Capítulo 63El fuego que nunca se apagó.El murmullo en la sala de conferencias se disipó en cuanto Alessia tomó el micrófono. Vestida con un elegante traje blanco que irradiaba seguridad, su presencia dominaba la habitación. La enorme pantalla detrás de ella mostraba los avances de su último proyecto, y la audiencia—compuesta por empresarios, inversionistas y periodistas—escuchaba atentamente cada palabra. —Y con esta nueva iniciativa, esperamos mejorar la sostenibilidad y eficiencia en la producción. —Su voz era firme, profesional, sin rastros de la tormenta interna que la había mantenido despierta la noche anterior. Pero justo cuando se preparaba para pasar a la siguiente diapositiva, la puerta de la sala de juntas se abrió de golpe. El sonido interrumpió su discurso, y todos los asistentes giraron la cabeza, expectantes. Y entonces lo vio. Leonard. Alessia sintió que el aire se volvía espeso en su garganta. Allí estaba él, de pie en el umbral, irradiando poder con su
Capítulo 64La línea entre el amor y el caos.El bullicio en la sala de conferencias seguía vibrando en el aire, pero Alessia apenas lo escuchaba. Sus labios aún sentían la presión del beso de Leonard, como si cada partícula de su cuerpo se negara a olvidar el instante en que todo se salió de control. Los aplausos, los gritos de euforia y la ovación generalizada la envolvían como un eco distante. Todo el mundo hablaba, sus teléfonos parpadeaban con notificaciones y la energía en la habitación era un torbellino de emociones desenfrenadas. Pero Alessia no estaba celebrando. No podía. Porque aunque su corazón latía con una intensidad insoportable, aunque el calor aún palpitaba en su piel, su mente gritaba otra cosa: Esto no debió suceder.Con una respiración entrecortada, tomó el ramo de rosas azules con más fuerza de la necesaria, sus dedos clavándose en los tallos como si con eso pudiera anclar su mundo tambaleante. Leonard la miraba fijamente, sus ojos oscuros brillando con una m
Capítulo 65 El arte de la guerra y el amor. El sonido de la puerta al cerrarse tras Leonard resonó en la sala como un eco hueco. Por primera vez en lo que parecía una eternidad, Alessia se encontró completamente sola. El silencio se extendió por la habitación, envolviéndola en una sensación casi irreal después del torbellino de emociones que había atravesado. Sus piernas se sintieron repentinamente débiles, como si la tensión que había sostenido su cuerpo finalmente cediera, y se dejó caer en una de las sillas frente a la gran mesa de cristal. El ramo de rosas azules aún descansaba allí, su vibrante color contrastando con el caos que se arremolinaba en su interior. Sus dedos, temblorosos, se deslizaron sobre los pétalos suaves, sintiendo la textura casi aterciopelada. El perfume de las flores flotaba en el aire, mezclándose con otro aroma más persistente: el de Leonard. Una mezcla inconfundible de cedro, bergamota y algo más oscuro, más especiado, que aún impregnaba
Capítulo 66Una noche juntos.Alessia sintió que la respiración se le atoraba en la garganta. Sus labios se entreabrieron, pero ninguna palabra salió. Porque Leonard tenía razón, y ella lo odiaba por eso. Él la miró por un momento, como si le diera la oportunidad de huir, de rechazarlo, de decirle que se fuera. Pero Alessia no dijo nada. Y entonces, en un movimiento rápido y letal, Leonard la tomó de la nuca y la besó. No hubo advertencias. No hubo suavidad. El beso fue feroz, desesperado, una colisión de bocas, de emociones contenidas, de todo lo que habían intentado reprimir y que finalmente estallaba como un incendio incontrolable. Los dedos de Alessia se aferraron a su camisa, sintiendo el calor abrasador de su cuerpo. Leonard la sujetó con fuerza, inclinándose sobre su cuerpo, profundizando el beso como si quisiera marcar su alma con el suyo. La respiración de ambos se entremezcló en jadeos entrecortados, el aire cargado de deseo, de rabia, de un fuego tan inten
Capítulo 67Sin arrepentimientos.Apenas Lizzy se había dormido en el pecho de Leonard, con los suaves ronquidos que anunciaban un sueño profundo y reparador, Leonard se levantó con cuidado para llevarla a descansar.La depositó con cuidado sobre su cama, quitó sus pantuflas de conejitos y la tapó con las cobijas con sutileza. Dejó un beso en su frente y se alejó.La habitación de la niña, llena de la inocencia de sus juguetes y de la calidez de un refugio familiar, quedó atrás en ese instante, y él sabía que había llegado el momento de buscar un respiro para él mismo. Con pasos silenciosos, salió hasta el pasillo y se encaminó hacia el dormitorio principal. Mientras tanto, Alessia se había quedado en la sala, aún envuelta en los ecos de la cena y el dulce murmullo de la película que Lizzy había disfrutado. La tensión de la noche, ese torbellino de emociones encontradas, seguía palpándose en el ambiente. Sin embargo, la necesidad de soledad y reflexión la impulsaba a subir por las e
Capítulo 68Estaremos juntos. Después de un rato en la cama, entre besos y caricias suaves, decidieron levantarse para comenzar el día. Caminaron despacio hacia la cocina, tomados de la mano, compartiendo miradas cómplices y sonrisas que hablaban de un amor profundo y recíproco. La cocina, ya iluminada por la luz matutina, se transformó en un escenario cálido y acogedor donde prepararon el desayuno juntos. Leonard se encargó de batir los huevos mientras Alessia picaba verduras frescas y elegía cuidadosamente las frutas que adornarían el plato. Entre el tintinear de los utensilios y el aroma del café recién hecho, la conversación fluyó de forma natural: recordaron anécdotas del pasado, planearon pequeñas escapadas para el fin de semana y, sobre todo, se deleitaron en la sensación de estar unidos, dejando atrás las tormentas de días anteriores. —Me encanta la sensación que tengo en este momento. Me siento en paz, tranquila —comentó Alessia mientras colocaba con mimo unas rodajas d
Capítulo 69El precio de la lealtad. Leonard y Alessia caminaron juntos hacia la salida del juzgado, seguidos de sus abogados, cuando de repente, una voz autoritaria los detuvo. —Leonard Blackmond. Se giraron al unísono, y lo que vieron les heló la sangre. Dos oficiales de policía avanzaban hacia ellos con expresión seria. —¿Sí? —respondió Leonard con el ceño fruncido. —Tenemos una orden de arresto en su contra. El mundo pareció detenerse en ese instante. —¿Qué? —Alessia sintió que su corazón se desplomaba. —¿De qué están hablando? —preguntó Leonard, claramente desconcertado. Uno de los oficiales sacó un documento y lo leyó en voz alta. —Leonard Blackmond, se le acusa de malversación de fondos y lavado de dinero en la empresa Dallaire Corp. El golpe de la noticia fue como un balde de agua helada sobre ellos. —Eso es un error —dijo Leonard con incredulidad—. No he hecho nada de eso. —Lo resolveremos en la estación, señor. Tiene derecho a guardar silencio. Antes
Capítulo 70La Sombra de la Derrota.Los primeros rayos de luz se volaban por la ventana de aquella fría sala de interrogatorios, pero Leonard no pudo conciliar su sueño durante toda la noche. Sus pensamientos iban más allá de esas cuatro paredes que lo privatizaban de su libertad.Pensaba en Lizzy, en Alessia y en todo lo que Anthony fue capaz de hacer pata quedarse con Alessia, pero claro que no estaba dispuesto a permitir que ese hombre interfiriera en su camino y que arrastrara a Lizzy y Alessia en su sucio juego. Tan solo deseaba salir de allí, proteger a su familia e investigar como fue que Anthony dio con todos esos documentos que hace mucho debían haberse convertido en cenizas.Y así, en medio de tantas dudas y la cabeza llena de preguntas se le fue pasando el tiempo sin darse cuenta.El tribunal estaba en completo silencio cuando el juez tomó la palabra. Alessia apenas podía respirar. Su corazón latía con fuerza dentro de su pecho, como si quisiera escapar de la realidad que