Mantuve mi cabeza ladeada y mis manos cruzadas sobre mi abdomen, sintiendo como el césped de la cancha de futbol cosquilleaba bajo mis piernas, mientras entrecierro los ojos en dirección a las nubes. Muevo nuevamente la cabeza, tratando de buscarle alguna forma a esa gran mancha blanca en el cielo.
Papá solía decirme que todo estaba en lo que queríamos ver, y lográbamos hacerlo con facilidad... tal vez yo nunca quise ver nada en especial, pues siempre veía lo mismo, una enorme mancha blanca en el cielo que se movía al compás de las corrientes de aire.
—Es inútil, no veo nada —resoplo, llevando ambas manos detrás de mi cabeza.
—Mira con atención —dijo Caleb pacientemente—. Claramente puedes lograr a ver a un perro montando a un elefante.
Me eché a reír descontroladamente, mientras Caleb se apoya en uno de sus codos y me observa con curiosidad. Ambos estamos acostados en la cancha de futbol, aprovechando los últ
Muevo los labios nuevamente frente al espejo, probándome el tercer labial antes de salir. A diferencia del rojo granate que me había puesto anteriormente, este coral era perfecto. Levanto mi cabello y lo sostengo varios segundos, para luego dejarlo caer sobre mis hombros, observando fijamente de qué manera se ve mejor. Al final, opto por llevarlo sujeto en una coleta alta. Abro el armario y elijo un vestido blanco de encaje que cae hasta la rodilla; es acogedor, y para nada vulgar, además, lo hago acompañar de una pañoleta negra. Termino por ponerme unos zapatos de tacón color negro y ahora sí, estoy lista.Salgo de mi habitación y bajo las escaleras hasta la sala de estar. Gael dijo que pasaría a las ocho y solo faltaban quince minutos para ello.Cuando llego a la sala de estar, Adam se encuentra recostado en el desaliñado sofá, viendo la final de la Champions en la televisión. Mi primo era algo adicto al fútbol, más cuando se trataba de al
La última vez que miré a Kriss fue la noche después de haber llegado al hospital en mi fallido intento de suicidio. Kriss fue la única chica que me había apoyado cuando todos me dieron la espalda y comenzaron a expandir el rumor de mis baratos servicios sexuales a todos los chicos de mi escuela. Kriss no era mi mejor amiga ni nada que se le pareciera, ella simplemente era la chica.La chica que me recordaba lo más doloroso que había vivido, aparte de la muerte de mi padre. Sus ojos color miel me recordaban a los de Aaron... su hermano.Cierro los ojos, dejando escapar una lágrima de mi ojo derecho. ¿Qué hace ella aquí?—¿Fanny? ¿Qué sucede? —sus manos toman mis hombros y me sacuden un par de veces.Me he olvidado del fuerte bullicio, del calor e inclusive del alcohol. Ahora todo había sido reemplazado por mi tormentoso pasado; aquel pasado donde me señalaban en los corredores sin parar de reír. Donde encontrab
GaelMe detengo frente a mi escritorio, apoyo mis manos en el borde de este y lo aprieto con fuerza tratando de aliviar la rabia que inunda cada partícula de mi cuerpo. No estoy enojado.¡Estoy furioso!Mi respiración es irregular, mis manos no dejan de temblar, mi corazón martillea con fuerza en mi pecho, por la ansiedad de querer hacer daño a algo... o alguien.Levanto la cabeza y sonrío.—Estás en mi territorio, cretino —digo en voz alta.Observo los trofeos que hay sobre mi escritorio, algunos son de los campeonatos que hemos ganado con el equipo, otros son de los torneos de karate que había ganado cuando era un niñato.Mi padre siempre me dijo que no era bueno golpear a mis compañeros del preescolar para descargar mi ira, por eso se había empeñado en hacerme entrar a esos estúpidos torneos de karate; aún recordaba el último al que hab
Pienso que aún estoy en una pesadilla de la cual me está costando mucho trabajo despertar. Mi respiración vuelve a ser irregular, pero ahora por razones completamente diferentes a cuando mi novio me besa con pasión. Mi pecho se siente pesado, y poco a poco el aire en el lugar ya no me es suficiente para respirar.La mirada de Aaron aún sigue clavada en la mía, no deja de asentir hacia el profesor, aunque sé que no le presta la más mínima atención a lo que éste le está hablando; pues ahí estaba... esa maldita y arrogante sonrisa dibujándose en sus labios lastimados, mostrándome que aún él poseía ese poder sobre mí que tanto me intimidaba. Por impulso bajo mis manos a mis costados y clavo mis uñas a mis muslos descubiertos. Solo quería despertar... pero ese jodido ardor que sentía en mis piernas gracias al daño que estaba ocasionando con mis uñas, me recordaron que no estaba soñando.Mis piernas y mis manos comenzaron a cosquillear, comencé a
Los cálidos rayos de sol del atardecer se estrellaban contra mi rostro, ocasionando con ello que cerrara los ojos ante la molestia que estos le provocaban a mi visión. Gael se echó a reír, llevando una mano hasta mi cabello para acariciarlo.Sonreí, soltando lentamente la respiración. Mantenía mi cabeza en sus piernas, y mis dedos entrelazados sobre mi abdomen, el agua se oía correr suavemente entre los postes que sostenían el viejo muelle en el que estábamos sentados. Ahora entendía por qué a Gael le gustaba tanto este lugar, pues la tranquilidad que transmitía no se comparaba con nada.—Podría quedarme aquí para siempre —dije en voz baja, abriendo los ojos.Fruncí el ceño al ver su expresión; mantenía su mandíbula apretada y su mirada hacia un punto fijo en el lago.—¿Gael? —repetí, levantando una mano para acariciar su mejilla.Un suspiro se escapa de sus labios, lleva su otra mano hasta la
Estiré mi mano, palpando el lugar a mi lado, pero no encontré nada; recordaba que Gael se había dormido a mi lado, lo que se me hacía extraño que ya no estuviera. Los rayos del sol comenzaban a colarse entre mis cortinas abiertas, y una fría corriente de aire me hizo esconderme aún más entre las cobijas.Debía de ir a la escuela, pero mi cuerpo se oponía a que lo sacara de la cama. Sabía que la gran flojera que sentía era debido a Aaron... simplemente no quería ir y encontrarme con él. Más bien deseaba poder esconderme en la comodidad de mi pequeña cama para toda la vida.Abro los ojos lentamente, mientras los froto con las palmas de mis manos, para alejar toda pesadumbre de la noche anterior. Me siento encorvada en la cama, observando a la alta figura que estaba de pie frente a mi ventana, vistiendo únicamente sus pantalones, los cuales los llevaba desabrochados. En su mano derecha mantenía su móvil, con el cual parecía estar muy distraído,
—¡Entiende! ¡Me muero de los celos! —volvió a gritar Gael, golpeando con fuerza el volante con ambas manos. Me estremecí, agarrándome fuerte del cinturón de seguridad.Su rostro estaba rojo de la cólera, sus nudillos estaban blancos por la presión que ejercían en el volante, su labio inferior temblaba sin cesar, mientras trataba de contener su rabia. Y yo... yo solo estaba imaginando que estaba en una película de Rápidos y Furiosos. No había dejado de gritar desde que habíamos salido de la escuela, él simplemente quería regresar y continuar golpeando a Aaron.—Gael, bebé. Trata de calmarte.—¿Qué me calme? ¿Crees que es agradable que un bastardo me diga frente a todos lo bien que se la pasaba con mi novia?1, 2, 3... 1, 2, 3. 1, 2, 3, 4, 5, 6... No voy a gritar...Simplemente debo de enfocarme en la tranquilidad...
Dee estaba sentada frente a mi cómoda, con un lápiz labial color rosa en su mano. Sky trataba de decidir si llevar tenis o tacones al baile. Yo solo estaba mirando fijamente a Dee, con el ceño fruncido y los brazos cruzados a la altura de mi pecho.La chica no dejaba de mover los labios frente al espejo, tarareando la empalagosa canción del Titanic. Yo me iba a encargar de hundirla en lo más profundo del océano si no terminaba por contarme sobre su raro espécimen de novio.Al percatarse de mi nada agradable atención en ella, deja de maquillar sus labios y se gira hacia mí.-¿Sucede algo? -pregunta, levantando las cejas.-No lo sé, dímelo tú. ¿Por casualidad hay algo de lo que quieras hablar?Su mirada repara en mi vestido, y luego en mi cabello, al final termina por mirarme directamente al rostro.-¿Me gusta tu vestido, pero no tu peinado?Pongo los ojos