En cuanto Irina llegó con el médico a su consultorio ya los esperaba Alex. Irina sonrió con él y le ofreció la mano. —Dr. Salvatore, le agradezco que haya asignado el caso de mi hijo al Dr. Martínez. Alex tomó la mano de Irina y la arropó con la otra de él, ella estaba fría, se le veía nerviosa. Irina quiso su mano de vuelta y Alex la soltó, esta vez fue él quien se quedó con su mano capturada. El doctor cerró la puerta y Alex no salió, eso le extrañó a Irina, pero no se atrevió a correrlo. —Bueno, acabo de revisar los resultados de la resonancia magnética de Ryan —informó el doctor con su tranquilidad característica. Irina ansiosa se inclinó hacia adelante — ¿Qué encontraron, doctor? —Los resultados de la resonancia no muestran ninguna anomalía estructural en el cerebro de Ryan. Esto es una buena noticia, ya que no hay señales de tumores, malformaciones o lesiones —explicó el doctor con mucha calma. Irina estaba confundida. —Me alegra, pero creí que ten
Alex regresó a casa sintiéndose derrotado, con la cabeza más pesada de lo normal, lo recibió Matilde. — ¿Cómo está el niño? —preguntó la mujer con preocupación. —En observación, pero estable —Alex se sentó en la mesa de la cocina y pasó los dedos por su cabello. Matilde juntó sus manos mirando hacia arriba. —Gracias al cielo que está bien. Pero ¿por qué traes esa cara? —Irina se lo quiere llevar, dijo que le ofrecieron un trabajo en Phoenix, y no encuentro una razón para obligarla a quedarse. —Debes hacer las pruebas lo antes posible. —Mañana mismo lo haré, al menos en el hospital es más fácil —Alex dejó salir el aliento—. Iré a ver a Ema, ¿aún no está dormida? Matilde lo miró con un gesto apenado. —Ella está bien, la dejé con la niñera haciendo sus deberes, sin embargo, hay otro inconveniente. Alex miró a Matilde con una mueca inconforme que le deja un solo ojo abierto. —Nana Tita, se supone que en mi casa todo marcha excelente, como una gran familia
Irina tomó el teléfono y su corazón se detuvo al ver la pantalla. Su nombre aparecía en titulares de noticias en línea y publicaciones de redes sociales, acompañado de fotos de ella y de James. Los comentarios eran hirientes, acusadores, llenos de veneno. «La viuda negra», «La cómplice», «¿Cuánto le pagaron por el silencio?», «Justicia para James», «#IrinaFosterEsCulpable». Si bien James era una figura pública en el gremio médico, Santiago le aseguró que las investigaciones sobre su muerte eran clasificadas. Irina sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. ¿Qué había pasado? ¿Cómo se había filtrado todo esto? ¿Y por qué se ensañaron contra ella? —¿Qué… qué es esto? —balbuceó Irina, con la voz temblorosa—. Esto es una broma de mal gusto. Rachel negó con la cabeza. —Alguien filtró el informe policial sobre la muerte de James —explicó Rachel, con tono sombrío—. Y, bueno, las redes sociales hicieron el resto. Las acusaciones se han vuelto… muy serias, dicen que James s
—Ay mamá, toda mi vida se desploma como castillo de naipes —expresó Irina abrumada. — ¿Qué te dijeron Irina? —No me darán el empleo, de nada sirvió que les dijera que ya había renunciado, dijeron que lamentaban las molestias. —Es por el asunto de redes sociales ¿cierto? — ¡Claro que es por eso! —Irina puso las manos en su rostro y apretó los ojos—. Parece todo hecho a propósito para sabotearme… — ¿Qué dicen las redes sociales tan malo como para que no te dieran el empleo? Irina tomó aire, sabía que a su madre le afectaría, tomó sus manos. —A James lo implicaron en un crimen como ya sabes —Irina explicó en voz baja y pausada—, y ahora el público en general especula que pertenezco a la mafia rusa. — ¡¿QUÉÉÉ?! Irina eso es gravísimo —Olga se levantó y puso sus manos en la cabeza—. Me he ocultado casi toda mi vida para que tú no tuvieras problemas… El sonido del timbre hizo brincar a Olga, estaba muy nerviosa. —Ya cálmate mamá, por favor. Como siempre me d
Santiago sacó una tableta electrónica y pasó a Irina. —No debería mostrarte esto, son pruebas tomadas de manera ilegal y no me permitirían llevarlas a juicio, pero te convencerán a ti. — ¿Qué veré aquí? —James trabajaba para Alex, no sé si James estaba de acuerdo, o si era extorsionado de alguna manera, pero Bianca Salvatore nació con una enfermedad congénita, su madre inició fundaciones para niños con su condición, Bianca continuó en ellas. —Sé de las fundaciones, son muy famosas. Santiago tomó una mano de Irina y la miró muy seguro. —Irina, sé que todo esto es difícil de creer. Aquí tienes documentos financieros que demuestran la verdadera naturaleza de lo que movía James para Alex. Irina tomó la carpeta con manos temblorosas y empezó a revisar. Transacciones y nada que dijera realmente nada, solo algo era muy claro, desviaban dinero. —Puedes ver cómo se desvían fondos de las fundaciones, y que tu esposo era apoderado de Bianca Salvatore. Es un lavado de din
Olga entró en ese momento con una bandeja con pastel y café y Santiago se deshizo en halagos para la doña disimulando su conversación. La advertencia de Santiago dejó a Irina fría, y debía disimular delante de su madre. Santiago con desenvoltura sonreía con su madre, se mostraba tranquilo, como si no acabara de arrojar otra granada a Irina. Irina temblando tomó la taza de café de la mesa y la derramó, fue sin querer, pero conveniente ya que Olga de inmediato corrió a la cocina a buscar el trapeador. — ¿Me quieres decir que mi madre corre peligro? —Preguntó susurrando. —No solo tu madre, Irina, también tú, y tu hijo. Por eso no puedes irte. Olga regresó a limpiar el desastre. — ¿Detective, usted puede ayudar a mi hija? Existe alguna manera de borrar esas páginas del internet. —No es posible señora Olga, pero solo son comentarios de gente sin oficio ni compromiso. Le he dicho a Irina que lo mejor es que se quede, que continúe trabajando acá, en New York. —
A la casa Salvatore llegó con escoltas, Marco Marchetti. El padre de Bianca. Matilde con amabilidad lo recibió, tomando su sobretodo y sombrero. —Es un placer recibirlo, don Marco. A la señora Bianca le agradará su visita. El hombre de ojos oscuros y mirada penetrante sonrió con Matilde. —Usted siempre tan servicial, me encantaría que atendiera mi casa en Sicilia, ¿Ha ido usted a Italia, Tita? Matilde sonrió. —No podría, sabe que considero esta como mi casa. —Italia te adoptaría —sugirió el hombre coqueteando con ella. —Quizás algún día me vea tentada —respondió ella haciendo reír al hombre de más de 60 años. —Te aseguro que no dejaré de intentar tentarte. Marco subió la elegante escalera de mármol, sus pasos resonaban en el silencio matutino de la mansión. Marco admiraba las paredes que estaban adornadas con retratos familiares y obras de arte que reflejaban la riqueza y el poder de la familia Salvatore de generaciones. —Siempre me ha gustado esta
Alex no le bajó la mirada a su suegro, ambos midiendo su fuerza en un reto de voluntades que finalmente Marco perdió al hablar primero. —Dios sabe que te entiendo y sé que James metió la pata… —Él nos traicionó, sabe que no solo a mí. Marco bajó la cara apenado. —Mi hija es lo más importante para mí en el mundo, tú eras mejor para ella… — ¿Para ella o para usted? —En resumidas cuentas es lo mismo, quiero lo mejor para mi hija y yo sé juzgarlo mejor que nadie. —Pero no la escuchó cuando le dijo que quería a James… —Alex, fuiste tú quien vino a mi casa a pedir la mano de Bianca, no recuerdo haberte puesto una pistola en la sien. Alex se echó a reír. «Qué manera de resumirlo» Pensó con rabia, pero no dejó ver su molestia. —No le recrimino suegro, sabe que estoy en deuda con usted. Bianca es mi esposa, somos una familia… —Y eso es lo que me hizo preferir que fueses esposo de mi hija, pones a la familia en primer lugar, pero la Legión Azul no es solo