Capítulo 90Felicidad bajo amenazas.El ambiente en la mansión Blackmond estaba cargado de emoción. La noticia del embarazo de Alessia había despertado un torbellino de alegría y expectativa, y Nadia, con la eficiencia y amor que la caracterizaban, no perdió tiempo en organizar una celebración improvisada. La cocina se llenó rápidamente del aroma a chocolate derretido, azúcar caramelizada y vainilla cuando Nadia comenzó a preparar su famoso pastel. Mientras tanto, Jenkins se aseguraba de que el comedor estuviera perfectamente dispuesto para la cena especial. En el gran salón, Alessia se encontraba sentada en uno de los mullidos sofás de terciopelo, con una mano descansando inconscientemente sobre su vientre aún plano. Lizzy se acurrucaba a su lado, con una sonrisa llena de curiosidad. —Mami, ¿cómo se siente tener un bebé en la panza? —preguntó, mirándola con ojos brillantes. Alessia sonrió suavemente y le revolvió el cabello. —Aún no siento nada, pequeña, pero sé que en unos
Capítulo 91Un Nuevo Comienzo.Los meses pasaron con una tranquilidad inusitada. Contra todo pronóstico, el temor que había acompañado la filtración de la noticia del embarazo comenzó a disiparse. Leonard reforzó la seguridad de la mansión y se aseguró de que Alessia, Lizzy y el bebé estuvieran protegidos en todo momento. Pero, para su sorpresa, Anthony no hizo ningún movimiento. Ni llamadas, ni amenazas, ni rastros de él en las sombras. Al principio, la calma parecía una trampa. Pero con cada día que pasaba, con cada risa de Lizzy resonando por los pasillos y cada caricia amorosa de Leonard sobre su vientre creciente, Alessia comenzó a permitir que la paz la envolviera. Ahora, con cinco meses de embarazo, su vientre se notaba claramente bajo los vestidos de maternidad que Nadia le había comprado con tanta ilusión. Su energía había regresado y disfrutaba plenamente de los días en la mansión, rodeada del amor de su familia y de los preparativos para la boda. —Creo que este tono d
Capítulo 92Caballo de Troya. La lluvia golpeaba con insistencia los amplios ventanales de la residencia donde Anthony se refugiaba. El sonido monótono de las gotas rebotando contra el cristal llenaba el silencio del lujoso estudio, donde las luces tenues apenas iluminaban su silueta. Un cigarro humeaba entre sus dedos, dejando un aroma denso en el aire.Frente a él, sobre un gran escritorio de caoba, se desplegaban fotografías de la mansión Blackmond. Tomas nocturnas, imágenes borrosas captadas desde la distancia, capturas de cámaras de seguridad hackeadas con habilidad. Alessia aparecía en varias de ellas: paseando por los jardines, sentada en la sala junto a Lizzy, descansando en los brazos de Leonard.Ese último detalle hizo que su mandíbula se tensara.—Disfrútalo mientras puedas, Blackmond… —murmuró con voz rasposa, aplastando el cigarro en un cenicero de cristal.A su lado, un hombre robusto con cicatrices en los nudillos y un rostro curtido por la violencia observaba las foto
Capítulo 93En el ojo de la tormenta. El aroma a café recién hecho flotaba en el aire de la cocina de la mansión Blackmond. Nadia, con una taza de chocolate caliente en la mano, observaba a Alessia desde el umbral de la puerta. Ella se encontraba junto a la ventana, envuelta en una bata de satén, mirando la tormenta con el ceño fruncido. —No has dormido, ¿verdad? —preguntó Nadia, acercándose con pasos suaves. Alessia apartó la vista del cristal empañado y suspiró. —Leo tampoco —murmuró—. Está cada vez más tenso, más paranoico. No me gusta verlo así. Nadia le ofreció la taza de café. —No lo culpes, Alessia. Anthony está de regreso. Y cuando un hombre como él quiere algo, no se detiene hasta conseguirlo. Alessia tomó la taza de café que Nadia le ofrecía, con ambas manos, buscando algo de calidez en el líquido oscuro. —Lo sé… Pero no quiero que Leonard pierda el control. Lo conozco. Cuando lo empujan demasiado, deja de pensar con claridad y actúa solo con rabia. Lizzy be
Capítulo 94Golpe CerteroEl estudio de la Mansión Blackmond era un hervidero de actividad. La luz de varias pantallas de los ordenadores iluminaba el rostro de Leonard, cuya mirada oscura reflejaba una determinación inquebrantable. Sus manos descansaban sobre el escritorio de madera maciza, los nudillos blancos por la presión. Sus hombres estaban reunidos a su alredeq111dor, esperando órdenes. —No vamos a esperar más —declaró con voz firme, su tono helado como el acero—. Si Anthony quiso tocar lo que es mío, voy a destrozarlo desde la raíz. Thomas Garrett asintió, deslizando una tableta sobre la mesa. —Hemos rastreado sus movimientos. Tiene una operación clave en un puerto privado al sur de la ciudad. Mercancía ilegal, armas, dinero lavado… todo pasa por ahí antes de ser distribuido a sus aliados. Leonard tomó la tableta y observó las imágenes satelitales. Había un almacén de gran tamaño junto al muelle, con varios contenedores alineados en filas precisas. —Esto le costar
Capítulo 95Solos los dos.Clara se ajustó la chaqueta y respiró hondo antes de tocar la pantalla de su celular. Sus manos temblaban ligeramente, pero debía parecer calmada. No tenía margen de error. La llamada apenas sonó una vez antes de que la voz de Anthony inundara la línea. —¿Tienes algo para mí? —preguntó sin rodeos. Clara tragó saliva. —Sí —susurró—. Pero no puedo hablar mucho. Estoy en la mansión. Un silencio tenso se formó al otro lado. —Sigue. —Leonard está preparando un movimiento grande —continuó Clara, manteniendo la voz baja—. Quiere atacar tu red de distribución en la zona este de la ciudad. Está organizando reuniones con algunos aliados clave. —¿Cuándo? —En dos noches. Lo escuché hablar con un sujeto llamado Thomas. Parece que están esperando un cargamento importante de armas. Anthony rió suavemente. —Interesante. Y dime, Clara… ¿crees que Leonard sospecha de ti? El corazón de Clara dio un vuelco. —N-No —se apresuró a responder—. Me ha estado
Capítulo 96Una noche para celebrar. Alessia y Leonard terminaron de preparar el desayuno juntos, riendo por pequeños errores y disfrutando de la simplicidad del momento. Cuando todo estuvo listo, se sentaron en la mesa junto a la ventana, donde la luz del sol comenzaba a iluminar el jardín.—Este es el mejor desayuno que he comido en mucho tiempo —admitió Leonard, tomando un sorbo de café.—Eso es porque lo hicimos juntos —respondió Alessia, tomando un trozo de fruta y llevándoselo a la boca.Leonard la observa en silencio, grabando cada detalle en su memoria. En ese instante, no había guerra, ni traiciones, ni enemigos al acecho. Solo estaban ellos, compartiendo un desayuno, riendo, disfrutando de la paz que tanto necesitaban.Alessia se volteó para mirarlo, sus ojos brillando con una calidez especial.—¿Estás listo para volver a la oficina? —preguntó con una sonrisa traviesa.Leonard la sostuvo de la cintura, trazando círculos lentos con su pulgar sobre la tela de su camisa.—Si e
Capítulo 97Una noche maravillosa. La noche en la mansión Blackmond era apacible. Un viento ligero agitaba las cortinas de las ventanas, llevando consigo el aroma fresco del jardín.Después de acostar a Lizzy, Alessia y Leonard se dirigieron a su habitación, disfrutando del silencio cómplice que solo las parejas que han compartido batallas conocen.Leonard cerró la puerta con suavidad, observando a Alessia mientras se desabrochaba los botones de su vestido. Su mirada oscura brillaba con un calor contenido.—¿Cansada? —preguntó, acercándose para deslizar un mechón de su cabello detras de su oreja.—Agotada —respondió ella con una sonrisa suave, inclinando la cabeza hacia su mano—. Pero satisfecha. Hoy fue un buen día.Leonard deslizó sus manos por su cintura, atrayéndola con cuidado.—Los mejores días son los que terminan contigo en mis brazos.Ella soltó una risa baja, apoyando sus manos en su pecho.—¿Siempre tan encantador, señor Blackmond?—Solo cuando se trata de ti —susurró ante