Capítulo 71El Primer Movimiento.El reloj marcaba las tres de la madrugada cuando Alessia volvió a casa. El silencio era espeso, solo interrumpido por el leve tic-tac del reloj en la pared. Se dejó caer en el sofá con la carpeta de documentos aún apretada contra su pecho. No podía permitirse descansar. No cuando Leonard seguía encerrado. Ni mucho menos cuando Anthony seguía manipulando cada jugada a su favor. Encendió la lámpara de mesa y desplegó las pruebas sobre la mesita de centro. Fotografías, transferencias bancarias, registros de llamadas. Todo estaba allí. Pruebas concretas de la corrupción de Anthony y la complicidad de Camila. El peso del cansancio la empujaba, pero la furia la mantenía en pie. Se sirvió un café cargado y marcó un número. —Diga —contestó la voz rasposa de Domínguez al otro lado de la línea. —Quiero mover esto ya. Quiero que esto llegue a las manos adecuadas antes de que Anthony lo sepa. Hubo un breve silencio antes de que el investigador respond
Capítulo 72Una guerra que no termina. La situación se estaba saliendo de control. Alessia sintió un nudo en la garganta. Sabía que Anthony jugaría sucio, pero esto era una humillación pública. Leonard la tomó de la mano y la miró con determinación. —No les demos el gusto de vernos caer. Ella asintió, tragándose la furia y el miedo. Levantó el rostro con orgullo y, sin responder a ninguna pregunta, ambos continuaron su camino hasta el vehículo. Una vez dentro, Alessia se llevó las manos a la cara. —Esto va a traer consecuencias, Leo… Leonard exhaló, apoyando la cabeza contra el asiento. —Lo sé. Pero no podemos dejar que nos controle. Marco, que los había seguido en otro auto, se estacionó junto a ellos y bajó rápidamente. —Tenemos que controlar la narrativa antes de que esto se nos salga de las manos. La imagen de Lizzy en esa foto hace que todo esto sea aún peor. Nos atacarán como padres irresponsables. Alessia sintió un escalofrío. —No podemos permitir que est
Capítulo 73 Todo un infierno desatado. Camila observa a Anthony fijamente, su rostro inexpresivo demostraba la poca comprensión que tenía sobre el tema. Se sentía ansiosa por destruir a Leonard y principalmente a Alessia. Sin importar los medios, lo que más deseaba era verlos caer. Ella frunció el ceño, odiaba que Anthony le dijera las cosas a medias y ahora no se sentía de humor como para soportar sus chistesitos baratos. —¿De qué demonios hablas? —preguntó seriamente. Anthony tomó el celular de su bolsillo y lo agitó frente a ella. —De Leonard Blackmond. Camila bufó. —¿Y qué con él? El juez prácticamente lo defendió hoy. Después del desastre de la prensa los jueces no volverán a ponerse de nuestro lado. tenemos que encontrar otra forma. —Exacto. El juez falló a favor de Alessia porque Leonard sigue siendo su escudo. Mientras él esté de su lado, Alessia no caerá tan fácilmente. Camila entrecerró los ojos, tratando de seguir su razonamiento. —¿Y? Anthony sonrió,
Capítulo 74 Un nuevo pacto. La noche había caído sobre la ciudad, envolviéndola en un manto de sombras y luces parpadeantes. Anthony detuvo su vehículo frente a la pequeña casa en la que ahora vivía Ricardo Davis. Desde el exterior, la residencia emanaba una elegancia antigua, con sus faroles dorados iluminando la fachada de piedra y las pequeñas ventanas oscuras que parecian estar ocultando los secretos que habitaban dentro. Anthony respiró hondo antes de bajar del coche. No podía permitirse un error. Esta noche no era solo una reunión más; era el golpe final para asegurar su victoria. Caminó hasta la puerta principal y tocó con firmeza. No tardó en abrirle un hombre de avanzada edad y expresión severa, que al verlo arqueó una ceja con evidente desconfianza. —Buenas noches, señor Anthony —dijo el hombre con voz neutral—. ¿Tiene cita con el señor Davis? —No la necesito —respondió Anthony con una sonrisa tensa—. Dile que tiene una visita importante y que es mejor que me rec
Capítulo 75La Traición en Movimiento.La lluvia caía con insistencia sobre la ciudad, repiqueteando contra los ventanales de la casa Davis. En el estudio, Don Ricardo se encontraba de pie junto a la chimenea, un vaso de whisky en una mano y un cigarro apagado en la otra. Sus pensamientos eran un caos. Sabía que al sellar aquel pacto con Anthony, había asegurado su supervivencia y la de su imperio. Pero entonces vio a Alessia esa mañana: su mirada determinada, su negativa a huir. No era la niña frágil que había intentado proteger durante años. No. Era una mujer que lucharía hasta el final, incluso si eso significaba hundirse junto a Leonard. Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos. —Adelante —dijo con voz áspera. La puerta se abrió, y Anthony entró con su característico aire de superioridad. Llevaba un abrigo negro que aún goteaba agua de la lluvia, pero no parecía importarle. Se quitó los guantes de cuero con lentitud y sonrió con suficiencia. —¿Tienes noticias p
Capítulo 76El Juicio del Siglo.El sol se filtraba con dificultad a través de las gruesas nubes grises que cubrían la ciudad. Afuera del tribunal, decenas de periodistas, cámaras y micrófonos se agrupaban, esperando captar cada detalle del juicio que había paralizado al país. El caso de Leonard Blackmond no era solo un escándalo financiero: se había convertido en una batalla de poder que sacudía los cimientos de la élite empresarial. Dentro de la imponente sala de audiencias, el murmullo de la prensa y los asistentes flotaba como una corriente tensa. Alessia estaba sentada en la primera fila, con la mandíbula apretada y los dedos entrelazados sobre su regazo. Junto a ella, el abogado defensor, Héctor Valdivia, revisaba los últimos documentos antes de que el juez entrara. Leonard, vestido con un impecable traje oscuro, mantenía una expresión impenetrable mientras esperaba a que lo llamaran a testificar. Su mirada se cruzó con la de Alessia por un instante, y en sus ojos encontró
Capítulo 77Prisioneros del engaño.El sonido del disparo aún resonaba en los oídos de Alessia. El cuerpo de Anthony yacía en el suelo, la sangre extendiéndose en un charco espeso sobre el asfalto del estacionamiento. La luz mortecina de las lámparas fluorescentes parpadeaba, lanzando sombras irregulares en las paredes de hormigón. Don Ricardo jadeaba, con la pistola temblando en su mano. Sus ojos, desorbitados, reflejaban el horror de lo que acababa de hacer. Alessia reaccionó antes que él. Dio un paso adelante, su corazón golpeando con furia en su pecho. Le arrebató el arma con un movimiento rápido y se agachó junto al cuerpo de Anthony. Las sirenas se acercaban. No tenemo tiempo.Con manos firmes, borró las huellas de su padre del arma con la manga de su chaqueta. Luego, con cuidado, la colocó en la mano de Anthony, presionando sus dedos rígidos alrededor de la culata para que pareciera un enfrentamiento. —¡Alessia! —susurró su padre con voz rota—. ¿Qué estás haciendo
Capítulo 78Un camino hacia la redención.Alessia sentía el peso de la situación sobre sus hombros, necesitaba salir de allí y salvar a su padre que anteriormente lo arriesgó todo para salvarla, se lo debía, tenía que sacarlo de allí.El pasillo terminaba en una escalera que conducía a un viejo almacén abandonado, un lugar oscuro y descuidado que parecía haber sido olvidado por el tiempo. Allí, entre cajas polvorientas y muebles rotos, encontraron una salida trasera que daba al exterior. Con el corazón latiendo a mil por hora, Don Ricardo empujó la puerta oxida y la abrió lentamente. Un aire frío y fresco se coló en el interior, contrastando brutalmente con el ambiente asfixiante en el que los habían estado encerrados.—¡Vamos! —exclamó Alessia, mientras ambos se encaminaban fuera del edificio.Una vez afuera, la noche se desplegó ante ellos en todo su manto oscuro. El frío aire nocturno, impregnado de la fragancia de la tierra mojada y hojas secas, les dio la bienvenida. Aunque cada