Capítulo 67Sin arrepentimientos.Apenas Lizzy se había dormido en el pecho de Leonard, con los suaves ronquidos que anunciaban un sueño profundo y reparador, Leonard se levantó con cuidado para llevarla a descansar.La depositó con cuidado sobre su cama, quitó sus pantuflas de conejitos y la tapó con las cobijas con sutileza. Dejó un beso en su frente y se alejó.La habitación de la niña, llena de la inocencia de sus juguetes y de la calidez de un refugio familiar, quedó atrás en ese instante, y él sabía que había llegado el momento de buscar un respiro para él mismo. Con pasos silenciosos, salió hasta el pasillo y se encaminó hacia el dormitorio principal. Mientras tanto, Alessia se había quedado en la sala, aún envuelta en los ecos de la cena y el dulce murmullo de la película que Lizzy había disfrutado. La tensión de la noche, ese torbellino de emociones encontradas, seguía palpándose en el ambiente. Sin embargo, la necesidad de soledad y reflexión la impulsaba a subir por las e
Capítulo 68Estaremos juntos. Después de un rato en la cama, entre besos y caricias suaves, decidieron levantarse para comenzar el día. Caminaron despacio hacia la cocina, tomados de la mano, compartiendo miradas cómplices y sonrisas que hablaban de un amor profundo y recíproco. La cocina, ya iluminada por la luz matutina, se transformó en un escenario cálido y acogedor donde prepararon el desayuno juntos. Leonard se encargó de batir los huevos mientras Alessia picaba verduras frescas y elegía cuidadosamente las frutas que adornarían el plato. Entre el tintinear de los utensilios y el aroma del café recién hecho, la conversación fluyó de forma natural: recordaron anécdotas del pasado, planearon pequeñas escapadas para el fin de semana y, sobre todo, se deleitaron en la sensación de estar unidos, dejando atrás las tormentas de días anteriores. —Me encanta la sensación que tengo en este momento. Me siento en paz, tranquila —comentó Alessia mientras colocaba con mimo unas rodajas d
Capítulo 69El precio de la lealtad. Leonard y Alessia caminaron juntos hacia la salida del juzgado, seguidos de sus abogados, cuando de repente, una voz autoritaria los detuvo. —Leonard Blackmond. Se giraron al unísono, y lo que vieron les heló la sangre. Dos oficiales de policía avanzaban hacia ellos con expresión seria. —¿Sí? —respondió Leonard con el ceño fruncido. —Tenemos una orden de arresto en su contra. El mundo pareció detenerse en ese instante. —¿Qué? —Alessia sintió que su corazón se desplomaba. —¿De qué están hablando? —preguntó Leonard, claramente desconcertado. Uno de los oficiales sacó un documento y lo leyó en voz alta. —Leonard Blackmond, se le acusa de malversación de fondos y lavado de dinero en la empresa Dallaire Corp. El golpe de la noticia fue como un balde de agua helada sobre ellos. —Eso es un error —dijo Leonard con incredulidad—. No he hecho nada de eso. —Lo resolveremos en la estación, señor. Tiene derecho a guardar silencio. Antes
Capítulo 70La Sombra de la Derrota.Los primeros rayos de luz se volaban por la ventana de aquella fría sala de interrogatorios, pero Leonard no pudo conciliar su sueño durante toda la noche. Sus pensamientos iban más allá de esas cuatro paredes que lo privatizaban de su libertad.Pensaba en Lizzy, en Alessia y en todo lo que Anthony fue capaz de hacer pata quedarse con Alessia, pero claro que no estaba dispuesto a permitir que ese hombre interfiriera en su camino y que arrastrara a Lizzy y Alessia en su sucio juego. Tan solo deseaba salir de allí, proteger a su familia e investigar como fue que Anthony dio con todos esos documentos que hace mucho debían haberse convertido en cenizas.Y así, en medio de tantas dudas y la cabeza llena de preguntas se le fue pasando el tiempo sin darse cuenta.El tribunal estaba en completo silencio cuando el juez tomó la palabra. Alessia apenas podía respirar. Su corazón latía con fuerza dentro de su pecho, como si quisiera escapar de la realidad que
Capítulo 71El Primer Movimiento.El reloj marcaba las tres de la madrugada cuando Alessia volvió a casa. El silencio era espeso, solo interrumpido por el leve tic-tac del reloj en la pared. Se dejó caer en el sofá con la carpeta de documentos aún apretada contra su pecho. No podía permitirse descansar. No cuando Leonard seguía encerrado. Ni mucho menos cuando Anthony seguía manipulando cada jugada a su favor. Encendió la lámpara de mesa y desplegó las pruebas sobre la mesita de centro. Fotografías, transferencias bancarias, registros de llamadas. Todo estaba allí. Pruebas concretas de la corrupción de Anthony y la complicidad de Camila. El peso del cansancio la empujaba, pero la furia la mantenía en pie. Se sirvió un café cargado y marcó un número. —Diga —contestó la voz rasposa de Domínguez al otro lado de la línea. —Quiero mover esto ya. Quiero que esto llegue a las manos adecuadas antes de que Anthony lo sepa. Hubo un breve silencio antes de que el investigador respond
Capítulo 72Una guerra que no termina. La situación se estaba saliendo de control. Alessia sintió un nudo en la garganta. Sabía que Anthony jugaría sucio, pero esto era una humillación pública. Leonard la tomó de la mano y la miró con determinación. —No les demos el gusto de vernos caer. Ella asintió, tragándose la furia y el miedo. Levantó el rostro con orgullo y, sin responder a ninguna pregunta, ambos continuaron su camino hasta el vehículo. Una vez dentro, Alessia se llevó las manos a la cara. —Esto va a traer consecuencias, Leo… Leonard exhaló, apoyando la cabeza contra el asiento. —Lo sé. Pero no podemos dejar que nos controle. Marco, que los había seguido en otro auto, se estacionó junto a ellos y bajó rápidamente. —Tenemos que controlar la narrativa antes de que esto se nos salga de las manos. La imagen de Lizzy en esa foto hace que todo esto sea aún peor. Nos atacarán como padres irresponsables. Alessia sintió un escalofrío. —No podemos permitir que est
Capítulo 73 Todo un infierno desatado. Camila observa a Anthony fijamente, su rostro inexpresivo demostraba la poca comprensión que tenía sobre el tema. Se sentía ansiosa por destruir a Leonard y principalmente a Alessia. Sin importar los medios, lo que más deseaba era verlos caer. Ella frunció el ceño, odiaba que Anthony le dijera las cosas a medias y ahora no se sentía de humor como para soportar sus chistesitos baratos. —¿De qué demonios hablas? —preguntó seriamente. Anthony tomó el celular de su bolsillo y lo agitó frente a ella. —De Leonard Blackmond. Camila bufó. —¿Y qué con él? El juez prácticamente lo defendió hoy. Después del desastre de la prensa los jueces no volverán a ponerse de nuestro lado. tenemos que encontrar otra forma. —Exacto. El juez falló a favor de Alessia porque Leonard sigue siendo su escudo. Mientras él esté de su lado, Alessia no caerá tan fácilmente. Camila entrecerró los ojos, tratando de seguir su razonamiento. —¿Y? Anthony sonrió,
Capítulo 74 Un nuevo pacto. La noche había caído sobre la ciudad, envolviéndola en un manto de sombras y luces parpadeantes. Anthony detuvo su vehículo frente a la pequeña casa en la que ahora vivía Ricardo Davis. Desde el exterior, la residencia emanaba una elegancia antigua, con sus faroles dorados iluminando la fachada de piedra y las pequeñas ventanas oscuras que parecian estar ocultando los secretos que habitaban dentro. Anthony respiró hondo antes de bajar del coche. No podía permitirse un error. Esta noche no era solo una reunión más; era el golpe final para asegurar su victoria. Caminó hasta la puerta principal y tocó con firmeza. No tardó en abrirle un hombre de avanzada edad y expresión severa, que al verlo arqueó una ceja con evidente desconfianza. —Buenas noches, señor Anthony —dijo el hombre con voz neutral—. ¿Tiene cita con el señor Davis? —No la necesito —respondió Anthony con una sonrisa tensa—. Dile que tiene una visita importante y que es mejor que me rec