Capítulo 74 Un nuevo pacto. La noche había caído sobre la ciudad, envolviéndola en un manto de sombras y luces parpadeantes. Anthony detuvo su vehículo frente a la pequeña casa en la que ahora vivía Ricardo Davis. Desde el exterior, la residencia emanaba una elegancia antigua, con sus faroles dorados iluminando la fachada de piedra y las pequeñas ventanas oscuras que parecian estar ocultando los secretos que habitaban dentro. Anthony respiró hondo antes de bajar del coche. No podía permitirse un error. Esta noche no era solo una reunión más; era el golpe final para asegurar su victoria. Caminó hasta la puerta principal y tocó con firmeza. No tardó en abrirle un hombre de avanzada edad y expresión severa, que al verlo arqueó una ceja con evidente desconfianza. —Buenas noches, señor Anthony —dijo el hombre con voz neutral—. ¿Tiene cita con el señor Davis? —No la necesito —respondió Anthony con una sonrisa tensa—. Dile que tiene una visita importante y que es mejor que me rec
Capítulo 75La Traición en Movimiento.La lluvia caía con insistencia sobre la ciudad, repiqueteando contra los ventanales de la casa Davis. En el estudio, Don Ricardo se encontraba de pie junto a la chimenea, un vaso de whisky en una mano y un cigarro apagado en la otra. Sus pensamientos eran un caos. Sabía que al sellar aquel pacto con Anthony, había asegurado su supervivencia y la de su imperio. Pero entonces vio a Alessia esa mañana: su mirada determinada, su negativa a huir. No era la niña frágil que había intentado proteger durante años. No. Era una mujer que lucharía hasta el final, incluso si eso significaba hundirse junto a Leonard. Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos. —Adelante —dijo con voz áspera. La puerta se abrió, y Anthony entró con su característico aire de superioridad. Llevaba un abrigo negro que aún goteaba agua de la lluvia, pero no parecía importarle. Se quitó los guantes de cuero con lentitud y sonrió con suficiencia. —¿Tienes noticias p
Capítulo 76El Juicio del Siglo.El sol se filtraba con dificultad a través de las gruesas nubes grises que cubrían la ciudad. Afuera del tribunal, decenas de periodistas, cámaras y micrófonos se agrupaban, esperando captar cada detalle del juicio que había paralizado al país. El caso de Leonard Blackmond no era solo un escándalo financiero: se había convertido en una batalla de poder que sacudía los cimientos de la élite empresarial. Dentro de la imponente sala de audiencias, el murmullo de la prensa y los asistentes flotaba como una corriente tensa. Alessia estaba sentada en la primera fila, con la mandíbula apretada y los dedos entrelazados sobre su regazo. Junto a ella, el abogado defensor, Héctor Valdivia, revisaba los últimos documentos antes de que el juez entrara. Leonard, vestido con un impecable traje oscuro, mantenía una expresión impenetrable mientras esperaba a que lo llamaran a testificar. Su mirada se cruzó con la de Alessia por un instante, y en sus ojos encontró
Capítulo 77Prisioneros del engaño.El sonido del disparo aún resonaba en los oídos de Alessia. El cuerpo de Anthony yacía en el suelo, la sangre extendiéndose en un charco espeso sobre el asfalto del estacionamiento. La luz mortecina de las lámparas fluorescentes parpadeaba, lanzando sombras irregulares en las paredes de hormigón. Don Ricardo jadeaba, con la pistola temblando en su mano. Sus ojos, desorbitados, reflejaban el horror de lo que acababa de hacer. Alessia reaccionó antes que él. Dio un paso adelante, su corazón golpeando con furia en su pecho. Le arrebató el arma con un movimiento rápido y se agachó junto al cuerpo de Anthony. Las sirenas se acercaban. No tenemo tiempo.Con manos firmes, borró las huellas de su padre del arma con la manga de su chaqueta. Luego, con cuidado, la colocó en la mano de Anthony, presionando sus dedos rígidos alrededor de la culata para que pareciera un enfrentamiento. —¡Alessia! —susurró su padre con voz rota—. ¿Qué estás haciendo
Capítulo 78Un camino hacia la redención.Alessia sentía el peso de la situación sobre sus hombros, necesitaba salir de allí y salvar a su padre que anteriormente lo arriesgó todo para salvarla, se lo debía, tenía que sacarlo de allí.El pasillo terminaba en una escalera que conducía a un viejo almacén abandonado, un lugar oscuro y descuidado que parecía haber sido olvidado por el tiempo. Allí, entre cajas polvorientas y muebles rotos, encontraron una salida trasera que daba al exterior. Con el corazón latiendo a mil por hora, Don Ricardo empujó la puerta oxida y la abrió lentamente. Un aire frío y fresco se coló en el interior, contrastando brutalmente con el ambiente asfixiante en el que los habían estado encerrados.—¡Vamos! —exclamó Alessia, mientras ambos se encaminaban fuera del edificio.Una vez afuera, la noche se desplegó ante ellos en todo su manto oscuro. El frío aire nocturno, impregnado de la fragancia de la tierra mojada y hojas secas, les dio la bienvenida. Aunque cada
Capítulo 79Jugando con fuego. El cielo aún estaba oscuro cuando la policía irrumpió en el estacionamiento donde, tan solo unas horas antes, el cuerpo de Anthony había sido dejado para aparentar un enfrentamiento. Las luces azules de las patrullas rasgaban la penumbra, proyectando destellos intermitentes sobre el asfalto húmedo. Los oficiales se movían con rapidez, sus rostros tensos, sus miradas en alerta. Revisaban cada rincón con precisión meticulosa, buscando pistas que desentrañaran el misterio. En el centro de la escena, un gran charco de sangre espesa captó toda su atención. Uno de los policías se inclinó, tocando con sus guantes el líquido aún húmedo. Su ceño se frunció. —Esto es reciente —dijo con voz grave. Otro agente manipulaba la cámara de seguridad instalada en la esquina del edificio. Cuando logró acceder a la grabación, su rostro perdió color. —¡Miren esto! —exclamó, señalando la pantalla con la mano. La imagen mostraba tres hombres encapuchados y con guan
Capítulo 80Ganando la batalla. El amanecer trajo consigo un cielo gris y un aire cargado de humedad. La tormenta de la noche anterior había dejado rastros de lluvia sobre las calles y un frío penetrante que parecía presagio de lo que estaba por venir. Después de una larga jornada de incertidumbre y peligro, Alessia finalmente regresó a casa. Leonard la había encontrado antes de que pudiera hacerlo Anthony, y ahora, con la adrenalina aún corriendo por sus venas, solo quería una cosa: estar en los brazos del hombre que, a pesar de todo, seguía siendo su refugio. Cuando cruzó la puerta de la residencia de Leonard, él ya la esperaba en la entrada, con el rostro endurecido por la tensión de los últimos días, los ojos cansados pero alertas. No había dormido, no había comido lo suficiente, y aún así, el instante en que la vio aparecer en el umbral lo hizo olvidar todo. Alessia no lo pensó dos veces. Corrió hacia él, sintiendo su corazón martillar contra el pecho. Leonard la recibió c
Capítulo 81La furia de Anthony. La noche se extendía sobre la ciudad como un manto de sombras, cargada de electricidad estática y un calor sofocante que presagiaba tormenta. En el pequeño departamento de Anthony, el silencio apenas era interrumpido por el leve tic-tac del reloj de mármol sobre la repisa de la chimenea.Anthony estaba sentado en un sillón de cuero negro, con un vaso de whisky en la mano, observando la panorámica nocturna a través de las ventanas que apenas iluminaba algunos lugares específicos del salón. Su mente trabajaba a mil por horas, entrelazando planes de escape, soluciones y posibles traiciones. Sabía que el cerco se cerraba sobre él, pero no esperaba que llegara tan rápido.El sonido de su celular vibrando sobre la mesa de vidrio lo sacó de sus pensamientos. Lo tomó en su mano con calma, soltando un suspiro pesado, pero cuando vio el número en la pantalla, su mandíbula se tensó.—¿Qué pasa? —preguntó al responder, con voz fría.Del otro lado de la línea, su