Capítulo 61Celos impulsivos.Alessia sentía que el enojo la ahogaba. Estaba a punto de estallar, y su paciencia, ya tan escasa por el dolor que arrastraba desde la noche anterior, finalmente se rompió.—Puedes hacerlo. No te estoy pidiendo nada que no merezca luego de darte estudios y una vida digna.Alessia respiró profundamente. Tratando de calmarse, pero al recordar como la había vendido a Leonard como una simple mercancía estalló en un grito lleno de reclamo.—¡No se trata de si puedo o no! —gritó, golpeando el escritorio con fuerza. Las hojas de papel saltaron, pero ella no se dio cuenta—. Se trata de que ya estoy harta. Harta de ser tu salvavidas cada vez que metes la pata. Harta de pagar por tus errores. Harta de significar solo un beneficio monetario para ti.Su voz temblaba por la intensidad de lo que estaba sintiendo. Su padre, sorprendido por la violencia de sus palabras, titubeó por un segundo. No se atrevió a replicar, tal vez porque sabía que ella estaba más allá de cua
Capítulo 62La guerra apenas comienza. Luego de escuchar todo lo que Ivan tuvo que decirle, Leonard se quedó en silencio por un rato. Había estado intentando mantenerse al margen de Alessia, se alejó de ella los próximos días para darle espacio, dejar que ella procesara lo que sea que sentía… pero esa noticia había cambiado el curso de las cosas. La idea de que alguien más estuviera rondando a Alessia, hablándole de cerca, quizás tocándola, lo hacía hervir por dentro. —Sí —respondió finalmente a la pregun taclara de Ivan, con voz tensa y decidida—. Prepara el jet. Salimos esta noche. —¿Volverás a casa? —preguntó Ivan, con sorpresa en su rostro—. ¿De verdad vas a ir a verla?—Sí, esta misma noche hablaré con ella. Iván no preguntó nada más. Conocía demasiado bien a Leonard para saber que, cuando hablaba con ese tono, nada lo haría cambiar de opinión. Mientras tanto, en casa de Alessia, el ambiente estaba en calma. Lizzy ya se encontraba dormida, su respiración tranquila y acompas
Capítulo 63El fuego que nunca se apagó.El murmullo en la sala de conferencias se disipó en cuanto Alessia tomó el micrófono. Vestida con un elegante traje blanco que irradiaba seguridad, su presencia dominaba la habitación. La enorme pantalla detrás de ella mostraba los avances de su último proyecto, y la audiencia—compuesta por empresarios, inversionistas y periodistas—escuchaba atentamente cada palabra. —Y con esta nueva iniciativa, esperamos mejorar la sostenibilidad y eficiencia en la producción. —Su voz era firme, profesional, sin rastros de la tormenta interna que la había mantenido despierta la noche anterior. Pero justo cuando se preparaba para pasar a la siguiente diapositiva, la puerta de la sala de juntas se abrió de golpe. El sonido interrumpió su discurso, y todos los asistentes giraron la cabeza, expectantes. Y entonces lo vio. Leonard. Alessia sintió que el aire se volvía espeso en su garganta. Allí estaba él, de pie en el umbral, irradiando poder con su
Capítulo 64La línea entre el amor y el caos.El bullicio en la sala de conferencias seguía vibrando en el aire, pero Alessia apenas lo escuchaba. Sus labios aún sentían la presión del beso de Leonard, como si cada partícula de su cuerpo se negara a olvidar el instante en que todo se salió de control. Los aplausos, los gritos de euforia y la ovación generalizada la envolvían como un eco distante. Todo el mundo hablaba, sus teléfonos parpadeaban con notificaciones y la energía en la habitación era un torbellino de emociones desenfrenadas. Pero Alessia no estaba celebrando. No podía. Porque aunque su corazón latía con una intensidad insoportable, aunque el calor aún palpitaba en su piel, su mente gritaba otra cosa: Esto no debió suceder.Con una respiración entrecortada, tomó el ramo de rosas azules con más fuerza de la necesaria, sus dedos clavándose en los tallos como si con eso pudiera anclar su mundo tambaleante. Leonard la miraba fijamente, sus ojos oscuros brillando con una m
Capítulo 65 El arte de la guerra y el amor. El sonido de la puerta al cerrarse tras Leonard resonó en la sala como un eco hueco. Por primera vez en lo que parecía una eternidad, Alessia se encontró completamente sola. El silencio se extendió por la habitación, envolviéndola en una sensación casi irreal después del torbellino de emociones que había atravesado. Sus piernas se sintieron repentinamente débiles, como si la tensión que había sostenido su cuerpo finalmente cediera, y se dejó caer en una de las sillas frente a la gran mesa de cristal. El ramo de rosas azules aún descansaba allí, su vibrante color contrastando con el caos que se arremolinaba en su interior. Sus dedos, temblorosos, se deslizaron sobre los pétalos suaves, sintiendo la textura casi aterciopelada. El perfume de las flores flotaba en el aire, mezclándose con otro aroma más persistente: el de Leonard. Una mezcla inconfundible de cedro, bergamota y algo más oscuro, más especiado, que aún impregnaba
Capítulo 66Una noche juntos.Alessia sintió que la respiración se le atoraba en la garganta. Sus labios se entreabrieron, pero ninguna palabra salió. Porque Leonard tenía razón, y ella lo odiaba por eso. Él la miró por un momento, como si le diera la oportunidad de huir, de rechazarlo, de decirle que se fuera. Pero Alessia no dijo nada. Y entonces, en un movimiento rápido y letal, Leonard la tomó de la nuca y la besó. No hubo advertencias. No hubo suavidad. El beso fue feroz, desesperado, una colisión de bocas, de emociones contenidas, de todo lo que habían intentado reprimir y que finalmente estallaba como un incendio incontrolable. Los dedos de Alessia se aferraron a su camisa, sintiendo el calor abrasador de su cuerpo. Leonard la sujetó con fuerza, inclinándose sobre su cuerpo, profundizando el beso como si quisiera marcar su alma con el suyo. La respiración de ambos se entremezcló en jadeos entrecortados, el aire cargado de deseo, de rabia, de un fuego tan inten
Capítulo 67Sin arrepentimientos.Apenas Lizzy se había dormido en el pecho de Leonard, con los suaves ronquidos que anunciaban un sueño profundo y reparador, Leonard se levantó con cuidado para llevarla a descansar.La depositó con cuidado sobre su cama, quitó sus pantuflas de conejitos y la tapó con las cobijas con sutileza. Dejó un beso en su frente y se alejó.La habitación de la niña, llena de la inocencia de sus juguetes y de la calidez de un refugio familiar, quedó atrás en ese instante, y él sabía que había llegado el momento de buscar un respiro para él mismo. Con pasos silenciosos, salió hasta el pasillo y se encaminó hacia el dormitorio principal. Mientras tanto, Alessia se había quedado en la sala, aún envuelta en los ecos de la cena y el dulce murmullo de la película que Lizzy había disfrutado. La tensión de la noche, ese torbellino de emociones encontradas, seguía palpándose en el ambiente. Sin embargo, la necesidad de soledad y reflexión la impulsaba a subir por las e
Capítulo 68Estaremos juntos. Después de un rato en la cama, entre besos y caricias suaves, decidieron levantarse para comenzar el día. Caminaron despacio hacia la cocina, tomados de la mano, compartiendo miradas cómplices y sonrisas que hablaban de un amor profundo y recíproco. La cocina, ya iluminada por la luz matutina, se transformó en un escenario cálido y acogedor donde prepararon el desayuno juntos. Leonard se encargó de batir los huevos mientras Alessia picaba verduras frescas y elegía cuidadosamente las frutas que adornarían el plato. Entre el tintinear de los utensilios y el aroma del café recién hecho, la conversación fluyó de forma natural: recordaron anécdotas del pasado, planearon pequeñas escapadas para el fin de semana y, sobre todo, se deleitaron en la sensación de estar unidos, dejando atrás las tormentas de días anteriores. —Me encanta la sensación que tengo en este momento. Me siento en paz, tranquila —comentó Alessia mientras colocaba con mimo unas rodajas d