —A James lo implicaron en un crimen como ya sabes —Irina explicó en voz baja y pausada—, y ahora el público en general especula que pertenezco a la mafia rusa. — ¡¿QUÉÉÉ?! Irina eso es gravísimo —Olga se levantó y puso sus manos en la cabeza—. Me he ocultado casi toda mi vida para que tú no tuvieras problemas… El sonido del timbre hizo brincar a Olga, estaba muy nerviosa. —Ya cálmate mamá, por favor. Como siempre me d